El Ejecutivo recurre al artículo 126.2.a del Pacto

El Gobierno confía en que Bruselas no abrirá expediente sancionador a España

El Gobierno Rajoy ha pasado las últimas tres semanas allanando el terreno para retrasar el ajuste del déficit. La operación ha corrido a cargo del ministro de Economía, Luis de Guindos, que ha mantenido contactos diarios con el comisario de Economía, Olli Rehn, y con sus socios en la eurozona. El Ejecutivo blande el artículo 126.2.a del Pacto de Estabilidad que permite sobrepasar “sólo excepcional y temporalmente” los valores de referencia y es consciente de que los procedimientos y tiempos corren a su favor: un expediente se resolvería cuando el ajuste ya estuviera hecho, a finales de 2013. Así se gestó la decisión del gobierno de elevar el déficit del 4,4 al 5,8% en 2012.

El Gobierno confía en que Bruselas no le abrirá expediente disciplinario
El Gobierno confía en que Bruselas no le abrirá expediente disciplinario EFE

El Gobierno español había tanteado el terreno antes de dar el paso anunciado por Mariano Rajoy y sabía que España no estaba sola cuando optó por retrasar el ajuste del déficit. El ministro de Economía, Luisde Guindos, ha pasado quince días actuando embajador del anuncio ante la Comisión Europea y ante el resto de socios y blandiendo un artículo del Pacto de Estabilidad: el 126.2.a que permite que “se sobrepasen” los límites de déficit previstos si se hace “sólo excepcional y temporalmente y la proporción se acerca al valor de referencia”.

Ese párrafo del Pacto ha sido discutido en las últimas semanas con un hombre: el comisario de Economía, Olli Rehn. De Guindos y el comisario han hablado a diario por teléfono, según revelan fuentes de su entorno. Esos contactos se han intensificado desde que el miércoles CristóbalMontoro anunció que el déficit del Estado sería del 8,51%, frente al 8,2% que había anunciado el gobierno el mes anterior. Desde ese día, Rehn está entre el listado de llamadas recientes de De Guindos que ha trasladado al comisario un argumento: el compromiso con el Pacto de Estabilidad “en el ciclo” y la imposibilidad de cumplirlo “año a año” sin entrar en una recesión que lastre al resto de la eurozona.

En sus últimas llamadas, aseguran fuentes del entorno del ministro, Rehn dejó ver a De Guindos que Alemania no apoyaría el retraso pero que no habría procedimiento sancionador contra España y que el artículo 126 permitía ese margen. Con ese entendimiento, el Gobierno tomó la decisión de un recorte del déficit menor del previsto inicialmente.

A partir de ese momento, De Guindos abrió un segundo frente: el de las conversaciones país a país. El titular de la cartera de Economía ha asumido también las funciones del ministro de Exteriores en las últimas jornadas. Sus conversaciones le dejaron claro que tendría el apoyo de buena parte de sus socios: Holanda y Bélgica están en una situación similar y, sobre todo, Francia también estaba a bordo, hasta el punto de cuidar su retórica para evitar hablar de incumplimiento o retraso acuñando la expresión “graduar el ajuste”.

Dos lógicas para una cifra: 5,8% de déficit

La jugada del Gobierno tras el anuncio tiene dos lógicas: una política y otra económica.

La política asume que no habrá procedimiento sancionador contra España y que nuestro país será seguido por los socios con los que habló el ministro. Si Francia y Bélgica “gradúan” el ritmo de su ajuste, se impondrá una interpretación “estricta” del Pacto de Estabilidad que obliga a llegar al 3% al cierre de 2013. Alemania y el BCE son contrarios a medidas como la de España que, incluso aunque puedan tener cabida en la legislación comunitaria, mandan una mala señal a los mercados internacionales. Por ese motivo han llegado a amenazar con procedimientos sancionadores.

Pero en esa lógica política, el Gobierno sabe que los tiempos juegan a su favor: el Tratado de la Unión establece que si se abre procedimiento se deberá remitir una serie de recomendaciones secretas al Estado en cuestión. Sólo si incumple reiteradamente se publicará ese desafío y tras años de litigio se puede llegar a imponer una sanción de hasta el 0,2% del PIB, que en el caso español supondría 1.200 millones de euros. Para cuando ese procedimiento llegue a su fin, 2013 habría quedado muy atrás y el ajuste se habría corregido ya.

La segunda lógica para retrasar el ajuste ha sido la lógica económica. Ningún país de la OCDE ha conseguido jamás un ajuste de 4 puntos en un solo año, según la serie histórica que se remonta a 1960. El Gobierno asumía que un recorte de 45.000 millones de euros en un solo ejercicio era un imposible. Hacienda puso cifras a esa idea: un 4,4% de déficit suponía recortar 29.000 millones más y una caída del PIB de más del 2,5%. Por el contrario, un 5,8% requerían sólo 14.000 millones de ajuste y una caída del 1,7% de la economía. Montoro ha defendido en los debates de la Comisión Delegada de Asuntos Económicos que este ajuste era “alcanzable” y “realista” frente a una alternativa que hubiera sumido al país en una depresión.

La credibilidad del Gobierno español en el aire

El Gobierno ha cuidado todos los frentes políticos, pero no ha preparado el que más le puede castigar: el de la opinión pública cualificada. Luis de Guindos no mencionó la posibilidad de retrasar el ajuste en su reunión con el diario Financial Times (al que garantizó el compromiso de España con la Estabilidad). En su presentación de Powerpoint, De Guindos incluía una sexta diapositiva en la que garantizaba el recorte “en todos los niveles del gobierno”.

Esa  diapositiva ha sido recordada por todos los medios internacionales que este viernes habían convertido a España en el país del “desafío”. El propio Financial Times aseguraba que “España desafía a la UE” como primer asunto de portada y The Wall Street Journal hablaba de aumento del agujero contable como tercer titular del día. Bloomberg incluía 


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