Referentes clásicos del socialismo como Felipe González, Nicolás Sartorius o Alfonso Guerra, coinciden en su diagnóstico

Felipe da la voz de alarma: los candidatos de 'cartón piedra' abocan al PSOE a su descomposición

No solo Felipe González ha detectado el peligro de que el Partido Socialista se convierta en una formación marginal. Desde el ala izquierda de la propia organización y algunas de sus organizaciones satélite, se lanzan ya alertas en la misma dirección por la falta de liderazgo y de proyecto que reflejan dos candidatos a los que se define como de “cartón-piedra”: Eduardo Madina y Pedro Sánchez.

Uno de los referentes más veteranos de la izquierda, el exdiputado de Izquierda Unida Nicolás Sartorius, ahora vicepresidente de la Fundación Alternativas, ligada al PSOE, lo tiene claro: “Podemos le ha robado la cartera a los socialistas y a IU. Puede ser un revulsivo para que espabilen, pero si no lo hacen puede ocurrir lo que en Grecia con el PASOK. Lo que pase dependerá de cómo reaccione el PSOE y de si Podemos e Izquierda Unida se coaligan. No sabemos todavía si lo de Pablo Iglesias va a ser un fenómeno coyuntural o algo estructural”, resume.

Sartorius advierte que si el PSOE no reacciona, puede sufrir la misma experiencia que el PASOK en Grecia

Hay análisis todavía más directos sobre los riesgos que corre en estos momentos el principal partido de la oposición si a final de mes protagoniza un congreso fallido. Lo detalla el sociólogo José Félix Tezanos en el último número de la revista Temas, cuyo consejo de redacción preside el exvicepresidente Alfonso Guerra. “Están surgiendo sectores desencantados e indignados que no se contentan ni con buenas palabras, ni con generalidades, ni con inercialismos programáticos desfasados y poco operativos,ni con liderazgos de cartón-piedra. La deriva crítica del PSOE ha llegado a tal punto que, si no se emprenden pronto las rectificaciones y regeneraciones necesarias, su decadencia puede acabar haciéndose crónica. Hay poco tiempo para rectificar”, avisa Tezanos.

Impedir "el griterío", una prioridad

El ocaso de un partido con 135 años de historia a sus espaldas es percibido también por muchos de los diputados socialistas que ven con altas dosis de escepticismo el congreso extraordinario convocado para el próximo día 26. “La sangría electoral no se detendrá hasta que no dispongamos de un proyecto político claro y de un liderazgo sólido. Podemos dejar de ser la principal referencia política de la izquierda si no precisamos nuestra oferta y no abandonamos el griterío”, asegura un parlamentario andaluz con tres legislaturas a sus espaldas que todavía recuerda el año que perdió su partido en la oganización de la pasada conferencia política: "Nadie recuerda una sola de sus propuestas".

Pronunciamientos huecos aparte, no hay en estos momentos en ninguno de los candidatos que aspiran a sustituir a Alfredo Pérez Rubalcaba en la secretaría general una idea concreta de hacia dónde tiene que virar el PSOE para recuperar los 3,4 millones de votos que ha perdido en solo tres años. Y entre los dirigentes salientes del partido con la cabeza mejor amueblada tampoco hay consenso sobre el camino a emprender para remontar en las encuestas. Rubalcaba defiende a quien todavía quiere oírle que sería un error alejarse del espacio de centro y radicalizar el discurso. De hecho, buena parte de su esfuerzo lo ha dedicado a disputar al PP el caladero de la moderación, descartando cualquier tipo de viraje a la izquierda. En su estrategia, hay que reconocer que fallida, han pesado dos experiencias: la de la socialdemocracia alemana y la del laborismo británico, antes de que Gerhard Schröder y Tony Blair llegaran al poder en 1998 y 1997, respectivamente.

