Rodríguez de Miñón cree que fue un error no dejar Endesa en manos de los catalanes

Miguel Roca reclama a Rajoy que tenga coraje y pregunte sobre el futuro de Cataluña a todos los españoles

Si el único inconveniente que pone Mariano Rajoy para autorizar el referéndum soberanista en Cataluña es que hay que tener en cuenta la opinión de todos los españoles ¡hágase la consulta a nivel nacional! Esta es una de las recetas ofrecidas por Miguel Roca, uno de los ‘padres’ de la Constitución, para desbloquear un conflicto en el que aconseja aplicar los valores que primaron en la Transición.

No es fácil a estas alturas de la película escuchar recetas singulares para resolver el problema catalán y facilitar su desbloqueo ante el enroque de posiciones por parte de sus principales actores. La Fundación Diario Madrid reunió este lunes a dos ‘padres’ de la Constitución, Miguel Roca y Miguel Herrero y Rodríguez de Miñón, para que aportaran su visión desde la experiencia que les proporcionó a ambos el diálogo tan fluido protagonizado por las principales fuerzas democráticas durante los inicios de la Transición. Dentro de la diplomacia que le caracteriza, Roca le dio un consejo a Mariano Rajoy: debe suplir su “falta de coraje” con la “astucia”, al menos con tantas dosis como las que lucieron Adolfo Suárez cuando legalizó el PCE en 1977 o como la que demostró Felipe González dos años más tarde con el abandono del marxismo. Roca todavía fue más allá. Si el único inconveniente que pone el presidente del Gobierno para autorizar el referéndum soberanista es que es un tema en el que hay que contar con la opinión de todos los españoles, no solo de los catalanes, pues ¡hágase la consulta a nivel nacional!, retó a Rajoy.

Roca recomienda a Rajoy que supla su falta de coraje con la astucia para resolver el problema de Cataluña

Miembro de cuatro consejos del Ibex, defensor de la infanta Cristina y con excelentes relaciones dentro y fuera del ámbito nacionalista casi 30 años después de haber enterrado miles de millones de las antiguas pesetas en la fracasada Operación Reformista, Miguel Roca ha sido señalado como una de las personas que con mayor eficacia podrían desempeñar la mediación entre el Gobierno de Rajoy y el de Artur Mas para evitar que el desafío secesionista provoque un incendio de grandes dimensiones en Cataluña y en el resto del España. Este lunes recordó que la Constitución de 1978 recibió en su comunidad un respaldo por encima de la media nacional y que en 1981 el diario Abc hizo a Jordi Pujol español del año cuando el molt honorable ya defendía que Cataluña era una nación. A su juicio, las cosas han cambiado tanto en los últimos 35 años que si hoy alguien se subiera a la tribuna del Congreso para decir que España es una nación de naciones, poco menos que se le condenaría a la hoguera. Es urgente, en su opinión, recuperar los valores de la Transición y reconocer que hoy en España cotiza bien la mayoría absoluta del PP por la estabilidad política que aporta en los tiempos que corren, pero no hasta el punto de hacer descansar sobre ella “todas las decisiones importantes de país”.

El defensor de la infanta Cristina opina que "todas las decisiones importantes de país" no deben descansar sobre la mayoría absoluta del PP

Para Roca, la Constitución es “solo una música” que hay que interpretar sabiendo que para resolver el problema catalán solo es necesario aplicar voluntad política, sin refugiarse en obstáculos legales. Así lo hicieron sus ‘padres’ en 1978 con interlocutores tan distintos como Manuel Fraga o Jordi Solé Tura, el primero uno de los referentes del anterior régimen y el segundo de la militancia comunista. Roca admitió que aquello “fue durito” y que, tres décadas después, lo único que le produce “un sudor frío” es escuchar a gente que dice tener “la verdad absoluta”.

Miguel Herrero ha tenido una trayectoria muy distinta a la de Roca, en su caso como letrado del Consejo de Estado y asesor de operaciones varias, en ocasiones ligadas al mundo nacionalista. Su listado de errores a la hora de escudriñar el ulcerado problema catalán es amplio y variado. No solo incluye la sentencia del Constitucional de 2010 en la que eliminó el término nación del preámbulo de la reforma estatutaria, sino también un episodio empresarial que levantó mucha polvareda durante la primera legislatura de José Luis Rodríguez Zapatero. La Esquerra Republicana gestionada entonces por Carod Rovira denunció la “catalanofobia empresarial” que, en su opinión, alejó en 2007 a Endesa del alcance de Gas Natural, con La Caixa como principal accionista, y la terminó poniendo en manos de Acciona y la italiana Enel, después de estar a punto de caer en las redes de la alemana E.ON. En opinión de Rodríguez de Miñón, lo ocurrido dejó en Cataluña muy mal sabor de boca, casi tanto como el recorrido de la reforma estatutaria que trasquiló en 2010 el Constitucional o la balanza fiscal que ahora hace que España, como “donante de sangre”, sea vista en esta comunidad “como un vampiro”.

Miguel Herrero asegura que España, pese a ser "donante de sangre" es vista desde Cataluña como "un vampiro"

Un proceso secesionista, dice Miguel Herrero, no se frena como hace el Gobierno de Mariano Rajoy invocando una norma jurídica, ni siquiera la Constitución, “sino con voluntad política”. Y ésta tiene que pasar no por una reforma del texto constitucional, sino por una “mutación” como la que sirvió para crear el Estado autonómico y ahora tendría que valer para “renovar la identidad nacional de Cataluña”.

Una receta, a modo de conclusión, compartida por ambos ‘padres’ de la Constitución: Gobierno y Generalitat deben sentarse en torno a una mesa camilla sin tener que llevar la transparencia a la máxima expresión. Lo esencial en toda negociación de este calibre es que, al final, sus protagonistas hablen en secreto al menos los últimos 15 minutos, señaló con ironía Roca, y entre ellos obren con confianza. “La transparencia absoluta no existe, es inviable, y el límite viene marcado por la misma línea peligrosa que separa el erotismo de la pornografía”, prescribió el defensor de la Infanta Cristina.

Los dos 'padres' de la Constitución creen que en la negociación entre Gobierno y Generalitat, el límite viene marcado por la misma línea peligrosa que separa el erotismo de la pornografía

La guinda la puso en el coloquio la diputada del Partido Socialista de Cataluña (PSC) Meritxell Batet, casada con el secretario de Estado de Cultura, José María Lassalle: “Ahora no hay voluntad de negociación porque quien marca la agenda es una minoría mayoritaria que está en los extremos”. Pues eso.


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