EL FINAL DE LA VIOLENCIA TERRORISTA

La Audiencia Nacional da 18 días de 'vacaciones de verano' a cuatro presos etarras de la Vía Nanclares

En una semana, el juez de Vigilancia Penitenciaria concede permisos de larga duración a varios reclusos de ETA arrepentidos. Además, admite la salida de prisión por seis días de un quinto reo de la banda y por cinco de un condenado del 11-M.

Carmen Guisasola, en el centro, el pasado mes de noviembre en un acto de homenaje a una víctima de ETA.
Carmen Guisasola, en el centro, el pasado mes de noviembre en un acto de homenaje a una víctima de ETA. EFE

Las vacaciones de verano también son para los presos de ETA. Al menos, para los arrepentidos. El titular del Juzgado Central de Vigilancia Penitenciaria, José Luis de Castro, ha concedido en la última semana permisos de salida de larga duración, 18 días, a cuatro presos etarras. Todos ellos son miembros de la banda que se acogieron a la llamada Vía Nanclares y que, por tanto, han rechazado públicamente la violencia, pedido perdón a las víctimas e iniciado el pago de las indemnizaciones civiles a las mismas. En este mismo periodo de tiempo, otro recluso de la organización terrorista y un condenado por los atentados del 11-M también han recibido autorizaciones para abandonar la cárcel, aunque por periodos más cortos de tiempo. La decisión se produce tras un batalla jurídica entre el magistrado y la Fiscalía, que casi sistemáticamente se opone a estas medidas.

Entre el 7 y el 15 de julio, el juez De Castro ha concedido cinco permisos de salida a presos de ETA y uno más a un condenado por los atentados del 11-M

De estos permisos 'de verano', el primero fue concedido el pasado 7 de julio y el beneficiado fue Aitor Bores Gutierrez, que cumple condena por colocar dos artefactos explosivos. Siete días después, el juez De Castro dictaba de golpe tres autos más en el mismo sentido que afectaban a Luis María Carrascosa Aseguinoplaza (autor material de la muerte de un directivo de 'El Diario Vasco'), Jesús García Corporales (miembro del comando Madrid y condenado a 83 años de cárcel) y Carmen Guisasola Solozabal (quien llegó a ser la responsable de los comandos liberados de la banda y a la que la organización terrorista expulsó en 1998). Salvo el de Carrascosa, que es de seis días de duración, los otros dos y el de Bores se han concedido por 18 días. Finalmente, el pasado martes la Audiencia Nacional concedía el último. En este caso, el preso beneficado fue Kepa Picabea Ugalde (acusado de participar en más de veinte muertes)La duración, también 18 días. En los ocho días que han trascurrido entre el primero y el último, el juez también ha dado luz verde a un sexto, aunque en este caso a un condenado por los atentados del 11-M, Antonio Toro Castro, quien podrá abandonar la cárcel durante cinco días.

La decisión de conceder este elevado número de permisos a presos de ETA en tan corto espacio de tiempo se produce en un momento en el que la Audiencia Nacional ha empezado a generalizar los permisos para los doce reclusos acogidos a la Vía Nanclares. De hecho, en lo que llevamos de 2014, el juez de Vigilancia Penitenciaria ha autorizado una docena a presos de ETA. El primero, fue el 20 de enero y el beneficiado, Ibón Echezarreta Echaniz, compañero de Carrasco Aseguinolaza en el comando Buruntza. Fueron seis días fuera de prisión. Al mes siguiente, quien accedió fue precisamente, Carrasco, quien pudo abandonar la cárcel durante cuatro días. En marzo, de nuevo ambos presos consiguieron que el juez diera luz verde a sendos permisos, en este caso de seis días cada uno. En mayo, les tocó el turno a Valentín Lasarte (con penas que suman los 340 años por su implicación en siete asesinatos), el histórico miembro de la banda Joseba Urrusolo Sistiaga y Rafael Caride, condenado, entre otros, por el atentado de Hipercor. En todos ellos, de seis días de duración. Los cinco últimos son los de julio.

La oposición del Gobierno de Rajoy

Con esta cadena de permisos parece romperse definitivamente la paralización en la que se había instalado la situación penitenciaria de los reclusos acogidos a la Vía Nanclares, quienes, en la mayoría de los casos, cumplen los requisitos que recoge la ley para empezar a disfrutar de beneficios penitenciarios. Una paralización que, al llegar al poder al PP, no se vislumbraba. De hecho, en los primeros meses del Ejecutivo de Mariano Rajoy se concedieron tres terceros grados y algunos acercamientos. Sin embargo, tras la polémica por la excarcelación por enfermedad de Josu Uribetxeberría Bolinaga, el secuestrador de José AntonioOrtega Lara, y las posteriores protestas de algunos colectivos de víctimas, Interior cambió bruscamente de estrategia y frenó en seco cualquier movimiento de presos de ETA, incluidos los que afectaban a los acogidos a la 'Vía Nanclares'.

En lo que llevamos de 2014, la Audiencia Nacional ha autorizado doce permisos ordinarios a presos de la banda armada. Todo ellos están acogidos a la 'Vía Nanclares'

Y así han seguido desde entonces los doce arrepentidos. De hecho, desde el departamento que dirige Jorge Fernández Díaz se han denegado sistemáticamente los permisos y progresiones de grado que han solicitado estos reclusos. Por ello, el grupo optó hace meses por recurrir a los tribunales cada vez que se les negaban los beneficios penitenciarios a los que creen tener derecho... a veces con éxito. Así, en mayo de 2013 la Sección Primera de lo Penal de la Audiencia Nacional emitió un auto en el que otorgaba un permiso de tres días de salida a uno de ellos, Valentín Lasarte. No obstante, este fallo judicial iba más allá ya que los cinco miembros de la sala, presididos por Fernando Grande-Marlaska, fijaban claramente los criterios legales que debían regir a partir de aquel momento para que aquellos presos que hubieran abandonado la violencia y reconocido el daño causado pudieran acceder a dichos beneficios.

Aquella decisión judicial fue recibida entonces con cierta esperanza por este colectivo, que esperaba que sirviera para poner de nuevo en movimiento la Vía Nanclares. Sin embargo, no ha sido finalmente así. Los presos que aspiran a un permiso sólo lo consiguen después de recurrir a la vía judicial. Así ha sido, de hecho, en el caso de los doce concedidos en lo que llevamos de 2014, incluidos estos últimos. Mientras, el Gobierno sigue esgrimiendo el plan de reinserción que puso en marcha en mayo de 2012 para sustituir la 'Vía Nanclares' como único camino para conseguir acceder a los mismos. Plan al que durante más de dos años ningún recluso se ha acogido. Recientemente, el preso Asier Arronategi se convertía en el primero, y hasta ahora único conocido, tras firmar un acta notarial para rechazar la violencia. Ya se encuentra en libertad condicional.


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