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Así liquida una empresa Ana Botella

La Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT) prevé pérdidas de más de 9 millones, algo insólito. Su grave situación se debe a los 7,8 millones que adeuda Publisistemas -la empresa que gestionaba la publicidad y que está en concurso de acreedores- y a la devaluación de los terrenos de las antiguas cocheras que se venden en la cuarta subasta por un 80% menos de su valor en 2006. La reforma local amenaza su supervivencia en caso de ser declarada empresa deficitaria.

En cuestión de tres años, la Empresa Municipal de Transportes de Madrid (EMT) ha pasado de ser una empresa rentable a prever pérdidas de más de 9 millones de euros. El ‘hundimiento’ de la EMT es el ejemplo de cómo aniquilar una empresa que da un servicio básico para los ciudadanos por cuestiones ajenas a su funcionamiento. El agujero en sus cuentas se atribuye en gran medida al ‘pufo’ de 7,8 millones de euros que ha dejado la empresa encargada de la gestión de la publicidad y que se dan por perdidos. Pero el gran socavón lo ha provocado la devaluación del solar de las antiguas cocheras Buenavista, en Carabanchel, que con suerte será malvendido en la que será la tercera o cuarta subasta por algo más de 15,5 millones, cerca de un 80% menos de su valor inicial . Estos dos factores han puesto a la sociedad al borde del precipicio, porque, de no reequilibrar las cuentas a 31 de diciembre de 2013 y de no corregir la situación en 2014, la reforma de la Administración local obligará a la EMT a tomar uno de dos caminos posibles: la disolución o la privatización. De momento, ya se ha planteado una reducción de plantilla para el año que viene.

De no reequilibrar las cuentas y ser declarada empresa deficitaria en 2014, la reforma local exigirá poner fin a su gestión pública o disolver la sociedad en el peor de los casos

El origen de la grave situación económica que atraviesa la EMT, según apuntan desde los grupos de la oposición y desde la propia sociedad, es la “desastrosa gestión” del Ayuntamiento que dirige Ana Botella. “Nunca ha habido pérdidas así”, comenta a este diario Ruth Porta, responsable de Movilidad y Medio Ambiente del PSOE madrileño. La sociedad, propiedad del consistorio de la capital, encadena tres años de pérdidas, pero hasta ahora no habían sido escandalosas. Cerró el año 2011 con algo más de 600.000 euros de déficit y 2012 con apenas 140.000 euros, una cantidad ínfima para una empresa de este tamaño y sobre todo comparado con los 9.100.000 euros con que finalizará 2013. Si nada lo remedia, la EMT podría ser considerada deficitaria, lo que supondría el fin de la gestión pública y el paso a una privada, o en el peor de los casos su desaparición. “Todo es intencionado”, aseguran desde el PSM.

El primero y quizá más grave de los problemas por haber disparado las pérdidas es la deuda de Publisistemas con el consistorio, estimada en 7,8 millones. El Ayuntamiento adjudicó el contrato de la explotación exterior de la publicidad a cambio del pago de un canon fijo a EMT por usarla como soporte publicitario. En un momento dado, la empresa consideró que le resultaba muy gravoso el pago de ese canon y propuso rebajarlo. Ahí empezaron los pleitos, el asunto llegó a los tribunales y la sentencia firme de 2010 dio la razón a la EMT. En las cuentas de la sociedad de transportes aparecen ingresos anuales de Publisistemas: 8 millones en 2009; 5,8 millones en 2010; y 6,4 millones en 2011. Correspondiente a 2012 ya no figura ningún ingreso. La empresa publicitaria entró en concurso de acreedores y dejó de pagar. “Es incomprensible que una empresa pública externalice un servicio y no haga un seguimiento y permita que la empresa deudora vaya a concurso sin cobrar la deuda”, explica a Vozpópuli un trabajador de EMT miembro del sindicato UGT.

