“El expresidente va por libre”, se afirma en la sede socialista de Ferraz

El coqueteo de Felipe González con Rajoy y Monago siembra el malestar en la dirección del PSOE

José María Aznar se ha convertido en un grano para Mariano Rajoy y Felipe González en un engorro para Alfredo Pérez Rubalcaba. Este último no fue informado del encuentro mantenido la semana pasada por González con el presidente del Gobierno, un detalle que ha disparado el malestar en el cuartel general del PSOE.

Ni desde el entorno inmediato de Felipe González ni desde La Moncloa se quiso comentar este martes el contenido de la entrevista mantenida por el expresidente socialista con Mariano Rajoy hace una semana, el mismo día en el que José María Aznar desplegaba su doctrina en televisión. Sin embargo, el mismo hecho de haberse producido, confirmado en el entorno inmediato de González y no desmentido por él, fue interpretado en Ferraz, la sede del PSOE, en clave de deslealtad. “Lo lógico hubiera sido que, al menos, Alfredo [Pérez Rubalcaba] conociera el encuentro, más allá del perfil institucional que se le quiera dar”, aseguran fuentes de la ejecutiva federal.

"Lo lógico hubiera sido que, al menos, Alfredo Pérez Rubalcaba conociera el encuentro, más allá de su perfil institucional", se afirma en el PSOE

No fue así y la entrevista se ha producido en un momento en el que Rubalcaba anda presumiendo de mantener contactos habituales con Rajoy, sin que haya habido una reunión formal de ambos en La Moncloa desde hace un año, cuando el líder del PSOE fue recibido por el presidente para intercambiar impresiones sobre Europa y la política económica sin cerrar acuerdo alguno. En medios parlamentarios se especula con la posibilidad de que Rajoy y González abordaran hace dos martes el giro que se detecta en Bruselas a favor de relajar en el tiempo las políticas de austeridad e inyectar fondos a las políticas de empleo en los países con economías más débiles. “Felipe todavía conserva una entrada muy eficaz en algunos de los foros europeos más influyentes, donde se le escucha y se le respeta”, comentan fuentes socialistas. Este martes participó en una jornada sobre el futuro de Europa organizada por el Instituto Berggruen, que fue clausurada por el propio Rajoy y en la que intervinieron, entre otros, el presidente francés, François Hollande, y el ministro de Finanzas alemán, Wolfgang Schäuble. De hecho, algunos medios sitúan el origen de la cita entre ambos expresidentes en la invitación que Rajoy recibió del citado Instituto, gesto que también tuvo con la canciller alemana, Angela Merkel, y que esta desechó.

"Felipe todavía conserva una entrada muy eficaz en algunos de los foros europeos más influentes, donde se le escucha y se le respeta"

Pero con independencia de que el expresidente se haya tomado el encuentro como un “acto de servicio” – “sea cual sea el color del Gobierno, yo siempre estoy disponible para hablar o compartir con el presidente, creo que es mi obligación institucional”, dijo este martes en París–, el secreto con el que lo ha guardado ha sembrado en su partido el malestar. “Seguro que le trató mejor a Rajoy que otros expresidentes”, comentó en tono sarcástico la portavoz socialista en el Congreso, Soraya Rodríguez, para salir del paso. Eduardo Madina, el joven aspirante a ocupar el cartel electoral, afeó a Rajoy que no haga lo mismo con Rubalcaba y le abra las puertas de La Moncloa, retratando, quien sabe si conscientemente, el bajo perfil institucional que atesora el actual secretario general del PSOE.

Eduardo Madina afea a Rajoy que no reciba a Rubalcaba en La Moncloa y, en cambio, sí se vea con González

En la ejecutiva y en las filas socialistas tampoco sentó nada bien la visita que González giró hace dos semanas a Extremadura por invitación del presidente José Antonio Monago, uno de los líderes regionales que más despuntan en el PP, donde abogó por un pacto de Estado por el empleo y defendió la Monarquía. En el PSOE extremeño provocó también desasosiego el aterrizaje allí del expresidente, interpretado como una maniobra protagonizada por Juan Carlos Rodríguez Ibarra, con quien González mantiene buena relación, contra el que fue su sucesor en la Junta regional, Guillermo Fernández Vara. “No deberíamos coquetear con los líderes regionales del PP cuando, al mismo tiempo, estamos denunciando el egoísmo con el que negocian el reparto del déficit entre ellos, esto nos quita mucha credibilidad”, rematan fuentes socialistas.


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