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La nueva ley concursal allana el camino para empresas viables pero altamente endeudadas

“Hemos puesto en marcha nuevos mecanismos para que empresas que son viables no se vean perjudicadas por problemas de financiación o solvencia. La legislación concursal no debe suponer un lastre", asegura Soraya Sáenz de Santamaría.

La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría.
La vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría. EFE

El Gobierno ha aprobado este viernes, en consejo de ministros, un real decreto ley que reformará la ley concursal y hará más fácil que la banca llegue a acuerdos con empresas viables pero altamente endeudadas. El texto se tramitará por la vía de urgencia, y según ha destacado la vicepresidenta del Gobierno, Soraya Sáenz de Santamaría, tiene la aspiración de frenar la quiebra de más compañías y, con ello, de empleos.

“Uno de los retos futuros detectados por la Comisión Europea fue el de asegurar el desapalancamiento del endeudamiento, y en esa línea va el Real decreto ley para la financiación de empresas aprobado hoy”, afirma Soraya Sáenz de Santamaría.

La idea, que nace de la banca, se plasmará en una nueva norma que allana el camino para que se alcancen distintos acuerdos entre los acreedores de una empresa, por ejemplo a la hora de aplicar quitas o capitalizar deudas, es decir, cambiarlas por una participación en la sociedad. De ese modo una compañía viable, pero altamente endeudada, se libraría incluso de entrar en la fase preconcursal si sus acreedores llegan a un acuerdo, algo que también será más sencillo pues se rebajan los porcentajes mínimos para que haya quórum.

“Hemos puesto en marcha nuevos mecanismos para que empresas que son viables no se vean perjudicadas por problemas de financiación o solvencia. La legislación concursal no debe suponer un lastre. Facilitamos los acuerdos de refinanciación y la conversión de deuda en capital, y buena parte de estas medidas se desarrollarán en fase preconcursal, para evitar que las empresas lleguen a concurso”, ha explicado la vicepresidenta del Gobierno.

Por ejemplo, para alcanzar un acuerdo de refinanciación bastará con que estén conformes el 51% de los acreedores, frente al 75% que se necesitaba hasta ahora. Así una compañía podrá disponer de un plazo mayor para hacer frente a sus deudas, se podrá beneficiar de quitas o capitalizarla, con lo que los acreedores se harían con una participación en la sociedad.

Y con el objetivo de que los bancos se animen a cerrar acuerdos de refinanciación con una empresa altamente endeudada, se les permitirá liberar provisiones por los préstamos concedidos a la empresa "rescatada", pues en un mes se espera una modificación de la circular del Banco de España sobre esta cuestión.

Generalmente las entidades financieras clasifican la deuda de una compañía en dificultades como ‘subestándar’, es decir, con riesgo de entrar en mora, si es que no lo ha hecho ya, lo que les obliga a atesorar importantes provisiones para cubrir futuros impagos. Sin embargo, si aplican una quita a esa deuda morosa, pueden considerarla ‘subestándar’, lo que requiere menos provisiones, o directamente como ‘normal’, si hay visos de que ahora la compañía podrá afrontar sus compromisos de pago con mucha mayor probabilidad.

Además, el inicio de las negociaciones de una compañía con sus acreedores permitirá que se paralice la ejecución de sus bienes, lo que les da alas, por ejemplo, para conseguir mayor liquidez. Este conjunto de iniciativas supondrán un respiro para cientos de empresas ya que tiene entre sus objetivos salvar puestos de trabajo y facilitar que los acreedores, principalmente la banca, recupere una mayor cantidad del dinero prestado.


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