La dirección saliente del Partido Socialista teme un viraje brusco a la izquierda que le condene al error de Michael Foot en Reino Unido

En el primer caso, antes de que las urnas le sonrieran,  el SPD tuvo que estar 16 años en la oposición, los mismos que disfrutaron los democristianos en el poder durante la etapa de Helmut Kohl. Los socialdemócratas germanos ganaron las elecciones después del giro ideológico impuesto por Schröder con el Neue Mitte (nuevo centro), inspirado en la Tercera Vía de Tony Blair y en el marketing electoral con el que Bill Clinton triunfó también en Estados Unidos. Durante sus siete años de mandato, Schöeder combatió como pudo la crisis económica y financiera que encaró Alemania entre 1998 y 2005 siendo duramente criticado por el ala izquierda de su partido por sus acciones de gobierno.

En el caso inglés, Rubalcaba tiene bien estudiada la dura experiencia por la que atravesó el laborismo bajo el liderazgo de Michael Foot, quien dio la llave a los conservadores para establecerse en el poder durante 17 años, primero bajo el liderazgo de Margaret Thatcher y más tarde de John Major, hasta la victoria de Blair.

Buena parte de la dirección saliente del PSOE está convencida de que sería una profunda equivocación desplazar ahora al PSOE hacia la izquierda puesto que este paso contribuiría a consolidar al PP en el Gobierno durante varias legislaturas y terminaría obligando a los socialistas a realizar un viaje de ida y vuelta y a quemar en este recorrido varios liderazgos. Es la larga travesía del desierto que ya ha pronosticado Felipe González.

Podemos podría ocupar el espacio hegemónico de la izquierda

En el bando contrario, los que siempre han destacado por elogiar el papel que Alfonso Guerra desempeñó en su partido como referente del ala izquierda, argumentan que la única forma de que el PSOE sobreviva frente a formaciones como Podemos, es recuperando la credibilidad perdida entre los sectores sociales que más han sufrido el azote de la crisis. Tezanos es uno de los que coincide con este esquema. “Si en las filas del PSOE no se acierta a clarificar su papel como partido serio que vertebra y representa los intereses de los sectores más necesitados de la sociedad, sobre todo de los parados, se abrirán y ampliarán nuevos espacios electorales a su izquierda que serán ocupados por otros partidos”, vaticina. Y añade que los que intentan llevar al PSOE hacia posiciones “cada vez más tecnocráticas, más desdibujadas y menos de izquierdas” lo que están haciendo en realidad es propiciar su sustitución por otras fuerzas que ocupen los espacios hegemónicos de la izquierda.

Desde la publicación de Guerra, también se lanza un aviso a quienes tienen la tentación de repetir una singladura parecida a la de Zapatero entre 2004 y 2011. “Sus experiencias neo-radicales dieron algunos resultados iniciales, pero era un proyecto destinado a agotarse en sí mismo, por lo que pronto fue sustituido por un periodo más errático con frecuente recurso a las ocurrencias y, finalmente, a las renuncias sociales, entre otras cosas con un cambio medio clandestino de la Constitución. A partir de ese momento, la obsesión por los contenciosos sobre liderazgos ha dado lugar a que el PSOE haya seguido un curso poco entendido y apreciado por buena parte del electorado”, resume Tezanos.

El expresidente extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra amenaza con abandonar su militancia en el PSOE

Eduardo Madina y Pedro Sánchez, los candidatos que desde el flanco izquierda de su partido se consideran meros maniquíes, no están enviando todavía señales claras de en cuales de los dos bandos militan. El expresidente extremeño Juan Carlos Rodríguez Ibarra, icono en su día del guerrismo, advertía recientemente de la posibilidad de abandonar la militancia en el PSOE – “Algunos no vamos a estar dispuestos a seguir militando a ciegas” –, si cada uno de los aspirantes a la secretaria general puede decir lo que quiera en nombre del partido “como si fuera una especie de teletienda”. La clave de lo que ocurre, quizás, está en una confesión realizada hace meses en privado por Joaquín Almunia, referida a Madina: “No podemos elegir candidato a alguien de primero de BUP”, sentenció el comisario europeo y ex dirigente socialista.


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