La Generalitat reivindica el soberanismo y pide el rescate

Una marea de ciudadanos a favor de la independencia toma el centro de Barcelona

La inquietud que alberga el Gobierno sobre la deriva soberanista de Convergencia no va a generar declaraciones estridentes por parte de ningún ministro. Al menos esto es lo que espera Mariano Rajoy, convencido de que la prudencia es la mejor táctica para desactivar el tinte tan radical de la movilización a favor de la independencia que esta tarde colapsa el centro de Barcelona.

Un miembro del cuerpo de policía autonómica iza la bandera catalana.
Un miembro del cuerpo de policía autonómica iza la bandera catalana. efe

Una oleada de manifestantes colapsa esta tarde el centro de Barcelona en la manifestación promovida por las fuerzas nacionalistas bajo el lema Cataluña, un nuevo Estado de Europa. En la movilización no participa el presidente de la Generalidad, Artur Mas, pese a ser uno de sus principales promotores, aunque sí asiste el honorable Jordi Pujol y el alcalde de Barcelona, Javier Trias.

El volumen de la movilización a favor de la independencia ha desbordado todas las previsiones de las fuerzas convocantes. Entre ellas figura Convergencia Democrática, Unió, Iniciativa por Cataluña y los principales sindicatos.

Las elecciones catalanas quedan todavía algo lejos en el calendario, aunque en el Ejecutivo se da por hecho que Artur Mas las anticipará a la primavera. Esta circunstancia ha llevado a Mariano Rajoy y a la dirección del PP a recomendar a ministros y dirigentes del partido que no entren al trapo de las provocaciones para no alimentar el ruido soberanista con el que Convergencia y la Generalidad de Cataluña intentan disfrazar sus dificultades para gobernar con las arcas vacías.

Los nacionalistas catalanes, exceptuando a la mayoría de los democristianos de Unió Democrática, han planteado la celebración de esta Diada como una especie de reválida soberanista, en un momento en el que el consejero de Economía catalán, el prestigioso economista Andreu Mas-Colell,  ha llamado a la puerta del fondo de rescate estatal para poder pagar las nóminas y los intereses de la deuda.

La tesorería catalana acumula una deuda superior a los 40.000 millones y va a tener casi imposible sacar adelante los Presupuestos de 2013

La tesorería catalana es una de las que más desfases acumulan desde el inicio de la crisis, pues arrastra una deuda superior a los 40.000 millones de euros. Sin capacidad para gestionar la Generalidad con grandes alegrías, Artur Mas ha optado por abanderar la exigencia de un pacto fiscal que guardia grandes similitudes con el Concierto Vasco. Hace 34 años, cuando se estaba elaborando la Constitución, se le ofreció a los nacionalistas disfrutar de las mismas ventajas fiscales que se le iban a dar al País Vasco, pero éstos rechazaron la propuesta porque no les salían las cuentas. Con el pasar de los años y tras la elaboración de un nuevo Estatuto autonómico en 2005 que, posteriormente, fue peinado por el Tribunal Constitucional, Convergencia Democrática ha hecho de esta reivindicación una de sus principales señas de identidad.

Mas viaja el próximo día 20 a Madrid para hablar con Mariano Rajoy en La Moncloa y, sobre el papel, contarle las concesiones que, en su opinión, debería hacer el Gobierno central para mejorar la financiación de Cataluña. En la práctica, según fuentes gubernamentales, los ministros del equipo económico conocen a la perfección esta reivindicación y también el nulo margen que hay para satisfacerla.

La Generalidad y los ministerios del área económica mantienen negociaciones fluidas en todos los frentes

El baño soberanista que CiU se está dando esta tarde en Cataluña sin las presencia del presidente de la Generalidad en la manifestación central convocada en Barcelona, coincide no solo con la petición de rescate al Estado, al que se le han pedido adelantos por casi 5.000 millones de euros, cifra que coincide con los vencimientos de deuda que Cataluña tiene pendientes para este año. También discurre  paralelo a  una relación muy fluida entre las principales consejerías de Ejecutivo catalán con la mayoría de los ministerios. Hay negociaciones en muy diferentes frentes y ni a los nacionalistas ni al Gobierno de Rajoy les conviene romperlas. De ahí la prudencia recomendada por el presidente a sus ministros para que no entren al trapo y eviten alimentar la estrategia de CiU ante una carrera electoral que estará preñada de agravios. De momento, lo que más preocupa a Artur Mas, según fuentes nacionalistas, es sacar adelante los Presupuestos de 2013, una misión que considera casi imposible debido a la falta de acompañamiento que tendrá para unos nuevos recortes de, como mínimo, el 5% del gasto.

La lectura de los discursos sobre Cataluña que Ortega y Azaña pronunciaron en el Parlamento en 1932, en tiempos de la segunda República, sirve para concluir que, como dijo el filósofo y ensayista, el problema catalán no hay que intentar resolverlo, sino conllevarlo. Lectura aconsejable con la que uno puede regocijarse en el libro “Las dos visiones de España”, editado por Galaxia Gutenberg.


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