EL FINAL DE LA VIOLENCIA TERRORISTA

Cuarto permiso carcelario en un año para el preso de ETA que acudió al homenaje de su víctima

El Audiencia Nacional autoriza al etarra Ibon Echezarreta, acogido a la 'vía Nanclares', a salir seis días de prisión. Ya le había concedió otros tres desde octubre de 2013. El último lo aprovechó para acudir a un acto en honor del exgobernador civil de Guipúzcoa, Juan María Jáuregui, en cuyo asesinato participó.

Foto facilitada por la familia Jáuregui, en la que aparece con un polo azul el exetarra Ibon Etxezarreta depositando flores en una escultura en honor del político asesinado.
Foto facilitada por la familia Jáuregui, en la que aparece con un polo azul el exetarra Ibon Etxezarreta depositando flores en una escultura en honor del político asesinado. EFE

El mismo día en que el titular del Juzgado Central de Vigilancia Penitencia, José Luis de Castro, negaba la excarcelación por enfermedad de un preso de ETA que rechaza tomar la medicación contra el Sida que padece, este mismo magistrado daba un nuevo impulso a la llamada 'vía Nanclares' a la que están acogidos doce presos arrepentidos de la banda armada. Se trata de la concesión del cuarto permiso en sólo un año a uno de ellos, Ibón Echezarreta Echániz, 'Potxolo', condenado a 79 años de prisión por los asesinatos del exgobernador civil de Guipúzcoa, Juan María Jáuregui, y de un directivo del Diario VascoSantiago Oleaga. En su anterior salida de prisión, el pasado mes de julio, Echezarreta protagonizó un gesto inédito hasta ahora: acudió al homenaje que se rendía a una de sus víctimas, Jáuregui, para depositar un ramo de flores en una escultura en honor del fallecido.

Desde que se desmarcó de la banda, 'Potxolo' ha escrito cartas a la viuda de su víctima y mantenido un 'encuentro reparador' con ella, además de ir al homenaje

La Audiencia Nacional concedió a 'Potxolo' el primer permiso en octubre de 2013 en contra del criterio de la Fiscalía y de la Junta de Tratamiento de la cárcel alavesa de Zaballa, donde se encuentra recluido junto al resto de los arrepentidos de ETA acogidos al programa de reinserción que impulsó el Gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero. Entonces, el juez De castro creyó, en contra del criterio del Ministerio Público, que Echezarreta había acreditado, entre otros factores, su "arrepentimiento sincero y profundo", además de valorar el hecho de que ya trabajaba "a fondo la empatía con las víctimas".

Tras aquel primer permiso, llegaron otros dos antes del que comenzará a disfrutar en breve. Uno, en enero de 2014, también en contra del criterio de Instituciones Penitenciarias y la Fiscalía. El segundo, en marzo de 2014, que fue el que finalmente disfrutó en julio y que aprovechó para rendir homenaje a Juan María Jáuregui. Salvo en el primer permiso, el concedido en octubre de 2013, que fue de cuatro días de duración, los otros tres han sido por seis días. En total, 16 días fuera de prisión en el último año.

Una carta y un encuentro

La asistencia al homenaje del pasado verano al asesinado exgobernador civil de Guipúzcoa no ha sido, sin embargo, el único gesto que el etarra arrepentido ha tenido hacia la víctima y su familia. Hace cuatro años, cuando inició su distanciamiento de la banda, Echezarreta envió una carta a la viuda, Maixabel Lasa, en aquel momento directora de la Oficina de Atención a las Víctimas del Terrorismo del Gobierno vasco. En la misiva le expresaba su pesar por el sufrimiento que le había provocado con su participación en aquel atentado, en el que él conducía el vehículo en el que huyeron los autores materiales. Además, el pasado mes de mayo se reunió con la propia Maixabel Lasa en uno de los contados 'encuentros reparadores' que los terroristas de la 'vía Nanclares' han podido celebrar con familiares de sus víctimas directas.

Aquel encuentro fue mantenido en secreto hasta el pasado 30 de julio, cuando Echezarreta acudió al homenaje a Jáuregui que la familia de éste celebró en el casco urbano de Legorreta (Guipúzcoa). El etarra arrepentido depositó catorce claveles (trece rojos y uno blanco), uno por cada año transcurrido desde que se cometió el crimen. Entonces, la víuda del político asesinado reconoció que el preso le había pedido permiso para asistir a dicho acto y que ella había aceptado. El etarra arrepentido también hizo pública una carta en la que pedía perdón a la familia de Jáuregui, reconocía el injusto daño causado y reclamaba a la izquierda abertzale y, más en concreto, a su formación legalizada, Sortu, que abandonase "su silencio" ante ETA. Horas después retornaba a la prisión a continuar cumpliendo su condena.

