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Perplejidad en el Gobierno por el ataque de Esperanza Aguirre a Montoro: “El fuego amigo es ella”

La reacción de Esperanza Aguirre a la filtración de sus datos tributarios no ha sentado muy bien en el entorno del Ejecutivo. “Ha sobrerreaccionado. Es comprensible que se muestre indignada por la publicación de su IRPF. Pero de ahí al espectáculo que ha montado cargando contra Montoro parece desmesurado. Y tampoco se puede cuestionar de esa forma a la Agencia Tributaria. El fuego amigo es ella”, comenta alguien cercano al Gobierno.

Esperanza Aguirre en la Fiscalía General del Estado donde ha registrado una denuncia por la filtración de su declaración de la renta.
Esperanza Aguirre en la Fiscalía General del Estado donde ha registrado una denuncia por la filtración de su declaración de la renta. Efe

La reacción de Esperanza Aguirre a la filtración de sus datos tributarios no ha sentado muy bien en el entorno del Ejecutivo. “Ha sobrerreaccionado. Es comprensible que se muestre indignada por la publicación de su IRPF. Pero de ahí al espectáculo que ha montado cargando contra Montoro parece desmesurado. Y tampoco se puede cuestionar de esa forma a la Agencia Tributaria. El fuego amigo es ella”, comenta alguien cercano al Gobierno.

Todos a las trincheras. A tan sólo dos días de los comicios, el Gobierno de Mariano Rajoy tuvo que correr a ponerse a cubierto. Un vendaval llamado Esperanza Aguirre martilleaba un rato tras otro a la Agencia Tributaria, al Ministerio de Hacienda y a Cristóbal Montoro. Ya sea por prensa, radio o televisión, la expresidenta de Madrid cuestionaba la integridad de la inspección de Hacienda y, por extensión, la labor del Ejecutivo.

La portada del rotativo El País atragantó el desayuno de más de uno. “Están en peligro la solidez y la solvencia del Ministerio de Hacienda”, decía una Aguirre incendiada por la información en la que Infolibre recogía su declaración de la Renta de 2013. Unos 5.000 euros por un premio de ABC y otros 369.000 euros brutos por trabajar el 20 por ciento de su tiempo para la empresa cazatalentos Seeliger y Conde. “Al que le pique que se rasque”, espetó con chulería la candidata del PP a la alcaldía de Madrid en alusión a las cantidades. Por más que una parte del electorado pueda considerar esas retribuciones obscenas, ante sus votantes Esperanza bien puede esgrimir que retorna al servicio público renunciando a cifras astronómicas.

Pero la incontinencia de Aguirre no quedó ahí. En su primera intervención de la mañana declaraba sin rubor que Montoro ya estaba “tardando” en investigarlo, un dardo envenenado a una de sus dianas preferidas. "La Agencia sabe quién ha entrado en mi declaración, desde qué ordenador ha entrado, qué día, a qué hora. Creo que no se puede tardar mucho más", apremiaba al ministro de Hacienda.

"Se está diciendo que soy yo la que ha filtrado mi declaración. Ustedes comprenderán que eso no es que sea un insulto para mí sino también para ustedes que son periodistas inteligentes", aseguró Esperanza Aguirre

Ni siquiera había transcurrido media mañana cuando el Gobierno ya precisaba una buena dosis de almax para su indigestión de Esperanza. “Esto es demasiado. Ella siempre juega a engrandecerse a través del enfrentamiento”, apunta una fuente. Primero lo hizo con Gallardón. Luego, buscando hacer oposición al Ejecutivo de Zapatero desde la Comunidad de Madrid. Más tarde, incluso hizo oposición a los suyos una vez instalados en la Moncloa, con especial preferencia por Montoro, el 'subeimpuestos'. Y en los últimos tiempos varias fuentes recuerdan el feroz ataque orquestado contra Botella en pos de su poltrona. “Con Ana Botella fue fácil porque la tildaba de máquina de perder votos. Y con Montoro lo es todavía más porque es el poli malo del Gobierno mientras que ella aparece como la defensora de los liberales a la par que azote del estatalismo. Puro artificio que encubre otras cosas”, afirman.

No obstante, hay ciertas líneas rojas en las que sus fuegos artificiales son intolerables para el resto de correligionarios en el Gobierno. Y el ataque contra los suyos esta vez se antojaba demasiado. Hasta tal punto piensan mal de la lideresa que a media mañana del viernes algunos ya la señalaban directamente como el origen de la filtración, por inverosímil que pareciese. “Una jugada maestra. Copa las portadas el día que a Rato le imponen 18 millones de fianza. Se vota en más sitios que en Madrid. Pero sólo se habla de ella. Es la estrella de la campaña. Y encima genera simpatía porque es otra víctima de los desmanes de Hacienda”, explican.  

De no querer aclarar sus ganancias a víctima de un ataque a la privacidad. Puede que se pasase dos pueblos vinculando con ETA a la candidata de Ahora Madrid Manuela Carmena, pero todo se olvida entre sus votantes en cuanto aparece ataviada como látigo contra Montoro. Haciendo una vez más de la necesidad virtud, el animal político de Esperanza resurge de sus cenizas a costa de azuzar las dudas sobre la Agencia Tributaria, una institución que tiene una información de la pera patatera pero que por eso mismo inspira sospechas de politización después de casos como el de Cemex, Rato o Monedero.

La propia vicepresidenta Sáenz de Santamaría insinuó que el origen de la filtración se situaba en otro sitio distinto de la Agencia Tributaria. El enfado con Esperanza es muy grande

"Me llegan noticias de que, desde el Ministerio de Hacienda, se está diciendo que soy yo la que ha filtrado mi declaración. Ustedes comprenderán que eso no es que sea un insulto para mí, sino también para ustedes que son periodistas inteligentes y comprenden qué cosas haría yo, que las haría en mi beneficio, como es lógico. ¡Que no mientan!", aseguraba una Esperanza de nuevo a la carga.

De inmediato, surgió en el seno del Gobierno la urgencia de llamar a rebato para defender a la Agencia Tributaria. Y la que dio la cara tras el Consejo de Ministros fue la vicepresidenta. "En este momento no podemos determinar que el origen haya sido la Agencia Estatal de Administración Tributaria. Hay que esperar al resultado de esa investigación", respondió Sáenz de Santamaría en la rueda de prensa. O sea, como en la Agencia ya deberían haber tenido alguna información de si alguien había accedido indebidamente a los datos fiscales de Aguirre, en realidad insinuaba que la fuente estaba en otra parte. Por lo menos hasta el lunes no se conocerá el resultado de las pesquisas. Pero desde la Agencia se transmite tranquilidad. Vamos, que tienen meridianamente claro que ellos no han sido, sobre todo porque ningún funcionario se arriesgaría a dar al traste con su carrera. Quizás muy convenientemente, el propio Diario.es ha tenido acceso a datos bancarios de Esperanza, otra posible fuente de la información fiscal.

“Esperanza, antes muerta que sencilla, tiene un afán de protagonismo sobredimensionado que le ha llevado a responder como elefante en cacharrería. Pero el problema es que ha reabierto todas las heridas de la Agencia Tributaria. Mala cosa. El enfado con ella es muy, muy grande”, sostiene alguien al tanto de los entresijos del Gobierno. En cualquier caso, el resultado de la investigación se posterga a la espera del resultado que pueda cosechar el domingo. Y ahí se verá si la respuesta de Esperanza sirvió o no para movilizar a su electorado, apostillan.   


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