En años anteriores la adjudicación del terreno de las antiguas cocheras no era prioritaria. Ahora la situación de emergencia exige liquidez, pero venderlo por un 20% de su valor en 2006 sería un mal negocio

El otro problema es un viejo conocido: el de las cocheras en venta, un dinero con el que se contaba, pero que no llega. La espera se prolonga ya siete años. En 2006, con Ana Botella no como alcaldesa pero sí como puntal del equipo de Gobierno, la EMT dejó las antiguas cocheras de autobuses de Buenavista para instalar su centro de operaciones en otros terrenos, también en el barrio de Carabanchel, pero con el doble de capacidad y mejores dotaciones técnicas. Desde entonces, el precio estimado de la parcela no ha hecho más que encoger con el paso del tiempo. De los 75 millones de euros en los que se valoró inicialmente se pasó a los 33 por los que se subastaba hace apenas un mes y de ahí ha menguado hasta los 18.732.849,18 y los 15.562.970 euros, correspondientes a la tercera y cuarta subasta que tendrán lugar los próximos 8 y 15 de noviembre.

Tanto se ha depreciado el valor de este terreno que en caso de efectuarse la venta, ésta constituiría una pérdida en sí misma. Hasta hoy, el hecho de que las antiguas cocheras estuvieran inutilizadas no era un asunto prioritario para el Ayuntamiento. Ahora, necesita liquidez y la actual situación de emergencia económica que ha generado el impago de la empresa de publicidad, lo ha convertido en prácticamente el único salvavidas al que puede agarrarse la empresa municipal. Conseguir vender estos terrenos, sería un desahogo, pero en cualquier caso un mal negocio. Si no llega ningún interesado con ese dinero, las pérdidas serían aún mayores. “Si no se vende, estaríamos en un buen lío porque nos iríamos a más de 22 millones de pérdidas”, confiesan desde UGT-EMT. Sin embargo, la apuesta del PSM es “que el Ayuntamiento compense a la EMT de alguna manera para no cerrar el ejercicio en pérdidas y vender  terreno en un momento mejor” para no malvenderlo. “Desde el año pasado están como locos por sacar dinero de donde sea”.

Los errores que frustraron una venta por 75 millones

Otro inconveniente para encontrar comprador: el adjudicatario de los terrenos deberá hacerse cargo de la descontaminación del subsuelo antes de proceder a la edificación

En 2005 se planteó por primera vez la venta de la parcela, pero un contratiempo inesperado en el período de licitación desbarató los planes. ¡Sorpresa! El Ayuntamiento no era el único propietario de los terrenos. De los 37.475 metros cuadrados de superficie total, una mínima porción de apenas 100 metros resultaron pertenecer a un particular, con el que no se llegó a un acuerdo. Y otro problema añadido: había que desmontar una torre de telefonía móvil instalada en la zona. Ajenas a las piedras con las que tropezó el concurso, una docena de promotoras mostraron su interés por hacerse con la parcela. La oferta más alta fue la del grupo Gedeco Avantis, que puso 75 millones encima de la mesa, y a ésta le siguieron las de empresas como Agofer (ofreció casi 67 millones), Pryconsa (algo más de 66,56 millones) o Landscape, Vallehermoso, Reyal, Mapfre...  Después de realizarse las correcciones pertinentes para la adjudicación y tras meses de incertidumbre, en mayo de 2006 la EMT sacó a subasta la propiedad por un precio mínimo de 75 millones, tomando como referencia la máxima cantidad que le habían ofrecido apenas medio año antes, pero ya nadie estaba dispuesto a pagar esa suma y el concurso fue declarado desierto.

Puestos a sumar inconvenientes, hablemos de una traba más: la descontaminación. Las antiguas cocheras no contaban por ejemplo con cámaras subterráneas acondicionadas para evitar fugas ni con otros sistemas de seguridad. El Ayuntamiento deja claro que el adjudicatario de los terrenos deberá hacerse cargo de la descontaminación del subsuelo y recuperación ambiental de la zona antes de proceder a la edificación. La empresa deberá encargarse de extraer y tratar los restos de hidrocarburos acumulados hasta que no se presenten concentraciones superiores a las establecidas, además de ocuparse del traslado y eliminación de residuos. ¿Algún interesado?


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