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FAES comparte las críticas a la hegemonía de Alemania y sus políticas de austeridad

El secretario general de la Fundación, Javier Zarzalejos, dice que se están dejando sin respuesta “situaciones angustiosas de desempleo y empobrecimiento” y recuerda que el país germano rompió las reglas del juego cuando le “convino”.

El 'número dos' de la Fundación que preside José María Aznar, Javier Zarzalejos, ha roto el pensamiento único en torno a las políticas de austeridad que justifican Gobierno y PP arremetiendo contra la tesis de la todopoderosa Alemania en un amplio artículo que publica en 'Cuadernos de Pensamiento Político, la publicación trimestral de la factoría FAES. Zarzalejos alerta sobre una crisis de legitimidad de la Unión Europea porque no faltan quienes piensan que la agónica situación económica ha llevado a la imposición de políticas de austeridad que, “aun siendo necesarias, están lejos de ser suficientes, eliminan los incentivos y alejan la perspectiva de crecimiento, dejando sin respuesta situaciones angustiosas de desempleo y empobrecimiento”.

La desafección hacia la UE, prosigue, extiende la idea de que se ha disuelto el sentido de unidad y el funcionamiento concertado de las instituciones en favor de un “liderazgo hegemónico”, que, aunque no cita explícitamente, alude a Alemania y a su canciller, Angela Merkel. Y las dudas se disipan unos párrafos más adelante, cuando Zarzalejos recuerda que estos sectores críticos cuestionan “no sin razón, que las reglas del juego que ahora se predican con tanto rigor se cambiaron cuando convino a las economías dominantes de la Unión”, esto es, aunque el secretario general de FAES no lo aclare, cuando Alemania fue el primer socio que se saltó el Pacto de Estabilidad, algo que ocurrió hasta en 14 ocasiones entre los años 2000 y 2010 bajo los mandatos de Gerhard Schröder y la propia Merkel. Otro tanto se los saltó Francia.

La conclusión “es un paisaje de una fractura interna realmente preocupante” en la que se extienden los “peores” estereotipos nacionales y se propaga una retórica que divide a los europeos en “virtuosos y negligentes”. Pero no sólo hay una brecha entre países, sino también entre esfuerzos y resultados, es decir, entre la “magnitud de las exigencias que dirigimos a los europeos”, y aquí hace, sin embargo, un guiño a Alemania al comentar que “ya sean rescatadores o rescatados” y el debilitamiento del proyecto en el que hay que situar esos sacrificios para que tengan sentido.

Porque la tesis del artículo del secretario general de FAES es alertar sobre el caldo de cultivo que el debilitamiento de Europa supone para los populismos y los nacionalismos. Bajo el título “Los desafíos del populismo y del nacionalismo radical”, denuncia que nos encontramos en una situación en la que “todos los déficits parecen agravarse, no sólo el déficit público, sino el institucional, el democrático, el político y el cívico”. En esta “encrucijada”, tanto los populismos como los nacionalismos radicalizados --sin más alusiones concretas respecto a si inserta en esta categoría a Cataluña--  muestran su condición de “fenómenos oportunistas”.

Zarzalejos cree que quien no es “leal" en su Estado democrático, “no hay razón para presumir” que lo sea en el marco de la Unión, en referencia a Mas

De hecho, los nacionalismos “que pretenden desestabilizar Europa la utilizan como coartada”, dado que ésta se convierte “en el refugio seguro después de la secesión” en la “red que amortigua un ruptura sin costes”. Y frente a esa teoría, el 'número dos' de FAES alerta de que un territorio que se separe deja de pertenecer a la UE desde el punto de vista jurídico y se excluye del proceso de integración europea desde el punto de vista político. Se trata, admite, de “quitar la alfombra de debajo de los pies del nacionalismo que primero rompe y luego dice que está dispuesto a construir”.

Además, con la mente puesta sin duda en el proyecto soberanista de Artur Mas, le reprocha que quien no puede actuar de “manera leal y solidaria” en el marco multilateral de un Estado democrático, “del que forma parte desde su origen”, “no hay razón para presumir” que actuará lealmente en el marco de la Unión.

Para contrarrestar estos movimientos populistas y nacionalistas, el que fuera secretario general de Presidencia en Moncloa en la etapa de José María Aznar apela a recuperar los valores propios de la UE, refundar el proyecto europeo y actualizar el sentido histórico de la Unión, porque, admite, Europa “ha perdido, en el imaginario colectivo, buena parte de su carácter de sueño para convertirse cuando menos en insomnio y en malestar”.


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