El partido teme que la 'lideresa' no cumpla su parte del pacto

Génova encarga a Cobo activar la 'operación salida' de Aguirre del PP madrileño

La guerra por el control del PP de Madrid no está zanjada. Todavía no se ha iniciado. Aguirre prometió retirarse de la presidencia de la organización regional si le nombraban candidata. Ya lo es. Ahora falta por ver cuándo y cómo cede los galones en el partido.

La candidata del PP a la Alcaldía de Madrid, Esperanza Aguirre
La candidata del PP a la Alcaldía de Madrid, Esperanza Aguirre EFE

"Es asunto que no le interesa a la gente", dijo este martes Esperanza Aguirrecuando, al concluir el comité ejecutivo del PP madrileño, se le preguntó sobresus planes de dejar la presidencia territorial. Esa frase sonó en Génova como echar balones fuera. La batalla por el control del aparato del PP de Madrid todavía no ha empezado. En la cúpula del partido desconfían de que Esperanza Aguirre cumpla tajantemente con lo que le prometió a Rajoy en su famoso pacto del viernes. Dar un paso al costado en el partido y centrarse en la alcaldía, caso de ser elegida.

El comité electoral regional empezó el lunes a designar candidatos a importantes alcaldías. Sin encomendarse a Dios ni a Génova, Salvador Victoria, presidente de esa instancia que decide las listas electorales, sigue a su ritmo, como si nada hubiera pasado. Y la voz y el voto de los alcaldes serán decisivos en el momento de elegir el sucesor de Aguirre.

Golpe a Gallardón

Para vigilar este proceso, en Génova se ha contactado discretamente con Manuel Cobo, quien fue mano derecha y 'esclavo moral' de Gallardóncuando era alcalde. Cobo, hace diez años, llegó incluso a presentarse, impulsado por su mentor, como aspirante a la secretaría general, en un pulso frente a Esperanza Aguirre, que le arrolló sin contemplaciones. Fue uno de los muchos mazazos que la 'lideresa' ha dedicado a Gallardón a lo largo de estos últimos años. El último, su promesa de que dejará el Palacio de Correos en el caso de ser elegida alcaldesa de la ciudad y volver a la sede tradicional del Consistorio.

Cobo se presentó impulsado por Gallardón como aspirante a la secretaría general del PP madrileño frente a Aguirre hace diez años, pero esta le arrolló sin contemplaciones

Cobo fue protagonista de episodios muy turbiosen el pasado, en especial con el asunto de la 'gestapillo', un equipo de espías de andar por casa, supuestamente ideado por Granados, fiel escudero en su momento de Esperanza Aguirre y ahora en presidio. Aquella maniobra y sus posteriores declaraciones a El País le costaron a Cobo una sanción de baja en la militancia durante un año, rebajada luego a diez meses. Gallardón se olvidó de él, su leal servidor, al ser nombrado ministro de Justicia y Cobo recibió en compensación un cómodo puesto en Ifema y, al tiempo, se le hizo un hueco en la dirección nacional, al frente de la secretaría ejecutiva de Política Local. Dicen en la dirección del partido que ese cargo en la Ejecutiva le da acceso y le capacita para controlar la organización del PP en el ámbito local y regional. Y, en especial, el tránsito en el poder que, aparentemente, acaba de ponerse en marcha en Madrid para relevar a Aguirre de su poltrona. También se había pensado en García Escudero para esa delicada labor, pero el presidente del Senado no ofrece el perfil de firmeza que se precisa para ese cometido.

El programa electoral

El nombre del ya casi olvidado Cobo resucitó estos días por boca de la propia Esperanza, quien, en su airada reacción a la posibilidad de que se le nombrara una gestora en el PP madrileño, declaró a Cope que no iba a permitir que Arenas le hiciera las listas electorales y Cobo el programa. ¿Estaba Génova en eso?

Cobo es ahora un hombre de la confianza de María Dolores de Cospedal,cuya figura como secretaria general del partido atraviesa por uno de los momentos más enrarecidos de su carrera. Incluso este martes, en lo que quiso ser una respuesta de manual, dejó caer que se pensaría la posibilidad de dejar sus responsabilidades en la formación después de las elecciones.Un aviso a navegantes.

El control por el poder del PP madrileño será más duro de lo que se piensa, piensan en Génova. Aguirre puso mucho interés en no renunciar a ese cargo tras dejar la Comunidad. El secretario general regional es Ignacio González, a quien se le cerró el paso para ser candidato al gobierno regional. Y el presidente del comité electoral es Salvador Victoria, la mano derecha de González y por tanto, un político en la línea de salida. Una situación anómala, en la opinión de la cúpula del PP, que quiere darle la vuelta a este panorama.

El problema es que, según los estatutos, no está previsto un congreso regional hasta el año que viene,y tendría lugar incluso después del nacional. Para entonces, muchas cosas habrán pasado y algunas dudas se habrán disuelto. Entre otras, unas elecciones autonómicas, de incierto resultado en Madrid, y unas generales con un horizonte más brumoso.

Madrid es la joya de la corona de la organización del PP. Es la estructura regional más potente, con casi cien mil militantesy con un activismo más comprometido y dinámico que en otras demarcaciones. De ahí que Génova haya empezado a mover sus piezas por si es necesario dar algún tipo de batalla frente a la 'lideresa'. Cobo conoce bien el partido, lleva años moviéndose por los entresijos de su maquinaria y no le dispensa a Aguirre una simpatía arrolladora. Aguirre ha designado como jefe de su campaña Henríquez de Luna, un hombre ajeno al aparato en tanto que Cristina Cifuentes se ha puesto en manos de Génova y ha designado a Juan Carlos Vera, de la plena confianza de la organización experto en estas lides.


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