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El PP en vilo: maneja ya una vendetta de Ballarín para dejar a Cifuentes sin la Comunidad de Madrid

Ciudadanos reclama a la candidata del PP que resuelva el caso y al mismo tiempo empieza los contactos con el PSOE. La ganadora de los comicios esgrime que todos los miembros de su lista han suscrito un código ético contra la corrupción, pero recuerda que el acta pertenece a cada diputado y no al partido. El polémico concejal mantiene su inocencia...

Cifuentes compareció este martes y anunció que sus diputados han suscrito un código ético.
Cifuentes compareció este martes y anunció que sus diputados han suscrito un código ético. EFE

Muchos en el Partido Popular de Madrid desean que Álvaro Ballarín no recoja su acta de diputado en la Asamblea de Madrid la próxima semana. Si el polémico concejal y número siete en la candidatura de la Comunidad se marchase por su propia voluntad, razonan en su formación, el camino quedaría allanado para que Cristina Cifuentes sea presidenta de la Comunidad de Madrid y las presiones de Ciudadanos se vaciarían de contenido. Sin embargo, el afectado resiste y tiene previsto ocupar su escaño en la Cámara regional. Y allí, en sede parlamentaria, la aritmética indica que su voto será decisivo para la investidura, mientras su jefa estará atada de pies y manos. ¿Habrá vendetta del político por el trato recibido en los últimos días?

Diversas fuentes del PP de Madrid consultadas coinciden en que Ballarín tiene en estos momentos la sartén por el mango. Por mucho que otras formaciones, en especial Ciudadanos, único apoyo posible para el PP, reclamen a Cifuentes que se deshaga del número siete de su lista, ella no tiene demasiada capacidad de maniobra en estos momentos. Como mucho, puede sugerir a su viejo amigo que se marche por el bien del PP. De hecho, en los pasillos de Génova 13 se da por hecho que ella ya se lo ha pedido, teniendo en cuenta que él le ocultó sus problemas judiciales. Ocurre, sin embargo, que el susodicho quiere continuar en política y recoger su acta de diputado en la Asamblea, así como "defender su honor porque dice que es inocente", según remarcan fuentes populares

El problema para Cifuentes es que tendrá en sus filas a un político en el que ya no confía, a pesar de que mantiene con él una estrecha relación personal desde hace décadas

Así las cosas, el escenario más probable en estos momentos es que la próxima semana la Asamblea de Madrid se constituya con Álvaro Ballarín como un diputado más de los 129 que conforman la cámara. El problema para Cifuentes es que, aunque consiguiera ser la presidenta de la Comunidad, tendría en sus filas a un político en el que ya no confía, una vez marchitada la estrecha relación personal que mantienen desde hace décadas. Una auténtica pesadilla para la ganadora de los comicios autonómicos. Aunque en su entorno tratan de calmar las aguas y reducir la tensión, el problema está ahí, sobre todo cuando Ciudadanos, que reclama "medidas" contra Ballarín, ya ha empezado a hablar con el PSOE.  

El nerviosismo en el PP de Madrid es innegable. Y quedó en evidencia este mismo martes, cuando Cifuentes ofreció una comparecencia para valorar las primeras tomas de contacto con otros candidatos de cara a la constitución de la Mesa de la Asamblea. La aspirante del PP quiso dar un golpe de efecto al anunciar que todos los diputados electos de su partido han suscrito un código ético que incluye el compromiso de que renunciarán al escaño si son imputados o investigados formalmente por algún asunto relacionado con corrupción política. Pero, como ella misma explicó, ese compromiso no implica ningún "imperativo legal" porque el acta de diputado es personal. En otras palabras, si Ballarín o cualquier otro diputado son imputados mañana, podrán quedarse en el cargo, a pesar de lo firmado. Algo que supone una suerte de espada de Damocles en el caso del polémico concejal, que se enfrenta a otros asuntos turbios por los que puede ser imputado.

La candidata del PP quiso dar un golpe de efecto al anunciar que todos los diputados electos de su partido han suscrito un código ético por el que renunciarán si son imputados o investigados

La aritmética es básica para explicar este embrollo. En las elecciones autonómicas del pasado 24 de mayo, el PP obtuvo la victoria y logró 48 escaños, el PSOE fue segundo con 37, Podemos obtuvo 27 y Ciudadanos se quedó en 17. La mayoría absoluta para elegir presidente está en 65 votos. Y esa es la cantidad exacta que suman PP y C's. Por ello, Cifuentes necesita como agua de mayo todos y cada uno de los votos de su formación. Si llegase a un acuerdo con Ciudadanos para ser investida como presidenta, en todo momento necesitaría el apoyo de un diputado con el que acaba de enemistarse. Además, como el acta de diputado es personal, nunca podría deshacerse de él si hay más problemas en el futuro.

