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Punto y seguido: adiós a los mítines y a la reflexión, sigue la pelea por el 24-M

Se acabó, por fin, la cansina campaña electoral que, como siempre, movilizará pocos votos... Eso sí, este sábado continuará la batalla en las calles y en las redes sociales y en Whatsapp... ¿Acaso van a desaprovechar los partidos un solo segundo para buscar apoyos justo antes de las elecciones con más indecisos de la historia reciente?

En una democracia mediática como la española, salpimentada diariamente con programas de televisión que abordan al detalle asuntos políticos, con cadenas de radio que entrevistan a los líderes de turno, con medios digitales más que punzantes que informan con precisión y con unas redes sociales hirviendo todo el santo día, las campañas electorales pierden su sentido de antaño. Porque los ciudadanos tienen una lógica sensación de que siempre viven en campaña. Y más en este 2015 eminentemente electoral, con cuatro comicios en nueve meses y permanentes encuestas, discursos y propuestas. 

Por si esa sensación asfixiante para los votantes fuera poco, además hay que tener en cuenta que los límites de la campaña electoral se han desdibujado. ¿Realmente se puede hablar de que ha terminado la campaña cuando este sábado y este domingo hasta el apuntador va a estar publicando comentarios y vídeos en Twitter y Facebook? ¿En verdad se vive un período de relfexión cuando los amplios equipos de los diferentes partidos van a esforzarse por lograr que cualquier hashtag se convierta en una de las principales tendencias? Y, además, ¿en realidad existe una jornada de reflexión cuando en la tele se van a emitir los típicos reportajes en que se muestra cómo pasa dicha jornada tal o cual candidato? 

El 15-M tiene convocada una protesta y acaso se viva, por tanto, una jornada de irreflexión, algo que, por otra parte, tampoco resulta novedoso en España

En tercer lugar y para colmo, resulta que en esta ocasión el 15-M ha convocado una protesta que tendrá lugar en la Puerta del Sol este mismo sábado. Acaso se viva, por tanto, una jornada de irreflexión, algo que, por otra parte, tampoco resulta novedoso en España. De hecho, este movimiento social nació en los días previos a las elecciones autonómicas y municipales de hace cuatro años. Y sin olvidar, por supuesto, aquella jornada deplorable en que las dos Españas volvieron a asestarse garrotazos en las calles cuando aún humeaban las explosiones de los atentados de Atocha. Triste y demencial recuerdo que debería espejear en la memoria colectiva para no repetirse en el futuro. 

Podemos se pone de perfil

Nadie duda que Podemos es el partido más y mejor relacionado con el fenómeno del 15-M. Aunque en este caso el partido liderado por Pablo Iglesias se ha puesto de perfil. Sin ir más lejos, este viernes el candidato del partido morado a la Presidencia de la Comunidad de Madrid, José Manuel López, evitó pronunciarse sobre la decisión del 15-M de mantener la protesta en la jornada de reflexión pese a la prohibición del Ministerio del Interior. El aspirante señaló que "es un movimiento independiente", aunque su líder dijera hace días que se sienten "herederos" del mismo. Dos barajas que siempre han manejado los profesionales de la casta, ya saben. 

El PP, el PSOE, Podemos, Ciudadanos, UPyD, VOX y el resto de formaciones nos van a regalar, por fin, unas horas sin mítines

De poco van a servir los tradicionales cierres de campaña que todos los partidos han protagonizado antes de las doce de la noche del viernes. Actos de cara a la galería que, en puridad, solo suponen un punto y seguido en este camino hacia el 24-M. El PP, el PSOE, Podemos, Ciudadanos, UPyD, VOX y el resto de formaciones nos van a regalar, por fin, unas horas sin mítines. Pero la batalla continúa tanto en las calles como en las redes sociales. No es descartable que en las próximas horas se repitan los mensajes masivos a través de Whatsapp. ¿O acaso van a desaprovechar los partidos un solo segundo para buscar votos justo antes de las elecciones con más indecisos de la historia reciente?

Parece evidente que tantos y tantos viajes de los candidatos por España no van a movilizar demasiados votos. Hasta los principales expertos niegan que los debates electorales, siempre tan demandados por el público, sirvan en realidad para motivar al votante. Y la oratoria de la nueva generación política tampoco esculpe discursos tan potentes como para cautivar a los espectadores. Así las cosas, el único balance posible de la campaña será dictado por los ciudadanos en las urnas este domingo.

Aunque no está de más concluir que, como decían en un tuit certero, ha sido una campaña tan insustancial, patética e inútil como todas las anteriores. Y más penosa, si cabe, por los condicionantes de esta sociedad mediática antes mencionados. En la segunda semana ha quedado claro, como en la primera, que Esperanza Aguirre ha sido la gran estrella (para bien o para mal, eso lo deciden los madrileños), que Albert Rivera ha hablado demasiado y, por encima de todo, que el panorama es el más incierto que se recuerda. Como antes de estas dos semanas insufribles, cuatro partidos parecen tener opciones de victoria y se multiplican los indecisos. Apasionante escenario para quienes amamos el caos. Eso sí, tengan por seguro que el domingo por la noche habrá pocos que reconozcan su derrota y en televisión aparecerán demasiados ganadores.  


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