La vicepresidenta del Congreso se niega a pedir disculpas

El aborto y el Candy Crush incendian Génova en contra de Celia Villalobos

No es un verso suelto sino una anomalía. En el PP, Acostumbrados ya a los disparates de Celia Villalobos, apenas se sorprenden. Sólo es protagonista de episodios chuscos. Como con la ley del aborto o, el último, con el Candy Crush.

La vicepresidenta primera del Congreso, Celia Villalobos
La vicepresidenta primera del Congreso, Celia Villalobos EP

En el PP hay un incendio interno que se disimula y camufla. En el arranque del año electoral más intenso de los últimos treinta años, Celia Villalobos pasa a la posteridadcomo la primera presidenta del Congreso en funciones que se pone a jugar con la tableta en pleno Debate del estado de la Nación. Tan sólo Dolors Montserrat, su compañera catalana en la Mesa de la Cámara, tuvo a bien dedicar unas palabras de excusa y casi comprensión. El silencio entre los diputados, ante el soponcio, era intenso. Más artillería para los enemigos del sistema, de la clase política, de las instituciones.

A Celia Villalobos se le sugirió que saliera a dar excusas, pero optó por la vía del garaje para pasar inadvertida

A Celia Villalobos, esposa de Pedro Arriola, principal asesor electoral de Rajoy, se le sugirió este miércoles que saliera a dar excusas, como había hecho la alcaldesa de Valencia y su "caloret", un sucedido mucho menos grave. Lejos de hacerlo, optó por la vía del garaje para pasar inadvertida. No permitió que un sólo periodista se acercara a su persona. Precisamente ella, que participa cada sábado en una emisión televisiva como protagonista.

Expulsión o sanción

Llovían el miércoles sobre los altos dirigentes del partido, sobre quienes ocupan despachos de responsabilidad en Génova, las llamadas de dirigentes del partido reclamando la expulsión o, al menos, algún tipo de sanción o escarmiento sobre quien ocupa ahora la vicepresidencia del Congreso. Algún barón muy destacado deslizaba la posibilidad de prescindir de ella una vez pasadas las municipales y autonómicas. Tranquilamente, en verano. "Que no aparezca en las listas a las generales", sugerían casi con voz de súplica. Misión imposible. Es la 'charlatana intocable', como le dicen.

El enojo generalizado no sólo se centra en el asunto del juego en la tableta, sino porque hace unos días también se abrazó a una nueva polémica al afirmar que en el PP no tienen cabida quienes se opongan al aborto.Esta declaración produjo una picazón ostensible ente los miles de simpatizantes y militantes de la formación conservadora que se han manifestado abiertamente en contra de la ley de Aído/Zapatero. Y que ahora reniegan de sus colores precisamente por haber tumbado la ley que puso en marcha Ruiz-Gallardón, por encargo de Rajoy, y que le condenó a la renuncia.

El enojo no sólo se centra en el Candy Crush, sino porque también afirmó que en el PP no tienen cabida quienes se opongan al aborto

Protagonista extemporánea

Nadie se atreve con Villalobos por ser esposa de quien es y por su relación de estrecha amistad con el propio presidente. Desde los tiempos de la alcaldía de Málaga, apenas ha destacado más que por sus monumentales pifias, sus anécdotas penosas, sus declaraciones estrafalarias. Se reclama orgullosa de pertenecer al sector socialdemócrata del PP, si es que tal existe, y se ufana de progresista. Una maruja postmoderna, más bien.

"Si no fuera por lo que es, no estaría en un puesto tan destacado, porque resta mucho más de lo que suma". En Génova no goza de notables simpatías, en especial porque es allí donde se acumulan las quejas hacia su actuación. Es decir, sobre sus desastres. Pero se da por hecho que ni Cospedal, la secretaria general del partido, ni mucho menos el presidente, van a llamarle la atención. "Son cosas de Celia",se dicen en las altas instancias del PP, entre el bochorno y la ira.


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