El Gobierno guarda silencio ante la masiva movilización independentista en Cataluña

Rajoy se refugia en la cautela hasta la cita prevista con Mas en La Moncloa el día 20

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Un cartel de "Embajada española" sobre el edificio de la Delegación del Gobierno en Barcelona
Un cartel de "Embajada española" sobre el edificio de la Delegación del Gobierno en Barcelona EFE

Moncloa admite que la manifestación que ha llenado las calles de Barcelona ha sido "multitudinaria" pero que era lo previsto después de que que el presidente de la Generalitat hubiera ido preparando el terreno durante semanas. Y es que a juicio de los populares, lo que intenta Artur Mas es "tapar su desgaste en la gestión de la crisis con la batalla independentista". Pero en lo sustancial trasladan el mensaje de que por parte del Gobierno "no va a haber ningún movimiento ni se va a cambiar de posición" con respecto al reivindicado pacto fiscal, que consideran el objetivo final de esta demostración indudable de fuerza.

Además, los medios consultados por Vozpopuli entienden que si bien se trata de un órdago político eso no se compadece con la debilidad económica de una Comunidad que ha pedido acudir al mecanismo de rescate y, mucho menos, con el sostenimiento parlamentario que le dispensa el PP en el Parlamento catalán. En este sentido, fuentes del PP indicaron que "se puede replantear la línea de colaboración con CiU en Cataluña". Otra cosa es que Mas cumpla con su amenaza de un adelanto electoral, eventualidad que. "en principio no creemos que se produzca, no al menos a corto plazo", aunque no des descarta le en primavera.

Otra consecuencia colateral puede ser la influencia que una manifestación de tal envergadura pueda servir para alimentar en discurso nacionalista no solo en Cataluña, sino también en el País Vasco, donde se celebran elecciones el 21 de octubre. Los populares creen que esta Diada "va a poner un segundo asunto en la agenda y va a ser referencia de otros nacionalismos".

Cautela en La Moncloa

De La Moncloa no salió anoche conclusión alguna sobre la oleada independentista registrada en Barcelona en la celebración de la Diada. Mariano Rajoy ha preferido darse su tiempo antes de extraer juicios apresurados aunque lo que sí dejaron claro fuentes oficiales es que la relación institucional con la Generalidad es ejemplar y se seguirán manteniendo relaciones fluidas entre los dos gobiernos, a la espera de ver por donde respira Artur Mas en la recepción que le espera en Presidencia el próximo día 20. Durante una rueda de prensa ofrecida junto al primer ministro finlandés, Rajoy señaló a mediodía, horas antes de conocerse la amplia movilización soberanista en Cataluña, que esta comunidad tiene los mismos problemas económicos que el resto de España y que lo que toca es trabajar para resolverlos con el menor ruido posible.

Los Mossos d'Esquadra y la Guardia Urbana de Barcelona cifraron anoche en un millón y medio los asistentes a la protesta, mientras que la Delegación del Gobierno en Cataluña cuantificó la participación en 600.000 personas. La cabecera de la marcha estuvo liderada por la Asamblea Nacional Catalana (ANC)  y por detrás, a bastante distancia, participó una representación de nueve consejeros del Ejecutivo catalán y de partidos como ERC e ICV.

Aunque no acudió a la manifestación el presidente de la Generalidad, Artur Mas, también en esta segunda línea figuró su esposa, Helena Rakosnik, el expresidente catalán Jordi Pujol y el alcalde de Barcelona, Javier Trias. La vicepresidenta Joana Ortega también estuvo en la manifestación, así como los consejeros Andreu Mas-Colell, Irene Rigau, Boi Ruiz, Josep Lluís Cleries, Ferran Mascarell,Josep Maria Pelegrí,Lluís Recoder y Francesc XavierMena. Sólo faltó Pilar Fernández Bozal y Felip Puig, este último pendiente del dispositivo de seguridad de la manifestación en calidad de consejero de Interior, además del propio Mas, que por la responsabilidad de su cargo optó por no asistir.

Hasta última hora no se pudo incorporar el líder de UDC, Josep Antoni Duran Lleida, que acudió en muletas por una lesión en el menisco, según fuentes de UDC. "Aquí no se cabe, esto es un éxito aplastante", comentó el secretario general de CDC, Oriol Pujol, mientras que el ex presidente Jordi Pujol destacó el clamor" ciudadano en contra del "expolio" económico que sufre Cataluña.

"Español el que no bote"

En la manifestación, que colapsó el centro de Barcelona, se escucharon consignas de "independencia", "Mas lidera o dimite", "español el que no vote", así como un gran número de 'esteladas' (bandera independentista) y, en menor medida, de 'senyeres', la bandera catalana. La presidenta de la ANC, Carme Forcadell, dijo a los periodistas que la plataforma se ha visto "totalmente desbordada por la situación", ya que la manifestación "ha superado todas las previsiones". La cabecera de la manifestación no pudo llegar al Parlamento porque la marcha apenas podía avanzar, por lo que una representación de la ANC y de la Asociación de Municipios Independentistas (AMI) abandonó la marcha para leer el manifiesto final junto a la Cámara catalana. La afluencia de gente en la manifestación dificultó la comunicación móvil y por internet, y los aparcamientos habilitados para los autobuses llegados de otras localidades catalanas han quedado completos. 

Otras escenas que pudieron verse durante la movilización fueron las de novios que quisieron pasar parte de su boda participando en la marcha, así como otros ciudadanos que se bañaron en las fuentes públicas del centro de Barcelona. En paralelo a la convocatoria de la ANC, otra manifestación discurrió por Barcelona, la que cada año realiza la izquierda independentista más radical y que, como ha ocurrido en otras ocasiones, terminó en el Fossar de les Moreres con la quema de banderas de España, Francia y Europa por parte de unos encapuchados.


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