El final de la 'guerra sucia' en el PP madrileño

Rajoy prescinde de González y nombra a Cifuentes y Aguirre para Comunidad y Alcaldía de Madrid

Rajoy desveló el secreto antes de partir rumbo a Guatemala. Cifuentes a la Comunidad y Aguirre a la alcaldía. Cayó Ignacio González. No hubo piedad. La 'cacería' y el ruido mediático por su polémico ático había tumbado sus aspiraciones. Sólo le respaldó Cospedal cuando ya estaba 'muerto'.

Mariano Rajoy junto a Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre.
Mariano Rajoy junto a Cristina Cifuentes y Esperanza Aguirre.

Rajoy no ha querido esperar a las elecciones andaluzas para desvelar el secreto mejor guardado: los cabezas de lista por Madrid. Pese a que ha titubeado a la hora de prescindir de Ignacio González, el ruido mediático le ha ayudado a tomar la decisión. Cristina Cifuentes,delegada del Gobierno en Madrid, es la elegida para la Comunidad y Esperanza Aguirre, callada en los días más duros de la lluvia ácida sobre González, alcanza su sueño de presentarse a la alcaldía. Ha sido la semana más dura y más negra del PP madrileño. Una auténtica tormenta de fuego sobre el actual presidente, con resurrección inclemente de episodios del pasado, sobras de cloacas, fuego amigo y Moncloa como telón de fondo.

El PP de Madrid se había transformado un laberinto de ambiciones. Esta semana, además, se convirtió en un infierno. Codazos, navajeos, chantajes, filtraciones... Todo ellos a dos semanas de la primera cita electoral del año. Las listas de los aspirantes a candidatos madrileños dejó de ser un juego de tertulianos, un tema de café en la barra del Congreso para derivar en un terremoto que amenaza seriamente la estructura del PP en Madrid. "Rajoy está jugando con la estabilidad del partido y estas disputas dejan cicatrices", comentaba un diputado del PP a la vista del tiempo que pasaba y no se despejaban las dudas.

La decisión ya está tomada, apuntaban este viernes desde Moncloa. Solo faltaba saber el cuándo. El presidente asistía al consejo de Ministros, luego se trasladaba a Zaragoza, ¡coño!, por las inundaciones, y cerraba el día en Jerez, en la apertura de la campaña andaluza. Mientras Rajoy pisaba territorio andaluz, el comité electoral cerraba las listas. Confirmó primero a Rita Barberá y Alberto Fabra por Valencia, y luego se fue a comer. A última hora, finalmente, se desatascó Madrid. González, a la calle y Cifuentes, gran apuesta desde el principio, a disputar la Comunidad.

Pareja de hecho

Hace apenas un mes, parecía que en Madrid iba a ocurrir lo mismo que en Valencia. Aguirre y González, pareja política de hecho durante años, estaban bendecidos por las inestables encuestas, por el partido y quizás por el propio presidente. Pero algo se torció. Alguien lo torció. González, excelente gestor del nuevo Madrid, eficaz administrador pese a la incomprensión de Montoro, le estorbaba a alguien. Y así empezó lo que él mismo ha llamado 'la cacería'.

Aguirre y González, pareja política de hecho durante años, estaban bendecidos por las inestables encuestas, por el partido y por el propio presidente, pero algo se torció

Primero se deslizó en un medio informativo que Rajoy nunca avalaría el tándem Aguirre/González para las listas porque era entregarle demasiado poder a la lideresa, pieza que lleva atragantada en la golilla desde el congreso de Valencia, en 2008. Reapareció luego, en el mismo medio, el famoso ático de Marbella (o Estepona). Mercadería vieja y algo podrida. Y la silueta de un singular policía, Villarejo, tan temible que pocos osan siquiera mencionarlo, como telón de fondo. El partido, enmudece. El ministro del Interior, huye despavorido. Moncloa ni rechista. Aguirre, semioculta. No había dudas. Ignacio González estaba tocado. El cerco de silencio resultaba revelador. Nadie daba un euro por él.

Un laberinto endiablado

El ministro del Interior, preguntado sobre estos pestíferos episodios policiales, echó balones fuera. "El encuentro del presidente de la Comunidad de Madrid con los policías se produjo en noviembre de 2011. Ni el PP estaba aún en el Gobierno ni yo en el ministerio del Interior". Es decir, que le pregunten a Rubalcaba, vino a sugerir, hábil navegante de las cloacas tenebrosas. Mariano 'mano lenta' Rajoy no ha sido ajeno a este laberinto endiablado en el que está sumida la sección madrileña del partido. El PSOE ha liquidado mejor su crisis regional. Pedro Sánchez, espoleado por Felipe González, desportilló al incómodo Tomás Gómez en el tiempo de un parpadeo.

La decisión ya estaba tomada. Y se ha comunicado antes de lo que se preveía. Algunas fuentes hablaban de que Rajoy no resolvería hasta después de las andaluzas, por no dejar descabezada Madrid si el elegido como candidato no era el presidente. Pues así ha sido. González ejercerá de presidente con la fecha de caducidad de las autonómicas. Y si capacidad para la reelección. Una especie de 'pato cojo'.


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