Nacional

"Vi a una joven muy guapa sin piernas a la que violaron. Supongo que ahora estará muerta"

Habla Ahm Myong Chol, guardia de un campo de prisioneros políticos en Corea del Norte durante ocho años, consiguió escapar de la bárbara dictadura. Ejecuciones sumarias, violaciones, miseria, hambre... sus experiencias allí no son fáciles de olvidar.

El exmilitar norcoreano, en un momento de su intervención este viernes
El exmilitar norcoreano, en un momento de su intervención este viernes el ser creativo

Ahm Myong-Chol es una de las pocas personas que puede contar que ha escapado del régimen totalitario de Corea del Norte. Un país en el que nació, y de cuyo asfixiante régimen pudo huir en 1994 después de haber ejercido de opresor durante 8 años en el campo de concentración de Hoeryong, muy cerca de la frontera con China. Esta cercanía salvó su vida cuando tomó la decisión a vida o muerte de escapar. Pero antes, pasó casi una década como encargado de llevar a los presos políticos al patíbulo, entre otras cosas. Este viernes ha estado en la convención Mentes Brillantes de El Ser Creativo, donde ha estremecido a todos con su testimonio en primera persona del horror norcoreano.

- ¿Cómo llegó a ser trabajador de un campo de concentración del régimen?

- Corea del Norte es un país donde tres generaciones han heredado el poder (Kim Jong-Il, Kim Il-Sung y Kim Jong-Un. La herencia del poder les permite controlar a la gente y sus vidas. Es un país formado por castas, y cada familia pertenece a la suya, como la esclavitud en el pasado. Mi padre era un alto oficial del régimen y yo, como su hijo, tuve la oportunidad de acudir a trabajar a la prisión de Horeyong, muy cerca de la frontera con China.

- El comunismo siempre se ha relacionado con la destrucción de las clases sociales, todo lo contrario a lo que usted cuenta.

- El país venía de un sistema feudal y de ahí pasó directamente a un sistema comunista. La familia de Kim Il-Song siguió aplicando el sistema feudalista que cambiaba los antiguos señores por ellos mismos, sin modificar lo demás.

- Al principio de su estancia en el campo de concentración, usted veía bien los métodos represivos. Luego cambió su forma de pensar.

"La revolución ahora mismo en Corea del Norte es imposible, porque todo el mundo vigila a todo el mundo"

Aprendí del régimen que Kim Il-Sung era el número uno, el líder, un dios, el mejor del mundo. Muchas veces pregunté a los presos por qué estaban allí, y muchos de ellos no lo sabían, y negaron haber cometido nunca un delito. Eran presos políticos. Cuando a mi familia también la llevaron al campo de concentración porque mi padre criticó al régimen, entonces me di cuenta de que el sistema era malo, entonces mi pensamiento cambió.

- ¿Vio muchos asesinatos?

- Muchos. Estuve presente en más de 20 ejecuciones públicas.

- ¿Mató alguna vez a alguien?

- Nunca. Mis compañeros sí lo hicieron. Yo era el encargado de llevar a los soldados a las zonas donde se ejecutaba a los prisioneros, no era mi trabajo disparar.

- ¿Lo hubiera hecho si se lo hubieran ordenado?

- Si me lo hubieran ordenado, sí, era mi obligación y mi trabajo. Lo hubiera hecho. Pensaba que esa era la forma de ser leal al régimen y al líder.

- ¿Ustedes los guardias se deshumanizaron en ese contexto?

- Desde el momento en que entras a trabajar en la prisión, se nos dijo que los presos políticos eran nuestros enemigos, no eran humanos. No podía tener empatía hacia ellos, nuestra relación tenía que ser totalmente fría. Si mostraba simpatía hacia ellos, hubiera sido castigado por el régimen. No había relación cercana entre prisioneros y agentes. Al contrario, los guardias se dedicaban a torturar de forma preventiva, era habitual torturarlos sin ninguna compasión.

- ¿Qué tipo de torturas eran las más comunes en ese presidio?

- La más normal era pegarles con una porra. Hay muchos tipos: con fuego, con agua. Son torturas que se aprendieron del ejército japonés, de la época colonial. Eran torturas muy antiguas aplicadas en contextos de guerra.

- Cuéntenos el caso más espeluznante que vio.

