Jorge Fernández Díaz evita ahora detallar cuál era el verdadero papel de Oroitz Gurrutxaga

Interior 'degrada' al último etarra detenido: el ministro ya no lo califica de 'jefe militar'

El joven terrorista, del que sólo consta su participación en actos de kale borroka, fue calificado en dos notas de prensa del departamento como el responsable del aparato militar y de captación de la banda armada. El ministro, que reveló ayer que en poder del arrestado y su compañero se encontraron materiales susceptibles de ser utilizados para fabricar explosivos, eludió adjudicarle dicho rango dentro de la organización pese a las preguntas de los periodistas.

Fernández Díaz y su homólogo francés, Manuel Valls, ayer en Madrid.
Fernández Díaz y su homólogo francés, Manuel Valls, ayer en Madrid. EFE

Dónde dije 'jefe militar'... ahora no importa el rango. El Ministerio del Interior rebajó ayer la relevancia dentro de ETA que durante dos días y sendas notas de prensa adjudicó a uno de los dos etarras detenidos el domingo en el suroeste de Francia: Oroitz Gurrutxaga, Gurru. Este joven terrorista, del que sólo consta su participación en actos de kale borroka, fue calificado entonces como el jefe militar y de captación de la banda, pero ayer el propio titular del departamento, Jorge Fernández Díaz, durante la rueda de prensa que dio junto a su homólogo francés, Manuel Valls, evitó adjudicarle dicha responsabilidad dentro de la organización. Ante la insistencia de los periodistas, Fernández Díaz se limitó a afirmar que "esto del escalofón tiene poca importancia una vez que la organización está tan diezmada y tan débil".

"Esto del escalafón tiene poca importancia", afirmó el ministro cuando la prensa le preguntó por el papel de 'Gurru'

El ministro sí destacó que Gurru iba armado y que, como desveló en la propia rueda de prensa, él y el otro detenido, Xabier Aranburu, llevaban en el vehiculo en el que viajaban un kilo de material susceptibles de ser utilizado para fabricar explosivos y ampollas de mercurio, elemento habitualmente usado por la banda para elaborar los mecanismos de activación de las bombas lapa. A los dos etarras también se les intervinieron matrículas falsas y documentos de identidad franceses, españoles e italianos. "No es normal que los ciudadanos normales vayas armados, con documentación falsa, con vehículos robados y con material que sirva para fabricar explosivos", destacó. El ministro descartó que los dos arrestados fueran "díscolos" dentro de la organización dispuestos a participar en una escisión.

El origen de la polémica

La polémica sobre el supuesto papel real de Gurru dentro de la banda surgió el lunes después de que en su segunda nota de prensa sobre los arrestos Interior destacase que había asumido dicho rol a mediados de 2010, cuando llevaba únicamente año y medio de la organización. De confirmarse la información facilitada por el equipo de prensa del departamento, Oroitz Gurrutxaga sería el primer jefe militar de ETA sin delitos de sangre --sólo tiene pendientes reclamaciones judiciales por kale borroka y una más por pertenencia a banda armada tras anunciar en un vídeo que se incorporaba a la banda-- y que más rápidamente habría ascendido dentro de la organización: sólo 18 meses.

Además, la afirmación de Interior chocaba frontalmente con otra nota de prensa emitida por el mismo Ministerio durante el último gobierno socialista. En marzo de 2011, el entonces titular del departamento, Alfredo Pérez Rubalcaba, anunció la captura en una localidad francesa cercana a la frontera con Bélgica de varios terroristas, entre ellos Alejandro Zorbarán, Xarla, y Mikel Oroz, Peru, a los que se situó en aquel momento como máximos responsables del aparato militar de la banda. Según el equipo actual, quien entonces ocupaba dicho puesto era Oritz Gurrutxaga. "ETA nunca ha tenido dos jefes militares a la vez", destacaban ayer fuentes policiales para recalcar el supuesto error.

De hecho, entonces nadie puso en duda la afirmación del departamento de Rubalcaba, entre otras cosas porque el perfil tanto de Xarla como Peru encajaba en esa responsabilidad. Ahora, sin embargo, los propios expertos de la lucha antiterroristas creen "exagerado" situar al joven Gurru al frente de un aparato tan importante dentro la organización, incluso en plena tregua. Ayer, el ministro vino finalmente a darles la razón de un modo implícito al evitar utilizar las palabras "jefe militar" para referirse a él. Oroitz Gurrutxaga quedaba, de este modo, oficialmente degradado salvo que las investigaciones de los próximos días hagan cambiar de opinión a los responsables policiales.


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