EL MINISTERIO DE LOS LÍOS

Un inofensivo acto protocolario de Interior provoca la enésima bronca entre Policía y Guardia Civil

Los sindicatos policiales piden ser recibidos por Sáenz de Santamaría después de que el Ministerio diera un papel destacado al Instituto armado en la celebración del Día de la Seguridad Privada. Denuncian que la Benemérita les arrebata competencias.

Jorge Fernández Díaz, en una visita a un acuartelamiento de la Guardia Civil.
Jorge Fernández Díaz, en una visita a un acuartelamiento de la Guardia Civil. EFE

Sobre el papel, un simple acto protocolario. En realidad, la chispa que ha vuelto a desatar la soterrada ‘guerra’ declarada durante la presente Legislatura entre el Cuerpo Nacional de Policía y la Guardia Civil. La decisión del Ministerio del Interior de dar un importante protagonismo a los representantes del Instituto armado en la celebración el pasado miércoles del Día de la Seguridad Privada ha provocado la airada reacción de los representantes sindicales de los policías. En una carta que las cuatro organizaciones representativas han enviado al titular del departamento, Jorge Fernández Díaz, y a la que ha tenido acceso Vozpópuli, no sólo critican duramente el desarrollo del en principio inocente evento, sino que también le anuncian que han pedido a la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, un encuentro para transmitirle “nuestro hartazgo e incomprensión por el maltrato que desde su Ministerio efectúa”.

Los sindicatos de la Policía culpan del último incidente al 'número 2' del Ministerio, al que creen “mal asesorado por algún miembro del benemérito cuerpo” 

El acto de la polémica se celebró el pasado miércoles en la Escuela Nacional de Protección Civil en Madrid y durante el mismo, el secretario de Estado de Seguridad, Francisco Martínez, entregó menciones honoríficas a 65 trabajadores de empresas de seguridad privada en agradecimiento a su cooperación con la Policía y la Guardia Civil “en acciones especialmente peligrosas o penosas”. En su discurso, el 'número 2' de Interior destacó “el buen entendimiento que sobre el terreno existe entre policías, guardias y empleados” de estas compañías. Sin embargo, la realidad era muy distinta, como ha sacado a la luz la misiva enviada a Fernández Díaz. El motivo fue la instrucción dada por la Secretaría de Estado de Seguridad para dicho acto protocolario de otorgar “representación paritaria a la Guardia Civil [...] obviando el hecho de que la competencia en la materia [control de la seguridad privada] es mayoritariamente del CNP y residual del Benemérito Instituto”, destaca la carta enviada al ministro.

En la misma, los cuatro sindicatos de la Policía aseguran que este hecho “molesta profundamente a todos y cada uno de los integrantes del Cuerpo. Funcionarios que observan cada día cómo el gobierno del PP restringe lenta e inexorablemente su ámbito competencial”. Los representantes de los agentes anuncian que, como desagravio a lo que ocurrido el Día de la Seguridad Privada y “con el objetivo de alcanzar la igualdad institucional”, tienen la “seria intención de participar  activamente y con carácter paritario en los actos de la Guardia Civil, por ejemplo los que se celebren con motivo del Día de la Seguridad Vial”, uno de los ámbitos de competencia exclusivos del Instituto armado. Los sindicatos, que instan a Fernández Díaz a reunirse con ellos para darles explicaciones por lo sucedido el miércoles, achacan esta situación a su 'número 2', al que consideran “mal asesorado por algún miembro del benemérito cuerpo” tanto en éste como en otros asuntos de competencias que ya han provocado roces recientemente entre ambos cuerpos.

Europol y la bomba del consulado francés

De hecho, no es la primera vez durante el actual Gobierno del PP que saltan chispas entre la Policía y la Guardia Civil a cuenta de las decisiones de departamento de Fernández Díaz. En septiembre de 2012, el entonces secretario de Estado de Seguridad, Ignacio Ulloa, firmó una instrucción interna por la cual autorizaba a los agentes de la Guardia Civil a mantener contactos directos con la Oficina Europea de Policía (Europol), un organismo de colaboración policial con sede en La Haya (Holanda) al que, hasta entonces, sólo había tenido acceso el Cuerpo Nacional de Policía. Aquella decisión provocó un fuerte malestar en los agentes de esta última institución, sobre todo porque Ulloa incluyó en la instrucción una seria advertencia a este cuerpo si no acataba su decisión o la retrasaba sin motivos justificado. Los sindicatos policiales anunciaron la presentación de denuncias en los juzgados para obligar a Interior a dar marcha atrás, pero año y medio después la Guardia Civil no sólo mantiene un enlace en Europol sino que ha aumentado el número de sus representantes en este organismo europeo.

Con Jorge Fernandez Díaz en Interior, los roces han sido continuos y, casi siempre, por cuestiones de competencias entre ambos Cuerpos

Meses después, en febrero de 2013, agentes de ambos cuerpos tuvieron un agrio enfrentamiento sobre a quién le correspondía actuar ante un paquete sospechoso hallado en la sede del Consulado de Francia en Madrid. El suceso se produjo cuando los Guardias Civiles que se encargaban de la seguridad del edificio impidieron a los técnicos en desactivación de explosivos (Tedax) de la Policía acceder al edificio alegando que la competencia del caso correspondía al Instituto armado. La bronca subió de tono cuando, tras recoger finalmente el paquete sospechoso los agentes de la Policía, un oficial de la Guardia Civil les obligó a entregárselo. Finalmente, fue la Benemérita quien se encargó de analizar el objeto que resultó finalmente inofensivo. El incidente obligó aquel día a intervenir a altos cargos de Interior para calmar los ánimos y poner orden. Ambos cuerpos remitieron sendos escritos al titular del departamento pidiéndole que fuera él quien determinase a qué Cuerpo le correspondía actuar en este tipo de casos.

En diciembre del año pasado volvieron a sonar los tambores de guerra. La firma de un acuerdo de cooperación entre la Guardia Civil y un cuerpo policial de Colombia provocó un enorme enfado en el seno del Cuerpo Nacional de Policía, donde se consideraba que con este convenio se invadía de nuevo un ámbito de su competencia. En este caso, las relaciones internacionales con las fuerzas de seguridad de otros países. El malestar fue aún mayor porque no se tuvo noticia del mismo hasta que el Ministerio colgó en su página web una nota para informar a la prensa. Desde diferentes ámbitos de la Policía se calificó entonces este episodio como el ejemplo más claro de la supuesta política del Jorge Fernández Díaz por favorecer al instituto armado.

Incluso el crimen de los niños de Córdoba provocó roces entre ambos cuerpos. Entonces, una asociación de guardias civiles lanzó un comunicado en el que vertía duras críticas contra el CNP por el error en la identificación de los huesos hallados durante la investigación de la desaparición de los pequeños Ruth y José. El escrito provocó, de hecho, una lluvia de comunicados de las organizaciones sindicales de la Policía en las que éstas aireaban los fallos que anteriormente habían tenido como protagonistas a guardias civiles. En uno de estos comunicados, se llegaba a afirmar que la crítica por el caso de los niños de Córdoba escondía, de hecho, "un desesperado intento [de la Guardia Civil] de dejar sin efecto por la vía de los hechos la Ley Orgánica 2/86 de Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y de paso invadir, con cierto aire de legitimidad, competencias que la Ley atribuye en exclusiva al Cuerpo Nacional de Policía". Esa guerra continúa, ahora a cuenta de un acto aparentemente tan inocente como el Día de la Seguridad Privada.


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