Nacional

Manuel Prado a Kissinger, días antes de la muerte de Franco: “Me envía el Príncipe para establecer un canal de comunicación con EEUU”

En unos documentos estadounidenses recientemente desclafisificados, se puede comprobar cómo el ahora Rey pidió consejo a EEUU mientras Franco agonizaba, usando a su amigo y confidente Manuel Prado como enlace. Entre otras cosas, le consultó nombres de posibles primer ministro, entre ellos, Fraga. 

El rey Juan Carlos en la primavera de 1978
El rey Juan Carlos en la primavera de 1978 GTRES

Manuel Prado y Colón de Carvajal se presentó al secretario de estado americano, Henry Kissinger, en su despacho de Washington, el 3 de noviembre de 1975, como vía segura de intercambio de información entre Juan Carlos de Borbón y EE UU, en un breve pero sustancioso encuentro. Prado se presentó como “amigo privado del Príncipe y confidente en los últimos 18 años”. Así consta en documentos recientemente desclasificados en EE UU, a los que ha tenido acceso Vozpópuli.

Prado dejó bien claro desde el inicio de la reunión que él era un personaje privado ‘no oficial’, representante en España del banco francés Societé Generale, alto cargo en Ford, consejero en Mitshubishi o Ericsson y sin cargo político alguno: “mi única lealtad es para con el Príncipe”, puso de manifiesto de inmediato.

He hablado por teléfono con el Príncipe esta mañana y dice que todas las pruebas médicas indican que Franco se está muriendo. El problema es que con estas técnicas modernas, pueden mantener a una persona con vida más tiempo del que  normalmente vivirían. Nadie desea tomar la decisión de desconectar las máquinas”, le decía al todopoderoso muñidor de las entretelas mundiales, Henry Kissinger.

El futuro Rey deseaba establecer “un conducto privado” para “tratar una serie de cuestiones y pedir su consejo”, le explicó Prado. Eran tiempos en los que el Príncipe se sabía observado desde todos los flancos. “¿Hay algún medio seguro de comunicación con él?”, preguntaba Kissinger. “No. Aún no. Su Alteza y yo hablamos por teléfono, pero como nos conocemos desde hace tiempo, podemos hablar en clave”.

Seducción liberal

Juan Carlos de Borbón quería consejo de  EE UU para saber con qué apoyos podía contar tras el inminente deceso de Franco. Quería trasladarle los posibles escenarios y las primeras medidas a tomar. En este sentido, Kissinger mostró sus temores de que el Príncipe pudiera ser seducido en exceso “por los liberales”, liderando un Gobierno demasiado escorado hacia la izquierda.

Estos temores llegaban por el triunfo en Portugal de una revolución de izquierda, en 1974: la famosa Revolución de los Claveles. Ni la Europa del Mercado Común ni EE UU veían con buenos ojos un sur del continente comunista.

Dando por hecho que en breve tendría lugar un cambio de régimen, moderado pero que iba a servir de puerta de entrada a los partidos y daría lugar a nuevas instituciones, Prado dejó caer los candidatos a presidir el próximo gabinete.

MP: Volviendo al problema de la transición, si Franco muere, el Príncipe tendrá dificultad para llevar a cabo sus ideas. Tiene que manejar la situación con mucho cuidado debido a la presencia de fuertes partidarios de Franco. Hablará un poco sobre democracia, pero abriendo puertas sólo un poco. No estará a favor ni aceptará la legalización del partido Comunista. Desea que su primer gobierno integre la opinión política, pero no que se incline demasiado a la izquierda. Uno de los hombres en que ha pensado para ser su primer presidente es el Conde de Motrico (José María de Areilza). Considera que Arias no es lo suficientemente fuerte, cambia de opinión cada media hora y está controlado por sus ministros. El Príncipe cree que no sería leal. Por lo tanto, prefiere hacer un cambio.

Arias no tiene que presentar su renuncia, podría elegir, si lo desea, quedarse hasta el fin del periodo de su mandato, que es de cuatro años más, pero el Príncipe está decidido a impulsarlo a renunciar. La cuestión es quién debe sustituirle. Está la posibilidad de Fraga, que ahora es nuestro Embajador en Londres. La dificultad es que el Príncipe no considera que fuera un Presidente equilibrado. Actúa demasiado impulsado por sus sentimientos y se altera. El Príncipe necesita a alguien frío y leal. Pensó también en López Rodó, pero eso presenta un inconveniente porque es miembro del Opus Dei y estaría controlado por gente.

HK:Le conozco y me agrada mucho.

MP:Está también López Bravo, pero hizo algunas desafortunadas transacciones financieras y probablemente lo descalificaría, porque la gente lo recuerda. Esto nos lleva de nuevo al Conde de Motrico, que fue, como Vd. recordará, Embajador en Washington. Pero el Príncipe cree que es demasiado pronto para tener a alguien con antecedentes políticos. El Príncipe tiene la idea de que lo que necesitamos ahora es un coordinador tecnócrata y equilibrado; alguien que se ocupe de la parte económica e inspire confianza, y por esta razón está pensando en López de Letona, que fue Ministro de Industria. Tiene muy buena imagen en Europa, no es político y se le vería como una persona que presta su labor por el país. Es serio y tranquilo. El Príncipe me pidió que le mencionara esto y saber si tendría Vd. algún consejo. 

También hablé con Giscard y dijo que, aproximándose una elección en 1978 en Francia, sería un terrible problema si España y Portugal fueran en mala dirección. Tendría graves efectos en Francia. Por eso es tan importante que España consolide su posición bajo el poder del Príncipe. Giscard opina que la mayoría de la oposición aceptaría conceder al Príncipe seis meses para que se organice, después habrá actuaciones por parte de la oposición e incluso  podrían producirse manifestaciones con 100.000 personas en la calle. El consejo de Giscard es que el único modo de frenar estos acontecimientos es mantenerse en estrecho contacto con el ejército. Cree que el Rey puede consolidar los poderes si somete a referéndum el hecho de que España deba ser o no gobernada por un Rey.

Por supuesto, hay riesgos, no sería seguro al 100%. El peligro es que el voto falle, pero Giscard parece creer que si se realiza durante los tres primeros meses, habrá mayores probabilidades de que los ciudadanos concedan el pleno apoyo al Rey. Esto también podría ayudar con otro problema, el padre de Juan Carlos, que no renunciará a reclamar el trono. Podría crear dificultades, pero, según Giscard, un referéndum podría contribuir a confirmar los planes.  Otro riesgo es que pudiera haber otro referéndum dentro de cinco años y los resultados fueran en otra dirección. El Príncipe desearía su consejo en este tema”

Este sería el primero de una serie de contactos que durarían varios años. 


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba