El juicio contra el padre del rey podría sustanciarse antes del verano

Zarzuela se blinda ante el escándalo: mutismo y frialdad ante la demanda por paternidad contra Juan Carlos I

Zarzuela ha recibido con asepsia institucional la admisión a trámite de la demanda de paternidad contra don Juan Carlos. "Respeto absoluto a la Justicia". Y además, silencio y mucha distancia. No quiere saber nada de este asunto, no quiere ni una salpicadura. Es algo que pertenece al pasado.

Don Juan Carlos y doña Sofía en el funeral de la reina Fabiola de Bélgica
Don Juan Carlos y doña Sofía en el funeral de la reina Fabiola de Bélgica Gtres

Respeto escrupuloso a la independencia de la Justicia. Esta es la escueta y aséptica reacción institucional de la Zarzuela tras la admisión a trámite de una de las dos demandas de paternidad interpuestas contra el rey don Juan Carlos. La decisión de la Sala Civil del Supremo no ha dejado de sorprender ya que se pronuncia en contra del criterio de la fiscalía, que había emitido un informe desfavorable a la admisión por falta de pruebas. El juicio incluso podría empezar a sustanciarse antes del verano, de acuerdo con fuentes próximas al Alto Tribunal.

Pero ni un comentario, ni una palabra sobre estos hechos que conciernen estrictamente a la vida privada del anterior monarca, cuando aún ni siquiera lo era. Zarzuela marca distancias con todo este incómodo episodio. Y avala la acción de la Justicia. Pero no es un buena noticia para la institución, como señalaba este miércoles una fuente familiar. Pendientes aún de los siguientes pasos judiciales a los que deberá someterse la infanta Cristina, imputada y a punto de sentarse en el banquillo, reaparece esta vieja historia, que durante un tiempo llenó muchas páginas de la prensa internacional. Una ciudadana belga dice ser hija del rey emérito. Y el Supremo admite a trámite la demanda.

"Ahora estoy mejor, más descansado"

En pleno proceso de recuperación de la imagen de la Corona por parte de Felipe VI, emerge este culebrón incómodo y molesto. Cierto es que don Juan Carlos ha hecho todo lo posible por borrarse del mapa, por desaparecer de la actividad pública, por no acudir a actos oficiales y ni siquiera compartir imagen con su hijo. Desde el mismo día de la proclamación de don Felipe, así ha sido.

Zarzuela no dirá ni una palabra sobre la demanda contra don Juan Carlos

El rey saliente ha puesto un énfasis particular en aparecer ante la opinión pública tan sólo en lugares de reposo o de entretenimiento, en restaurantes de relevancia, o incluso en Bervely Hills, donde pasó unas jornadas navideñas. Una vida de jubilado, con muy buen aspecto físico y sin rastro de problemas en el rostro. "Ahora estoy mejor, más descansado", declaró en la presentación de la obra de Antonio López sobre la familia real.

El rey padre ni siquiera ha ocupado aún el despacho que supuestamente se le tiene destinado en el Palacio Real, un edificio que nunca le ha gustado. Eso sí, sigue residiendo en las dependencias de la Zarzuela, sin haber cedido todavía éstas a Felipe y Letizia. Todo se andará.

Desde el equipo de Casa Real se deslizó este miércoles un mensaje bien claro. No se dirá ni una palabra sobre la demanda contra don Juan Carlos. La Justicia que haga su trabajo. Es un asunto del rey saliente y nada tienen que decir. Porque nada quieren saber de esto. Un enojoso engorro, un pasaje que cumple ya cincuenta años. En fuentes de la familia del rey padre, sin embargo, se desliza el deseo de que se llegue a un acuerdo prejudicial, para evitar el engorroso trámite del juicio. 'La hermana en el banquillo y el padre ante el Supremo'. Es la frase que nadie quiere leer.

Tres días de hace 50 años

La noticia, efectivamente, trae aires de escándalos del pasado, ya que se refiere a unos hechos ocurridos en agosto de 1965, cuando el rey emérito habría mantenido relaciones con una ciudadana belga, fruto de la cual dio a luz a una niña, Ingrid Sartiau, la ahora demandante. Don Juan Carlos era aún príncipe de Asturias y había contraído matrimonio con doña Sofía tres años antes. Todo sucedió en el lapso de tres días en un lujoso hotel de la Costa del Sol.

Veinte días tiene la defensa del rey padre para responder a la demanda. Se celebrará después de una vista pública, con toda seguridad a puerta cerrada, ya que es lo usual en este tipo de casos, para preservar la privacidad del demandado. Antes de ese paso, es casi seguro que la supuesta hija ilegítima insista en solicitar una prueba de ADN, como ya ha venido haciendo su defensa desde hace dos años. Fuentes cercanas al Supremo comentan que el juicio, de llevarse adelante, podría celebrarse a lo largo de este mismo año, incluso antes del verano.

'La hermana en el banquillo y el padre ante el Supremo', es la frase que nadie quiere leer

Este tipo de demandas se sustancian habitualmente con cierta celeridad. Incluso se apunta la posibilidad de que la demandante solicite el interrogatorio del rey emérito, aunque su defensa no ha incluido de momento tal posibilidad en la demanda. Los representantes de don Juan Carlos pueden rechazar la petición de que se someta a la prueba del ADN y entonces correspondería al tribunal decir la última palabra.

Acuerdo prejudicial

Fuentes del entorno familiar de don Juan Carlos, muy sorprendidas con la noticia, confiaban este miércoles en que pueda producirse un acuerdo prejudicial para que ponga punto final a todo este 'affaire'. La Sala Primera del Supremo rechazó este miércoles otra demanda en la mismo sentido, en este caso presentada por Alberto Solá Jiménez, quien durante estos años ha animado a Ingrid Sartiau a que siguiera adelante con la demanda. Incluso llegaron a someterse a una prueba genética para demostrar que tienen el mismo padre.

Todos los intentos de demanda de paternidad con don Juan Carlos habían resultado inútiles dada la condición de inviolabilidad de la figura del Jefe del Estado prevista en la Carta Magna. Tras su abdicación, hubo de elaborarse una reforma exprés de la Ley Orgánica del Poder Judicial para incluir la figura de aforado tanto a don Juan Carlos y doña Sofía, como a doña Letizia y su hija Leonor, princesa de Asturias. Muchos han comprendido ahora a qué venían tales prisas. Tras ese polémico cambio legislativo, aprobado en julio del pasado año con los votos del PP, UPN y el Foro, es el Supremo el único tribunal que puede entender sobre causas que afecten al rey emérito. Y en ello está.


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