Roca, Pérez Llorca, Herrero y Guerra excusan su presencia en el acto

El Congreso se estrella en el homenaje a los 'padres' de la Constitución

Desde que se aprobó la Constitución en 1978 se le han rendido cientos de homenajes, ninguno tan deslucido como el que hoy a mediodía ha tenido lugar en el Congreso de los Diputados.

Fernando Fraga, nieto de Manuel Fraga, recoge una conmemoración de manos del presidente del Congreso
Fernando Fraga, nieto de Manuel Fraga, recoge una conmemoración de manos del presidente del Congreso EFE

En los mentideros parlamentarios se ha achacado la ausencia de Miguel Roca, por ejemplo, a su desinterés en retratarse con valentía ahora que Artur Mas amenaza con internacionalizar el conflicto catalán y su apuesta soberanista. La iniciativa de esta mañana ha corrido a cargo de la Fundación Instituto de la Cultura, cuya presidencia honorífica ostenta Felipe González, pero la convocatoria ha sido desoída tanto por los tres ‘padres’ de la Constitución que todavía viven- el propio Roca, Miguel Herrero y José Pedro Pérez Llorca – como por uno de sus principales artífices, el ocioso diputado socialista Alfonso Guerra.

Roca ha justificado su ausencia “por motivos de última hora en su agenda”, Pérez Llorca porque tenía “un arbitraje” en su bufete y Alfonso Guerra “por motivos laborales”. El homenaje ha sido tan extraño que hasta última hora el propio presidente del Congreso, Jesús Posada, tampoco tenía pensado acudir. La periodista Pilar Cernuda ha hablado de forma protocolaria por boca de Roca y Pérez Llorca y el secretario general del Grupo Socialista, Eduardo Madina, por la de Alfonso Guerra. En el texto escrito por el que fuera ex portavoz de la Minoría Catalana en el Congreso puede leerse una reivindicación del espíritu de la transición y un leve guiño al nacionalismo: “La transición no se agotó con la Constitución…Los textos pasan, las letras pueden quedar sin contenido real, es su espíritu la que las mantiene vigentes por encima del paso del tiempo, y este espíritu, el del reconocimiento del pluralismo y de la diversidad como garantía de estabilidad y progreso, siguen siendo hoy valores absolutamente imprescindibles”.

Los que no han faltado a la cita han sido los familiares de la mayoría de los ponentes de la Constitución que ya han fallecido. Los hijos de Jordi Solé Tura, Gregorio Peces BarbaGabriel Cisneros y el nieto de Manuel Fraga han recibido una reproducción de la obra escultórica El Abrazo de Juan Genovés. Al hijo del ex vicepresidente del Gobierno Fernando Abril Martorell, ahora en el timón de Prisa, le han brindado la oportunidad de decir unas palabras, pero ha rehusado la invitación y se ha limitado a agradecer la entrega de la escultura.

Entre el público, algún diputado despistado, como Gaspar Llamazares, desconocedor del color de la convocatoria, quien fue cazado a lazo por uno de sus organizadores cuando asistía la semana pasada a un homenaje al poeta Luis García Montero y comprometió su asistencia.

Jesús Posada sí que ha hablado para hacer un llamamiento al consenso de la transición como camino más razonable para superar la crisis política y económica que azota España. De sus palabras, nada que pueda interpretarse como una predisposición clara a cambiar los renglones de la Constitución para enderezar eso que Mas ha bautizado como “la fatiga hacia España”.

Al finalizar el acto, presenciado por algunos alcaldes de la zona sur de Madrid ligados a la fundación que preside González, el comentario más escuchado entre los periodistas que cubren la información parlamentaria ha sido casi unánime: acaban de ver uno de los homenajes a los padres de la Carta Magna más deslucidos y más cutres que se han vivido en estos casi 35 años de historia constitucional.


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