La presidenta andaluza ha sido clave en la decisión del secretario general de ir a un congreso extraordinario

Los aspirantes a suceder a Rubalcaba denuncian que ha amañado su relevo con Susana Díaz

Las aguas bajan muy agitadas en el PSOE y la decisión de Alfredo Pérez Rubalcaba de encauzarlas con la convocatoria de un congreso extraordinario como respuesta al destrozo electoral del domingo, amenaza con desbordarlas. La mayoría de los que aspiran a sucederle se malician que ha pactado con la andaluza Susana Díaz una sucesión ordenada y controlada por el actual ‘aparato’ del partido bajo el principio de que todo cambie para que todo siga igual.

El diputado vasco Eduardo Madina, el exlehendakari Patxi López, la exministra Carmen Chacón y el joven economista Pedro Sánchez, daban hasta ahora por sentado que podrían concurrir a las elecciones primarias en noviembre para tener la oportunidad de auparse al cartel electoral del PSOE. Sin embargo, Rubalcaba cambió ayer sus planes con la convocatoria de un congreso extraordinario fijado para el 19 y 20 de julio. Nada tendría de extraña esta decisión después del castañazo del domingo si no fuera porque la mayoría de ellos sospecha que el líder socialista ha invitado a su velatorio a la presidenta andaluza, Susana Díaz, para acordar con ella todos los pasos que la conducirían antes de las vacaciones de agosto a la secretaría general del partido.

En el PSOE se teme que la celebración del congreso extraordinario acabe enterrando las primarias

Rubalcaba habló con Susana Díaz por teléfono en la noche del pasado domingo, cuando en la dirección del PSOE se conocieron los resultados de las europeas y comenzó el funeral, y también a primera hora de ayer, antes de reunirse conjuntamente con la ejecutiva, para atar todos los cabos. Su propuesta fue muy cerrada: había que asumir responsabilidades políticas por la debacle electoral y él debía ser el primero en dar la cara. Estuvo a punto de hacerlo en caliente el domingo, pero los consejos de la propia presidenta andaluza y también de Elena Valenciano le frenaron. Con él arrastra a toda la dirección socialista, forzada a su relevo dentro de dos meses. El malestar entre los aspirantes a la sucesión es grande –“En estos momentos, el partido está reventado por dentro”, admite uno de ellos– porque ven frenada en seco su carrera hacia las primarias. De hecho, sospechan que éstas no llegarán a celebrarse, por lo que considerarán la presentación de una lista propia a este congreso para primero hacerse con el control de la secretaría general y, después, del cartel electoral. En síntesis, algo muy parecido a lo que hizo Zapatero en julio de 2000 cuando derrotó a José Bono, Rosa Díez y Matilde Fernández, cuatro años antes de flanquear las puertas de La Moncloa.

Posible juego sucio

“En muchas federaciones pensamos que Alfredo está jugando sucio de nuevo, con la complicidad de Susana, bajo el principio de que todo cambie para que todo siga igual”, apunta un destacado dirigente socialista. “Si, al final, todo acaba en colocarla a ella como secretaria general y, tiempo después, como candidata a las generales, se demostrará que seguimos sin entender el mensaje de los electores, de quienes exigen caras nuevas, sin ataduras y alejadas de la burocracia instalada en el partido”, añade. Hay preocupación en las distintas federaciones porque con este atajo elegido para sortear la crisis queden enterradas las expectativas creadas hace menos de un año cuando desde el PSOE se prometieron primarias abiertas a los simpatizantes. Estos no podrán participar en las votaciones del congreso, cerradas a los delegados, por lo que la cacareada apertura socialista a la sociedad puede quedar en agua de borrajas.

El supuesto apaño de Rubalcaba con la presidenta andaluza no estaba previsto en los tiempos en que se ha producido. Según fuentes del PSOE andaluz, Susana Díaz quería prolongar la agonía de Rubalcaba hasta que ella pudiera legitimarse en las urnas en su comunidad, antes de pegar el salto a la secretaría general y al cartel de las legislativas. Sin embargo, el tsunami del domingo lo ha precipitado todo y Rubalcaba cree haber optado por la salida menos arriesgada. Podría haber dimitido y nombrado una gestora provisional para preparar el congreso, adelantar las primarias a julio o, sencillamente, ganar tiempo prometiendo que no concurriría a ellas. “Al final, ha preferido la fórmula que mejor puede controlar desde el aparato, sin olvidar que antes ha colocado a algunos de sus mejores amigos en la lista europea”, concluye un parlamentario que conoce bien su carrera. En tono pretendidamente inocente, ayer confesó que hacía tiempo que había decidido no volver a pelear por el cartel electoral y que tampoco está en sus planes batallar de nuevo por la secretaría general.

"Antes de tirar la toalla, Rubalcaba ha colocado a sus amigos en la lista europea", comentan en su partido

Muchos en el PSOE opinan desde la noche del domingo que en el congreso celebrado en Sevilla en febrero de 2012, donde Rubalcaba ganó a Chacón por 22 votos, se desperdiciaron más de dos años preciosos para regenerar el partido, recuperar credibilidad y ofrecer al electorado un proyecto potente. 27 meses después, se ha vuelto al kilómetro cero, eso sí, con un partido mucho más dividido, desfondado y amenazado por su izquierda. En el PSOE, por primera vez desde la Transición, hay miedo al sorpasso.


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