En el Grupo Parlamentario socialista se pide que rueden más cabezas después de la debacle electoral

La sucesión de Rubalcaba provoca la guerra total entre los aspirantes a controlar el PSOE

José Luis Rodríguez Zapatero se mueve entre bambalinas para recuperar influencia, los más fieles a Alfredo Pérez Rubalcaba buscan controlar su sucesión, los aspirantes a dirigir el PSOE pretenden frenar un congreso que mine sus expectativas y dentro del grupo parlamentario se exige que rueden más cabezas tras el desastre electoral del domingo. Esta es la foto, resumida, del caos que reina en las filas socialistas.

Con el desorden que reina en el partido, Rajoy puede disfrutar de una tregua hasta el final de la legislatura sin apenas oposición”, comenta en los pasillos del Congreso un fogueado parlamentario socialista, alarmado por la guerra interna que se ha desatado en el PSOE por hacerse con los mandos de su sala de máquinas. La decisión de Alfredo Pérez Rubalcaba de resolver la crisis provocada por el revés electoral mediante un congreso extraordinario ha disparado las miserias internas y ya nadie respeta a nadie.

Fuentes socialistas informan que el expresidente José Luis Rodríguez Zapatero está tutelando los movimientos de dos de los aspirantes a sustituir a Rubalcaba: Eduardo Madina y Carmen Chacón. El primero propuso ayer algo sin precedentes: que en el congreso de julio sean los militantes, más de 200.000, los que elijan directamente al nuevo secretario general, sin pasar por el filtro de los delegados. De esta manera, según Madina, podría evitarse el tradicional enjuague del ‘aparato’ socialista siempre que ha tenido que votarse al líder mediante un pacto opaco entre las distintas federaciones. Pero este proceso asambleario no es del gusto de Rubalcaba ni de la actual dirección, que será la que cocine el congreso en la trastienda.

Madina exige que más de 200.000 militantes elijan al nuevo secretario general, como mal menor

La exministra de Defensa Carmen Chacón es mucho más clara e insiste en la conveniencia de ir a unas primarias abiertas, pues éste era el compromiso de Rubalcaba para forjar el nuevo cartel electoral. Si no prospera su propuesta, algo altamente probable, habrá sucumbido tres veces a las maniobras del secretario general: en mayo de 2011, cuando renunció a la candidatura a la presidencia del Gobierno “por el bien del partido y la estabilidad del Gobierno” presidido entonces por Zapatero, en febrero de 2012, cuando en el congreso de Sevilla perdió por 22 votos frente a Rubalcaba en la competición por el control del ‘aparato’ y el próximo mes de julio, pues si no accede al timón de Ferraz sería prácticamente imposible que luego se enfrentara a Rajoy en las legislativas.

Con Susana Díaz en la parrilla de salida

Los más fieles a Rubalcaba y algunos recién llegados a su parroquia, como el exministro José Blanco, argumentan en los pasillos del Congreso y en reuniones internas del grupo parlamentario –este martes se ha celebrado la última– que la ruta trazada por éste es la correcta y que su decisión de dimitir es un gesto que le honra. Incluso hay alguien tan atrevido como la portavoz socialista Soraya Rodríguez que, formando parte de la actual dirección, se cree en condiciones de garantizar que después del congreso de julio se celebrarán primarias abiertas. Los más rubalcabistasven bien que la andaluza Susana Díaz se coloque en la parrilla de salida para acceder a la secretaría general, algo que buena parte de los cuadros socialistas consideran un inmenso error “porque es más ‘aparato’, cuando lo que la gente está pidiendo es que abramos las ventanas para que entre aire”, asegura un dirigente regional.

Y también cuentan los que exigen que, además de la de Rubalcaba, rueden más cabezas. El expresidente andaluz Manuel Chaves rompió ayer un silencio compacto de muchos años para sugerir que dimitan los ‘barones’ territoriales que el domingo se pegaron un batacazo en las urnas, ya que el gesto de Rubalcaba se queda corto. Mientras pronunciaba a puerta cerrada estas palabras, las mentes de muchos diputados viajaron a la madrileña Plaza del Callao, donde reclina sus posaderas el presidente del PSM, Tomás Gómez: casi 400.000 votos perdidos en cinco años. Gómez se ha limitado a defender la elaboración de “un proyecto ilusionante” como respuesta al golpe sufrido el domingo. El exlendakari Patxi López ha ido mucho más allá convocando en el País Vasco un congreso extraordinario en el que no volverá a ser candidato a secretario general del PSE.

En el PSOE se pide la cabeza de Tomás Gómez, con casi 400.000 votos perdidos en Madrid

“Si de toda esta guerra sale una dirección pilotada por Susana [Díaz] elegida al estilo clásico, habremos empezado a trabajar a favor de nuestra derrota en las municipales y autonómicas de mayo y en las generales. Será la constatación de que no hemos entendido el mensaje de la gente”, explica uno de los integrantes de la lista europea que transporta a 14 privilegiados a Estrasburgo después de haber prosperado solo con el 23% de los votos.


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