Nacional

Imputados 16 guardias civiles por la muerte de 15 inmigrantes en la playa ceutí del Tarajal

En la resolución, la juez cita a declarar a 16 agentes, que deberán comparecer entre el 3 y el 11 de marzo. El 6 de febrero de 2014 al menos 15 inmigrantes perdieron la vida intentando alcanzar a nado suelo español mientras algunos agentes disparaban pelotas de goma y botes de humo para disuadirles.

El Juzgado de Instrucción número 6 de Ceuta ha decidido citar como imputados a 16 guardias civiles por los sucedido el 6 febrero de 2014 junto a la playa ceutí de El Tarajal, donde al menos 15 inmigrantes perdieron la vida intentando alcanzar a nado suelo español mientras agentes del Instituto Armado disparaban pelotas de goma y botes de humo para disuadirles.

Es la primera vez desde que se iniciaron las actuaciones judiciales que guardias civiles comparecerán ante el juzgado

En la resolución, la juez María del Carmen Serván cita a declarar a un total de 16 agentes, que deberán comparecer de cuatro en cuatro entre el 3 y el 11 de marzo ante el juzgado, que retoma así la instrucción de la causa después de que la Audiencia Nacional rechazase hacerse cargo de la misma por considerar que el tribunal ceutí tenía competencias para hacerlo. La citación hace referencia al artículo 118 de la Ley de Enjuiciamiento Criminal, que se refiere al derecho de defensa y la asistencia jurídica gratuita de las personas a las que se les impute un acto punible, es decir, que los guardias civiles declararán en calidad de imputados, según Europa Press.

Es la primera vez desde que se iniciaron las actuaciones judiciales a instancias de un grupo de ONG entre las que figuran la Coordinadora de Barrios y CEAR, que agentes de la guardia civil comparecerán ante el juzgado. Hasta el momento, la magistrada había tenido conocimiento de su versión de los hechos mediante un informe elaborado por la Policía Judicial de la Comandancia en la ciudad autónoma que recopilaba declaraciones de los presentes aquella mañana en El Tarajal.

El pasado viernes se cumplió el primer aniversario de la muerte de los quince inmigrantes, una tragedia que investiga la juez Serván, y cuya instrucción se abrió para investigar un presunto delito de homicidio por imprudencia y trata de dilucidar si la actuación de las fuerzas de seguridad en la playa aquella mañana tuvo relación causa efecto con las muertes de al menos cinco migrantes, aquellos cuyos cadáveres fueron recuperados en aguas españolas.

El testimonio del capitán llamado ahora a declarar, actual Capitán Jefe de la Unidad de la Compañía Rural de Seguridad de Ceuta, figuraba en aquel informe. Fue, según él mismo relató, quien gestionó la entrega a Marruecos de los 23 migrantes que consiguieron llegar hasta la playa española mediante la puerta de servicio de la valla.

El capitán de la Unidad pidió "un fusil a un agente y varias pelotas" para que el resto de los agentes "vieran que su jefe se implicaba como ellos en intentar evitar el paso de la frontera"

“Dar ejemplo”

Este capitán declaró que cuando llegó a la zona del espigón ya había agentes desplegados tanto de su compañía como de los GRS de Sevilla y sonaban "detonaciones", mientras los inmigrantes se "agolpaban" en la punta del espigón "creando un embudo" del que podía ver cómo "se empujan y apelotonan".

Dijo también que se dirigió hasta el espigón del Tarajal y allí mismo pidió "un fusil a un agente y varias pelotas" con los que efectuó varios disparos, en "un acto reflejo" para que el resto de los agentes "vieran que su jefe se implicaba como ellos en intentar evitar el paso de la frontera" y darles ejemplo, pues "una vez hizo los disparos devolvió el arma entendiendo que los guardias civiles que allí estaban habían entendido el modo de usarlas".

En cuanto al teniente, que presta servicio en los GRS (antidisturbios) de Sevilla, unidad que estaba prestando apoyo en Ceuta en aquel momento, ordenó el despliegue de los agentes de esta unidad en la playa y dio las "indicaciones" tanto a su equipo como al sargento Jefe Táctico del MIR "por las que se deben seguir en el empleo del lanzamiento de medios antidisturbios".

25 metros

En su declaración, destacó que "todos los lanzamientos se hicieron conforme a la doctrina". "Si bien en la misma se recoge la distancia de 25 metros, esta distancia es referida a la distancia mínima a la que se debe lanzar cuando en tiro tenso se pretende alcanzar algún objetivo. En el caso que nos ocupa, la intención no era de alcanzar a ninguna persona, sino (...) canalizar a las personas que se encontraban nadando en el agua, siendo estos los únicos medios de canalización disponibles", declaró.

Capitán: "Se dio las instrucciones de no disparar a nadie y asegurarse de ello guardando siempre una distancia prudencial entre el impacto de la pelota en el agua y el nadador"

No obstante, conforme recoge su declaración, "se dio las instrucciones de no disparar a nadie y asegurarse de ello guardando siempre una distancia prudencial entre el impacto de la pelota en el agua y el nadador, así como el intercalado de munición de salvas".

Respecto al sargento, que estaba a las órdenes del teniente de grupo, "transmitió la orden de tener certeza absoluta de que impactaran los medios a una distancia segura en evitación de que pudieran dañar a alguna persona, estableciendo una zona segura para evitar que los inmigrantes nadaran hacia las rocas del espigón o zona de profundidad y así facilitarles alcanzar la orilla con seguridad", según recogió el informe de su primera declaración.


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