La presidenta del PP de Madrid marca el paso

Aguirre impone su ley y llena las listas de Madrid de incondicionales de gran peso político

Esperanza Aguirre ha impuesto su ley en las listas a la Comunidad y al Ayuntamiento. Tras un pulso intenso, se ha salido con la suya. Génova ha optado por no tensar la cuerda y ha dejado hacer. No quiere más líos en plena precamapaña.

Las candidatas del Pp Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre, a su llegada a la presentación del programa del partido.
Las candidatas del Pp Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre, a su llegada a la presentación del programa del partido. EFE

El PP ha logrado cerrar sus listas para Madrid. Sin enormes sorpresas. Aguirre ha impuesto su ley. Más de tres cuartas partes de los nombres de la Comunidad son suyos. Cifuentes ha optado por la queja: "No es mi lista, es la del PP de Madrid". Fuentes del equipo de la candidata a la Comunidad mostraban su decepción por no haber logrado introducir más gente propia. Tampoco Génova ha introducido muchos candidatos. Son las listas de Aguirre, con gran peso político y presencia de las distintas familias del partido que pululan por Madrid.

Las condiciones de Cospedal

En su momento Dolores Cospedal amenazó con diseñarle el programa y la lista. Fue entonces cuando la candidata a la alcaldía se plantó y amagó con irse a casa. Cospedal plegó velas, anunció que el PP nacional tendría mucho que decir a la hora de ultimar las listas. No ha sido así, tan sólo le ha quedado la opción de bendecir lo acordado.

Las negociaciones en efecto, fueron arduas, duras y saltaron chispas, en especial el sábado. "Ahí ardió Troya", decían algunos testigos"Esto ha sido Beirut", comentaba la gente de la exdelegada del Gobierno en Madrid. Nada extqaordinario, por lo demás, ya que la presidenta del PP es Aguirre, según comentaba un veterano observador.

Las listas del Ayuntamiento son la quintaesencia del 'aguirrismo', con peso ideológico y político, como son su número dos, Henríquez de Luna, un liberal defensor de las listas abiertas, Percival Manglano, de idéntica corriente y que ya ocupó la consejería de Economía y Alicia Delibes, siempre en esta línea, fiel colaboradora de la presidenta. Incluye también gente del equipo de Botella, como Martínez Vidal o Pedro Corral, antes concejales. Y también de Ignacio González, como Isabel Rosell, la eficacísima responsable del Libro y Bibliotecas de la Comunidad. Un equipo compacto, homogéneo para plantarle cara electoral a Ciudadanos, con los que finalmente tendrán que negociar si es que el resultado final es el que anuncian las encuestas.

La opinión de Aguirre ha pesado enormemente también en las listas para la Comunidad. Cifuentes ha nombrado a cinco de los diez primeros de lista.  Ha designado como número dos a  Ángel Garrido, hombre eficaz y gestor de trayectoria. También ha dado cabida a gente sugerida por Génova, aunque en menor número de los esperados y ha tenido que ceder huecos a algunos de los alcaldes de Aguirre, como Soler de Getafe, Pérez de Alcorcón y Adrados de Pozuelo. "¿Cómo va a haber una Asamblea madrileña sin alcaldes?", le decían a Cifuentes cuando ella explicaba que no quería alcaldes, que qué pintan en el parlamento autonómico.

Al final hubo un mal acuerdo que evitó un buen pleito, como recordó Aguirre. Génova ha optado por no enredar demasiado, ha dejado hacer en el deseo de evitar ruido hasta las elecciones. Luego ya se verá.


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