Por tanto, Cifuentes depende de Ballarín, le guste o no reconocerlo. Y, en ese contexto, en el PP no descartan que haya venganza por las palabras gruesas que en las últimas horas se están dedicando al afectado desde el entorno de la candidata. "¿Y si la animadversión recién nacida entre ellos empeora? ¿Y si es imputado por algún caso pero prefiere no marcharse? ¿Y si es expulsado del PP pero no deja su acta?", se preguntan algunos populares. Como recuerdan estos días en las filas del PP, no es bueno tener enemigos en la propia formación y, de hecho, en la política madrileña sobran los ejemplos en que los problemas intestinos de los partidos han terminado en escándalos de gran calado. Ahí está, por ejemplo, lo que ocurrió en 1989, cuando Alberto Ruiz-Gallardón no sacó adelante una moción de censura contra Joaquín Leguina por la "traición" de Nicolás Piñeiro. O, más recientemente, el caso del tamayazo que le costó la presidencia de la Comunidad a Rafael Simancas.    

El afectado prefiere el silencio

Este diario ha contactado con el propio Álvaro Ballarín para conocer sus impresiones al respecto de lo que está ocurriendo en los últimos días. Y el concejal de Madrid y diputado electo se ha remitido al comunicado emitido el pasado jueves por la Junta de Moncloa-Aravaca. En dicho texto, el edil se refería al asunto desvelado la pasada semana (su problema judicial con una constructora) y recordaba que la titular del Juzgado número 39 de Madrid dictó el martes anterior "un auto de sobreseimiento de la querella" presentada contra él y que, en cualquier caso, cuando en 1999 se concedió la licencia de construcción del aparcamiento que está en tela de juicio, él no era el concejal del distrito, cargo que asumió en junio de 2007.

Ballarín opta por no hablar con la prensa y se remite a un comunicado que emitió la pasada semana sobre el asunto judicial que le enfrentaba a una constructora

Ballarín también argumentaba en su texto que el gerente de la Junta de distrito "cumplió en sus estrictos términos el informe elaborado por los técnicos, sin separarse en ningún punto del criterio de los mismos", y que la demolición del aparcamiento está sub judice, "lo que excluye cualquier irregularidad de los técnicos mientras no se pronuncie este tribunal". "La Junta de Moncloa apoya el dictamen y la labor de los técnicos, y recuerda, como ha hecho el Tribunal Contencioso-Administrativo y la Audiencia que, en su caso, no se puede confundir un posible error administrativo con realizar una actuación injusta a sabiendas", concluía el comunicado firmado por Ballarín. 

Y Ciudadanos y PSOE negocian

Entretanto, el candidato del PSOE, Ángel Gabilondo, se reunió este martes con Ignacio Aguado, de Ciudadanos. Durante el encuentro, calificado por Gabilondo como cordial, el PSOE presentó a Ciudadanos una batería de propuestas para “trabajar en la búsqueda de un acuerdo en la Asamblea para que ésta sirva de instrumento de regeneración democrática en la Comunidad de Madrid”. En la reunión se abordaron, además, cuestiones técnicas sobre la constitución de la Mesa de la Cámara, tal y como estaba previsto de antemano. 

Como ya ha narrado este diario, este martes Ciudadanos presentó un pacto contra la corrupción que incluye diez medidas sobre la regeneración política. Un documento que no es negociable y cuya adhesión exige el partido de Albert Rivera como condición previa para sentarse a buscar acuerdos. El decálogo de C's choca frontalmente tanto con el caso Ballarín como con las últimas imputaciones de Lucía Figar y Salvador Victoria, aunque la candidata afirma que ellos no forman parte de su candidatura. Para colmo, este miércoles el diario 20 minutos ha desvelado que al menos seis miembros en la lista de Cifuentes están siendo investigados en la trama Púnica. Hechos e informaciones que alejan sobremanera la posibilidad de una entente entre Ciudadanos y PP en la Comunidad de Madrid.


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