Diecisiete permisos en un año

Desde octubre de 2013, fecha de concesión del primer permiso carcelario a 'Potxolo', ya son 17 las salidas de prisión de miembros de ETA arrepentidos que ha permitido el juez de Vigilancia Penitenciaria. Así, también han disfrutado de este beneficio penitenciario, varios de ellos en varias ocasiones, Luis María Carrasco Aseguinolaza (compañero de Echezarreta en el 'comando Buruntza'), Valentín Lasarte (con penas que suman los 340 años por su implicación en siete asesinatos), Rafael Caride (condenado, entre otros, por el atentado de Hipercor), y el histórico miembro de la banda Joseba Urrusolo Sistiaga. Éste vio como la última de sus salidas se truncaba repentinamente el pasado 17 de julio después de que Instituciones Penitenciarias le abriera un expediente por participar en un programa de la Cadena Ser en el que dio muestras de su arrepentimiento.

En los últimos doce meses, la Audiencia Nacional ha autorizado 17 permisos ordinarios a presos de la banda armada. Todo ellos están acogidos a la 'vía Nanclares'

El verano pasado, el número de permisos, la mayoría de 18 días de duración, se incrementó. Así, el día 7 de julio el beneficiado fue Aitor Bores Gutierrez, que cumple condena por colocar dos artefactos explosivos. Siete días después, el juez De Castro dictaba de golpe tres autos más en el mismo sentido que afectaban de nuevo a Luis María Carrasco, a Jesús García Corporales (miembro del comando Madrid y condenado a 83 años de cárcel) y a Carmen Guisasola Solozabal (quien llegó a ser la responsable de los comandos liberados de la banda y a la que la organización terrorista expulsó en 1998). El 15 de julio se concedía uno a Kepa Picabea Ugalde (acusado de participar en más de veinte muertes)

Ya en agosto, le tocó el turno a Jorge Uruñuela Mollinero, condenado a 16 años de cárcel en 2005 por quemar una sucursal bancaria y una concesionario de coches. Uruñuela había sido expulsado del autodenominado Colectivo de Presos Políticos Vascos (el EPPK en sus siglas en euskera) en enero 2010 después de firmar junto a otros internos críticos de la banda una carta en la que repudiaban la violencia y pedían perdón a las víctimas. Antes había protagonizado ya un distanciamiento con la organización terrorista al iniciar una relación sentimental con una funcionaria de prisiones en prácticas en la cárcel de El Dueso (Cantabria) donde estaba recluido.

La oposición del Gobierno

Con esta cadena de permisos parece romperse definitivamente la paralización en la que se había instalado la situación penitenciaria de los reclusos acogidos a la 'via Nanclares', quienes, en la mayoría de los casos, cumplen los requisitos que recoge la ley para empezar a disfrutar de beneficios penitenciarios. Una paralización que, al llegar al poder al PP, no se vislumbraba. De hecho, en los primeros meses del Ejecutivo de Mariano Rajoy se concedieron tres terceros grados y algunos acercamientos. Sin embargo, tras la polémica por la excarcelación por enfermedad de Josu Uribetxeberría Bolinaga, el secuestrador de José AntonioOrtega Lara, y las posteriores protestas de algunos colectivos de víctimas, Interior cambió bruscamente de estrategia y frenó en seco cualquier movimiento de presos de ETA, incluidos los que afectaban a los acogidos a la 'Vía Nanclares'.

Los reclusos de la 'vía Nanclares' han tenido que acudir a los tribunales para conseguir los permisos penitenciarios ante la negativa de Interior a concedérselos

Y así han seguido desde entonces los doce arrepentidos. De hecho, desde el departamento que dirige Jorge Fernández Díaz se han denegado sistemáticamente los permisos y progresiones de grado que han solicitado estos reclusos. Por ello, el grupo optó hace meses por recurrir a los tribunales cada vez que se les negaban los beneficios penitenciarios a los que creen tener derecho... a veces con éxito. Así, en mayo de 2013 la Sección Primera de lo Penal de la Audiencia Nacional emitió un auto en el que otorgaba un permiso de tres días de salida a uno de ellos, Valentín Lasarte. No obstante, este fallo judicial iba más allá ya que los cinco miembros de la sala, presididos por Fernando Grande-Marlaska, fijaron claramente los criterios legales que debían regir a partir de aquel momento para que aquellos presos que hubieran abandonado la violencia y reconocido el daño causado pudieran acceder a dichos beneficios.

Aquella decisión judicial fue recibida entonces con cierta esperanza por este colectivo, que esperaba que sirviera para poner de nuevo en movimiento la 'vía Nanclares'. Sin embargo, no ha sido finalmente así. Los presos que aspiran a un permiso sólo lo consiguen después de recurrir a la vía judicial. Así ha sido, de hecho, en el caso de los trece concedidos en lo que llevamos de 2014, incluido el Uruñuela. Mientras, el Gobierno sigue esgrimiendo el plan de reinserción que puso en marcha en mayo de 2012 para sustituir la 'vía Nanclares' como único camino para conseguir acceder a los mismos. Plan al que durante más de dos años ningún recluso se ha acogido. Recientemente, el preso Asier Arronategi se convertía en el primero, y hasta ahora único conocido, tras firmar un acta notarial para rechazar la violencia. Ya se encuentra en libertad condicional.


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