En el Gabinete hay quien ve insostenible el enfrentamiento en el equipo económico

La peligrosa deriva del ‘caso Bárcenas’ divide al PP sobre la oportunidad de que Rajoy afronte una crisis de Gobierno

Ningún ministro ni dirigente del PP conoce la agenda que maneja Mariano Rajoy para encarar su primera crisis ministerial, aunque en el Gabinete se considera insostenible el choque de trenes que se vive periódicamente en el equipo económico. La agresiva irrupción del ‘caso Bárcenas’ complica todavía más los pronósticos sobre el calendario que elegirá el presidente para cambiar algunas caras del Consejo de Ministros.

Las quinielas sobre los posibles cambios circulan ya con profusión en las filas del partido y también dentro del Gobierno. Al ‘número dos’ de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, Jaime Pérez Renovales, se le sitúa en la cartera de Administraciones Públicas, área que en estos momentos conduce Antonio Beteta dentro del Ministerio de Hacienda. Al ministro de Exteriores, José Manuel García Margallo, hay quien le ve con un pie en Bruselas como comisario europeo, con su actual secretario de Estado, Íñigo Méndez Vigo, como sustituto, en un puesto en el que también encaja a la perfección el ahora titular de Agricultura, Miguel Arias Cañete.

Las especulaciones sobre la recomposición del equipo económico van por barrios, si bien la mayoría de las opiniones anticipan la salida de Luis de Guindos de Economía y la consolidación de Cristóbal Montoro como hombre fuerte en este área. Hay un espacioso denominador común dentro del Gobierno y de la dirección del PP sobre el escaso recorrido que puede tener el presidente con un equipo compuesto por secretarios de Estado que no se dirigen la palabra y por ministros que ya ni siquiera dudan en exhibir sus discrepancias, como acaba de ocurrir hace unos días con el titular de Industria, José Manuel Soria, enfrentado a Cristóbal Montoro a cuenta de la reforma eléctrica.

Pérez Renovales, segundo de Soraya Sáenz de Santamaría en Presidencia, suena como futuro titular de Administraciones Públicas

En la cúpula del PP se admite que si ya de por sí es difícil escudriñar lo que está pasando por la cabeza del presidente sobre los posibles cambios que puede estar pergeñando en el Gobierno, la cosa se complica aún más con la deriva tan agresiva que está tomando el ‘caso Bárcenas, donde la instrucción sumarial y el generoso y cómodo manantial en el que beben algunas terminales mediáticas han convertido el proceso en una auténtica caja de sorpresas que puede dejar amortizado cualquier baile ministerial en cuestión de días.

“Que el presidente tiene que cambiar el Gobierno es un dato que nadie cuestiona en el partido. Hay ministros que se quieren marchar, otros que quieren cambiar de cartera y otros que supeditarían su salida del Gabinete a una larga excursión a Bruselas. Todos sabemos que más de la mitad del Consejo anda desaparecido, pero lo que desconocemos es el calendario que maneja el presidente”, resume un alto dirigente de Génova, 13.

Nadie cuestiona en el PP la necesidad que tiene Rajoy de cambiar el Gobierno, donde más de la mitad de los ministros andan desaparecidos

Las opiniones y las conveniencias políticas se dividen sobre las fechas más oportunas para el cambio de caras en el Consejo de Ministros. Hay quien considera que si la ‘bomba Bárcenas’ se consigue desactivar antes del otoño, algo difícil de prever, el cambio estaría servido coincidiendo con la llegada de los Presupuestos de 2014 al Congreso, el próximo octubre, y también con el arranque de la campaña para las elecciones europeas. La composición de las candidaturas podría ser, de hecho, el pretexto que condicione la remodelación, sobre todo si entran en juego las aspiraciones de Margallo, de Miguel Arias y del actual vicesecretario del PP para política autonómica, Javier Arenas.

El ‘caso Bárcenas’ también es el que puede acabar precipitando la salida del Gobierno del ministro de Justicia, Alberto Ruiz-Gallardón, pues está muy extendida dentro de su partido la tesis de que no está haciendo un juego limpio en el manejo de la fiscalía y del resto de los resortes vinculados desde diferentes aristas el proceso judicial más complicado al que se ha enfrentado el PP desde el estallido en 1988 del ‘caso Naseiro’. En aquel escándalo de financiación irregular intervino como árbitro el propio Ruiz Gallardón, con un informe final repleto de vaguedades y exento de sanciones. Como actor invitado también tuvo al  entonces diputado Ángel Sanchís, con el tiempo convertido desde Argentina en mano derecha de Luis Bárcenas en el manejo de sus fondos en el extranjero.

La salida de Alberto Ruiz-Gallardón del Gabinete es una posibilidad muy extendida dentro del partido y del Gobierno

El malestar con Ruiz-Gallardón en el Gobierno no proviene solo de su actuación en el ‘caso Bárcenas’ sino también de su ímpetu en promover reformas como la de la ley del Aborto sin medir bien los tiempos ni contar con todas las derivadas políticas y electorales de un cambio de esta envergadura. Hay versiones dentro del Consejo que aseguran que su relación con el presidente es cada vez más fría y distante, algo que el interesado muestra mucho interés en desmentir en privado.


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