La indignación de Madina, Chacón y las federaciones más aperturistas arrastran a democratizar la elección del futuro secretario general

Susana Díaz ya ejerce de lideresa del PSOE: puentea a Rubalcaba e impone el "un militante, un voto"

El reventón sufrido por el PSOE el domingo le va a obligar a arriesgar. Bajo el principio de “un militante, un voto”, se abren paso las voces favorables a que sean los 210.000 afiliados quienes elijan directamente al nuevo secretario general. La presidenta andaluza puede acabar poniéndose al frente de esta manifestación, en la que Alfredo Pérez Rubalcaba va a rastras.

Alfredo Pérez Rubalcaba y Susana Díaz en la sede del PSOE, antes de la derrota del domingo.
Alfredo Pérez Rubalcaba y Susana Díaz en la sede del PSOE, antes de la derrota del domingo. EFE

Carmen Chacón, Eduardo Madina, Pedro Sánchez, buena parte de los ‘barones’ territoriales y los referentes más importantes de la ‘vieja guardia’, Felipe González entre ellos, están en permanente contacto con la presidenta andaluza, Susana Díaz, para pulsar sus aspiraciones ante la grave crisis que castiga al PSOE, en unos casos, y aconsejarla, en otros. Alfredo Pérez Rubalcaba sigue siendo secretario general, pero ya pocos le tienen en cuenta.

La demostración de que Rubalcaba ya no manda y el partido se le ha ido de las manos, informan fuentes socialistas, es que todos los que influyen y tienen algo que decir en esta crisis han tomado como principal interlocutora a la presidenta andaluza, que sigue sin desvelar en público sus aspiraciones. “Todos sabemos que Alfredo [Pérez Rubalcaba] decidió ir a un congreso extraordinario la noche del domingo después de hablarlo con Susana [Díaz], pero una vez anunciada esta decisión el centro de arbitraje se ha trasladado a Andalucía”, explica un miembro de la actual ejecutiva.

No se esperaba la reacción de Madina y Chacón

Pese a que pasar de dirigir el partido en Andalucía a hacerlo en toda España conlleva sus riesgos, Susana Díaz se decantó por el congreso extraordinario como el camino más lógico para evitar un proceso asambleario e impedir que la próxima dirección del partido sea elegida al margen del poder orgánico que siempre ha prevalecido en el PSOE. Sin embargo, ni ella ni Rubalcaba contaron con la agresiva reacción de Carmen Chacón, Eduardo Madina y del resto de los que ambicionan escalar al cartel electoral, dispuestos a quemar sus naves con tal de que sea la militancia la que elija en voto directo a la futura dirección y la que, en última instancia, dicte quien competirá con Mariano Rajoy, suponiendo que repita como candidato del PP, en las legislativas del año que viene.

Rubalcaba, que no aparece por el Congreso de los Diputados desde que anunció su rendición el lunes a mediodía, solo filtró ayer que estaba dispuesto a convocar un comité federal y a cambiar las reglas de juego para la elección de su sustituto cuando conoció que Susana Díaz había abierto una ronda de contactos con todas las federaciones para recabar opiniones sobre el reglamento por el que debe guiarse el próximo congreso y expresar que era permeable a abrirse a los afiliados, como exigen Chacón y Madina para entrar en el juego. “Alfredo está derrotado, sabe que ha perdido toda la autoridad y su intento último de pilotar su propia sucesión está condenado al fracaso porque Susana está crecida y es mucha Susana”, comenta un diputado andaluz conocedor del estado de ánimo de ambos.

Felipe González presenta a Susana al Ibex

Además de con los aspirantes a la sucesión, la presidenta andaluza habla mucho conFelipe González. Mientras todos creían que las pilas de Rubalcaba iban a durar, como mínimo, hasta las primarias que estaban previstas para noviembre, González aconsejaba a Susana Díaz que no tuviera prisa y se legitimara primero en Andalucía antes de pegar el salto. Además, el expresidente ha sido su tarjeta de presentación ante algunos de los importantes del Ibex y, gracias a él, ha ido cogiendo aire solo ocho meses después de acceder al cargo, a pesar de que su discurso, más impactante en el tono que en el contenido, se ha limitado a trasladar un mensaje de esperanza al PSOE, al estilo del que sirvió en 2000 a José Luis Rodríguez Zapatero –“No estamos tan mal…”– para doblar el brazo a José Bono, Rosa Díez y Matilde Fernández.

En el PSOE se opina que el último intento de Rubalcaba por pilotar su sucesión está condenado al fracaso

Ante este panorama y después de observar que Susana Díaz parece ponerse al frente de la manifestación de los que defienden “un militante, un voto”, Rubalcaba y su equipo se han visto forzados a reconsiderar las pautas a seguir en el congreso de julio. La diferencia fundamental estriba en que el nuevo secretario general sea elegido por el millar de delegados, previa cocina de los ‘aparatos’ de las distintas federaciones, o por los 210.000 militantes que el PSOE dice tener en sus listas. Esta segunda opción obligaría a cambiar los Estatutos, algo que se esquivó en la conferencia política celebrada hace solo seis meses. Es tan grande el reventón sufrido por el PSOE que todo es posible. Incluso que, al final, se convoque de urgencia un comité federal que fije una consulta previa al congreso para elegir al secretario general y luego se vote la lista completa de la nueva ejecutiva una vez se haya abierto el cónclave extraordinario. El expresidente andaluz Manuel Chaves o el ex ministro José Bono consideran una especie de sacrilegio seguir este camino, pero la ‘vieja guardia’ cada vez tiene menos que decir en el futuro del PSOE.


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