ERC exige a CiU la celebración de la consulta soberanista antes del referéndum escocés previsto para septiembre de 2014

Mas convierte la insubordinación al Constitucional en una palanca para afianzar su proyecto independentista

El presidente de la Generalitat sigue cabalgando sobre un tigre, admiten los diputados de CiU en Madrid, y ahora el veto del Tribunal Constitucional a la declaración soberanista del Parlamento catalán le ha servido para fortalecer su victimismo y, muy a su pesar, sentirse todavía más atrapado en las redes de Esquerra Republicana.

Artur Mas es frío y calculador, no proviene del nacionalismo y se ha vuelto independentista por razones económicas, es un cartesiano puro”, dice del presidente de la Generalitat un alto dirigente de Esquerra Republicana. En ERC se analiza la película catalana con mucha perspectiva, sobre todo cuando su líder actual, Oriol Junqueras, coloca sobre la mesa la evolución de CiU. “Si hace cinco años nos dicen que los nacionalistas van a abrazar como lo han hecho la bandera independentista, ninguno nos lo hubiéramos creído. Han llegado muy lejos y vamos a intentar que no den marcha atrás”, se advierte en la dirección de ERC.

"Mas es frio y calculador, no proviene del nacionalismo y se ha vuelto independentista por razones económicas, es un cartesiano puro", aseguran en ERC

La lectura que se ha hecho estos días en Madrid sobre la suspensión por parte del Tribunal Constitucional de la declaración soberanista aprobada en enero por el Parlamento catalán difiere mucho de la que los nacionalistas y sus socios de Esquerra han realizado en Barcelona. De hecho, reconocen fuentes de CiU, Artur Mas está sabiendo convertir la insubordinación y el desprecio absoluto al Constitucional “en una palanca para afianzar su proyecto” y, de paso, alimentar un clima de opinión en su comunidad que vincula el creciente empobrecimiento de la sociedad catalana con los obstáculos que el Gobierno central y las más altas instituciones del Estado están poniendo para que ejerza el llamado derecho a decidir.

Mas ha decidido conducirse con mucha diplomacia, como pudo comprobarse este lunes en la inauguración en Barcelona del Salón del Automóvil, donde compartió con Mariano Rajoy un elegante protocolo. Mientras el presidente del Gobierno anunciaba la llegada de nuevas inversiones al sector, Mas eludió toda referencia a su plan soberanista y se limitó a reivindicar el Corredor Mediterráneo, una infraestructura, dijo, que Cataluña necesita “como el pan”.

El presidente de la Generalitat eludió ayer delante de Rajoy toda referencia al soberanismo y se limitó a reivindicar el Corredor Mediterráneo

Los socialistas catalanes tampoco matizan mucho la lectura que CiU y ERC hacen de los pasos del Constitucional, los conocidos y los que están por llegar. Han metabolizado que el alto Tribunal incurrió en un grave error cuando hace tres años tumbó algunas de las partes más sensibles para Cataluña del Estatuto de autonomía y ahora mantienen que dejando en suspenso la declaración del Parlamento autonómico a favor del soberanismo, el Constitucional ha colocado un arma todavía más poderosa en manos del nacionalismo para disparar su victimismo y poder recuperar parte del espacio electoral que CiU perdió en los comicios de noviembre.

Los republicanos, principales compañeros de viaje de Artur Mas en su aventura independentista, no terminan de fiarse del presidente de la Generalitat y observan con lupa todos sus movimientos, sobre todo desde que, desde hace meses, el consejero Andreu Mas-Colell vuelca todos sus esfuerzos en obtener dinero de Madrid, dejando en segundo plano el proceso secesionista en las conversaciones, la última este viernes, que viene manteniendo en los despachos cercanos al ministro de Hacienda, CristóbalMontoro.

El consejero Andreu Mas-Colell ha dejado a un lado, en sus negociaciones con Cristóbal Montoro sobre el reparto del déficit, el proceso secesionista

ERC no se fía de CiU y por eso su líder, Oriol Junqueras, le ha trasladado hace unos días a Artur Mas que la consulta soberanista tiene que convocarse antes de que Escocia celebre su referéndum en septiembre del año que viene. “Esa es nuestra condición, al margen de los cauces que encontremos para celebrar esta consulta”, dicen los republicanos. “La suspensión por el Constitucional de la declaración soberanista nos ha venido de perlas desde el punto de vista táctico. Esto no tiene marcha atrás, porque Mas sabe que al barco independentista se han subido las clases medias y lo único que falta por sujetar para que la embarcación no naufrague es el PSC, ya que Pere Navarro es un equilibrista que puede terminar cayendo para cualquier lado”, abundan en ERC.

La película se presume larga porque el Constitucional todavía no se ha pronunciado sobre el fondo del recurso presentado por el Gobierno contra la declaración soberanista del Parlamento autonómico y, además, porque el juego se desarrolla en varias pistas, una puramente política y otra económica. Esta última se sitúa ahora en la calle Alcalá de Madrid, donde tendrá que oficializarse a partir del próximo día 29 cómo se reparte el mayor margen dado por Bruselas para reducir el déficit. Buena parte de los ‘barones’ regionales del PP se han levantado en armas para impedir que Hacienda proporcione ventajas a Cataluña, una de las comunidades con mayor protagonismo en el desfase presupuestario entre ingresos y gastos, mientras el Gobierno de Artur Mas aspira a que Montoro le facilite un colchón lo suficientemente mullido como para no verse obligado a aprobar recortes tan bruscos que le pongan en el brete de tener que convocar nuevas elecciones anticipadas.

Los republicanos no ven margen alguno para que el Gobierno central termine interviniendo con la Constitución en la mano una comunidad como Cataluña

Los nacionalistas se ven, así, cada vez más atrapados entre las tupidas redes tendidas por ERC y la insuficiencia financiera de la que disponen para atender a los gastos corrientes de la Generalitat. “Conocemos la difícil situación, pero sabemos también que o ahora, o nunca”, advierten en Esquerra, convencidos de que hay que jugar con la ventaja que implica “el nulo margen del que dispone el Gobierno de Mariano Rajoy para intervenir una autonomía como la nuestra, ya que sería un escándalo de alcance internacional”.

Así están las cosas en Cataluña y así de preocupantes las ven también los diputados de CiU que pululan por el Congreso, con su líder, Artur Mas, cabalgando a pelo sobre un tigre muy difícil de domar.


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