"Nunca maté a nadie, pero si me lo hubieran pedido hacerlo lo hubiera hecho. Era la forma de mostrar fidelidad al país y al líder"

- Hubo muchas situaciones extremas, pero el caso que más me impactó, que siempre cuento porque es el que más nítidamente recuerdo, fue el de una chica muy joven, muy bella. Tuve mucha empatía con ella. He visto a muchos prisioneros morir cuando les daban con la porra en la cabeza, caer delante de mí, pero esta historia era especialmente dura. Cuando la vi por primera vez fue violada por un soldado, porque a las mujeres guapas las utilizaban especialmente para eso. Pasó el tiempo, yo pensaba que había muerto por la violación pero la volví a ver a los 6 meses. Tiraba de su cuerpo con un carrito porque no tenía piernas, se las había cortado mientras trabajaba en una mina de carbón, una vagoneta le seccionó las piernas por las rodillas. Pensé que, aunque no tenía piernas, aún estaba viva. Ahora, lo único que podía hacer ya era desgranar las mazorcas. Ella fue llevada al campo de concentración con 5 años porque su familia había sido purgada y todos sus miembros estaban en prisión. Su madre y su hermano murieron allí. Cuando la conocí tenía 26, llevaba en prisión 21 años. Supongo que estará muerta.

- ¿Era habitual utilizar a las mujeres jóvenes como esclavas sexuales?

- Sin duda. Cuando un prisionero llega a un campo de prisioneros, pierde su identidad. Desde ese momento pertenecen a la agencia norcoreana, que utiliza a las mujeres de forma normal con estos fines.

- ¿Cómo consiguió escapar de la prisión de Horeyong y del país, algo que casi nadie consigue?

- Cuando mi padre dijo algo que al régimen no le gustó, fue ejecutado y mi hermana y mi madre enviadas a una prisión política como represalia. No importó que hubiera sido un alto cargo del régimen. En ese momento tuve claro que el Gobierno me podía arrestar a mí también. Hubo un momento en el que pude salir de la prisión, simplemente salí conduciendo con el camión, atravesé el control como si fuera algo rutinario con dos prisioneros que vinieron conmigo y que también estaban en peligro. Simplemente conduje con el camión, conduje hasta el río Tumen que marca la frontera entre Corea del Norte y China. Entonces crucé el río a nado. Ya estaba en China. Y crucé China, y crucé todo el país. Y al final pude llegar a Corea del Sur.

Unos 8 kilómetros separan el campo número 22 de la frontera con China

- ¿Cuándo se juntaban por la noche los guardas del campo y nadie les veía, compartían alguna crítica al régimen?

- Nunca. Nadie decía nada. Yo nunca critiqué al sistema, de hecho estaba encargado de delatar a quien lo hiciera.

- ¿De qué hablaban entonces?

- En Corea del Norte está prohibido hablar de política con la gente. Hay que hablar sobre cualquier otro aspecto de la vida. Recientemente las cosas están cambiando, creo que sus mentes están cambiando y ahora sí critican el sistema, pero nunca en público, siempre en privado.

- ¿Hay alguna posibilidad de una revolución política en Corea del Norte?

"Cuando los soldados estábamos solos, nunca hablábamos de política, porque estaba prohibido. Había que hablar de cualquier otro aspecto de la vida"

- La revolución es ahora mismo imposible, porque todo el mundo vigila a todo el mundo, y el régimen controla a la población. Las manifestaciones están prohibidas. Pero si analizas la historia, no ha habido ninguna dictadura que haya durado más de 80 años. Y en Corea del Norte llevan 70, así que sólo quedarían 10. Recientemente, la mente de la gente en Corea del Norte está cambiando. Pueden ver algunas películas o series de Corea del Sur, y se dan cuenta de que nuestro mundo es totalmente diferente al mundo que hay ahí fuera. Cuanto más gente vea estos productos audiovisuales, aumentarán sus quejas y el cambio será más posible. Por el momento, sigue siendo imposible. Necesita tiempo.

- ¿Cuál es la postura de China ante Corea del Norte, están interesados en una apertura o no?

- A China le interesa mantener el sistema norcoreano, porque no quiere una unificación entre las dos Coreas ya que eso supondría tener a las bases militares norteamericanas justo en su frontera. Una unificación de las Coreas sería mala para China. Ellos intentan mantener el sistema, pero recientemente, después de algunas salidas de tono de Pyongyang y de que no les hagan caso a sus recomendaciones o consejos, esto ha cambiado. Hace unos años Xi Jinping pidió control con el armamento nuclear sin recibir la respuesta deseada. Y el Gobierno chino está cambiando su estrategia con Corea del Norte presionando especialmente en el tema del armamento.

- ¿Su familia está todavía prisionera?

- Creo que sí. En realidad no sé si están vivos o muertos. El año pasado hice una petición a través de Naciones Unidas para saber. Un responsable de Pyongyang simplemente dijo que eran presos políticos, y que no daría ninguna información sobre ellos.


Comentar | Comentarios 0

Tienes que estar registrado para poder escribir comentarios.

Puedes registrarte gratis aquí.

  • Comentarios…

Más comentarios

  • Mejores comentarios…
Volver arriba