EL FIN DE LA ORGANIZACIÓN TERRORISTA

El plan de reinserción de etarras se estrella: ningún preso se ha acogido en seis meses

El programa presentado en abril por Interior para reavivar la disidencia dentro de la banda fracasa pese a que suavizaba los requisitos para el acercamiento a cárceles del País Vasco.

El ministro del Interior condecora a un guardia civil el pasado domingo en Zaragoza.
El ministro del Interior condecora a un guardia civil el pasado domingo en Zaragoza. EFE

Del bombo y platillo al fiasco en sólo seis meses. El Plan Integral de Reinserción puesto en marcha por el Ministerio del Interior a finales del pasado mes de abril con la intención de reavivar la disidencia etarra dentro de las cárceles se ha estrellado sólo medio año después de su presentación. En todo este tiempo, la iniciativa no ha conseguido atraer a ningún preso de la organización terrorista, según confirmaron a este diario fuentes de la lucha antiterrorista. Y ello a pesar de que desde Instituciones Penitenciarias se dieron instrucciones a los directores de las cárceles para que 'invitaran' discretamente a los internos de la banda que consideraran más alejados de la ortodoxia de ETA a sumarse a la iniciativa con la promesa de que obtendrían rápidamente los beneficios penitenciarios.

Los directores de las cárceles tienen instrucciones de Interior de ofrecer a los presos alejados de la ortodoxia de ETA facilidades para acogerse

De hecho, el Plan se dividió en dos fases para facilitar a los presos dar este paso que les sitúa fuera de la organización. A la primera de estas fases, que incluye el acercamiento a las cárceles del País Vasco y Navarra para asistir a talleres bautizados como "aulas de conviviencia", el programa señala que sólo es necesario que el reo demuestre que se ha desligado de la banda y que rechaza cualquier forma de terrorismo de forma “clara, solemne y pública”, según detalló en su día el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz. Para la segunda, en la que los presos ya podrán obtener permisos, terceros grados y libertades condicionales, se les exige pedir perdón a las víctimas directas de los hechos que motivaron su condena o a los familiares de éstas, y pagar las indemnizaciones a las que hubieran sido condenados.

El plan suponía, de hecho, un suavizamiento de las condiciones de la llamada Vía Nanclares, el programa que con idéntico fin había puesto en marcha en 2010 el gobierno socialista y que recibió este nombre por ser esta cárcel alavesa donde se concentró a la mayor parte de los presos que se acogían a ella. Esta iniciativa del anterior ejecutivo consiguió atraer en un primer momento a 54 presos díscolos de la banda, aunque finalmente menos de una treintena terminó acogiéndose a la misma. La Vía Nanclares terminó dando muestras de agotamiento ya que no consiguió nuevos reclusos desde que ETA anunció el cese definitivo de su actividad armada en octubre del año pasado.

Entrevistas y la libertades condicionales

Fue por ello, precisamente, por lo que el Gobierno del PP puso en marcha el suyo el pasado mes de abril, en una maniobra que le hizo recibir inmediatamente numerosas críticas de las asociaciones de víctimas y de algunos sectores de su propio partido. Un chaparrón que aguantó escudándose en el mensaje de que el programa se ajustaba escrupulosamente a lo que marcaba la ley a la espera de que la polémica amainase. Lo hizo, pero sin que el plan haya dado ningún fruto desde entonces. "Balance cero", reconocían ayer ante diario altos cargos de Interior cuando se les preguntaba por los resultados del mismo.

Los reclusos de la banda muestran "una profunda desconfianza" hacia la iniciativa de Interior, según fuentes penitenciarias 

Fuentes penitenciarias consultadas por este diario destacan que el fiasco es fruto de "una profunda desconfiaza" del colectivo de ETA hacia la oferta. "No quieren ser ellos los que den el primer paso. Siempre han considerado que no supone ninguna mejora sustancial sobre lo que ya les ofrecía la Vía Nanclares y, por tanto, es difícil que se acojan a él tal y como está redactado en estos momentos", añaden estas mismas fuentes. De hecho, los últimos comunicados del colectivo de presos (el EPPK, en sus siglas en euskera) han incidido en criticar la iniciativa de Interior, al que se han llegado a referir como "una vía diseñada para la destrucción de la persona y el militante, y por eso, lo criticamos y repudiamos".

El fracaso del mismo ha provocado que, curiosamente, los únicos gestos realizados por el Gobierno de Mariano Rajoy en política penitenciaria hayan tenido como protagonistas a presos que estaban acogidos al plan del ejecutivo asocialistas. Así, las entrevistas entre reclusos etarras y víctimas que se han celebrado con el PP en el poder, y que han sido ampliamente publicitadas, las han realizado terroristas acogidos a la Vía Nanclares. También tres de las cuatro libertades condicionales concedidas en los últimos meses afectan precisamente a integrantes de este colectivo: Joseba Andoni Diaz UrrutiaFernando de Luis Astarloa y José Manuel Fernández Pérez de Nanclares. La cuarta fue la de Josu Uribetxeberría Bolinaga, el secuestrador de Ortega Lara, que fue excarcelado recientemente por sufrir un cáncer terminal.


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