Las negociaciones para aplicar a la Generalitat un déficit ‘a la carta’ están encauzadas tras la entrevista secreta mantenida por ambos esta semana

Rajoy y Mas se confabulan para impedir a toda costa que ERC sea primera fuerza política en Cataluña

Detrás de la esperanza de que un acuerdo presupuestario descarrile el proceso soberanista en Cataluña se esconde un objetivo compartido por Mariano Rajoy y el presidente de la Generalitat, Artur Mas: evitar un anticipo electoral que aúpe a Esquerra Republicana como primera fuerza política. De todo ello hablaron esta semana ambos en La Moncloa.

Las últimas encuestas que manejan el Gobierno y CiU sobre Cataluña reflejan para las dos partes un escenario altamente preocupante: ERC va camino de convertirse en primera fuerza política en esta Comunidad, desbancando de este puesto a los nacionalistas catalanes. Esta es una conquista que todavía los republicanos no han logrado, pero si la gestión de la crisis económica en Cataluña no se hace de forma inteligente, no tardarán en conseguirlo, apuntan fuentes gubernamentales.

Un primer indicio de esta dinámica electoral lo arrojó el sondeo publicado por la propia Generalitat el pasado febrero, en el que ERC ganaba por primera vez a CiU en intención directa de voto, con 28 escaños, aunque todavía quedaba como segunda fuerza política pese al nuevo desplome nacionalista, con 10 diputados menos de los obtenidos en las pasadas elecciones de noviembre. Según se reconoce en las filas de CiU, desde estos comicios, los republicanos han sabido reforzar su ADN independentista identificando los efectos dramáticos de la crisis con el “expolio fiscal” al que estaría sometida Cataluña.

Las encuestas que manejan el Gobierno y CiU coinciden en que si no se gestiona inteligentemente la crisis, los republicanos llegarán a ser primera fuerza política en Cataluña

Mariano Rajoy y Artur Mas se han visto esta semana en La Moncloa en un encuentro secreto que ha trascendido este miércoles, y son conscientes, según las mismas fuentes, del negro paisaje al que estaría abocada Cataluña y el resto de España si en estas circunstancias se disolviera el Parlamento autonómico y se convocarán nuevas elecciones. A la ingobernabilidad,  con el principal estandarte institucional del soberanismo en manos de ERC, se sumaría el choque frontal con Madrid y la dificultad para pactar una salida conjunta de la crisis. Es verdad que durante muchos meses la incomunicación entre La Moncloa y la Generalitat ha sido una realidad, pero el desencuentro ha sido compensado, en parte, por la buena relación entre algunos consejeros catalanes y algunos ministros de Rajoy, especialmente cultivada por Andreu Mas-Colell y Luis de Guindos. Precisamente, la ‘cocina’ elaborada por ambos, sumada a los contactos con el Gobierno catalán mantenidos en las últimas semanas por Cristóbal Montoro (Hacienda), Ana Pastor (Fomento) y José Manuel Soria (Industria), han facilitado el nuevo encuentro entre Rajoy y Mas, que no se reunían de forma oficial en La Moncloa desde el pasado septiembre.

Ahora, cuando Artur Mas ha visto las orejas al lobo y Rajoy ha medido bien el tablero de juego, las negociaciones entre las dos partes se han abierto a varias bandas, aunque la principal va destinada a que Cataluña saque adelante los Presupuestos de 2013 sin una sangría de gasto que incendie la calle y precipite el adelanto electoral. Montoro tiene ya encauzadas las nuevas cifras de déficit que se le impondrán a esta Comunidad en cuanto Bruselas, el mes que viene, afloje también las exigencias para el conjunto de España. El previsible acuerdo se traducirá en que Cataluña esté al final obligada a recortar entre 1.500 y 2.000 millones de euros este año, en lugar de los 4.000 largos que tenía previstos. Pero del llamado 'pacto fiscal', nada de nada.

La Generalitat baraja un recorte para este año de entre 1.500 y 2.000 millones, después de la relajación del déficit que facilite el Gobierno a Cataluña

La principal incógnita, aseguran las mismas fuentes, reside en la actitud que adoptará ERC si llega a interpretar en clave de traición que Artur Mas y su equipo terminan por priorizar la salida de la crisis, como ha hecho Iñigo Urkullu en el País Vasco, antes que la consulta independentista. Hasta que el escenario político termine de definirse en Cataluña, tanto Mas como Rajoy comparten la opinión de que lo mejor es no regalar a ERC la oportunidad que desde hace años viene buscando de convertirse en el partido más votado en Cataluña, por lo que si los republicanos se decantan en último extremo por retirar el apoyo a CiU para ir a unas nuevas elecciones, el presidente de la Generalitat tendrá que elegir entre cavar su sepultura, reconocen fuentes de Unió Democrática, o elegir otros socios de gobierno. En este compendio de intereses se inserta la reciente invitación de Mas al PSC para que entre en el Gobierno catalán, una posibilidad todavía muy verde.

El ala más independentista de CiU se ha debilitado después de la caída en desgracia de Oriol Pujol por el caso de las ITV

Si bien en público el cruce de mensajes entre Mas y Oriol Junqueras (ERC) se rige por las reglas de la educación, en privado las acusaciones y los reproches que se intercambian entre sí los dirigentes nacionalistas y los republicanos rozan en ocasiones el insulto. “Ni en el fondo ni en la forma comparten nuestro proyecto. Haber pactado con ellos ha sido un error que nos costará caro, si no lo remediamos a tiempo”, aseguran en Unió. “Llegados a este punto, no vamos a caer en la improvisación, hemos conseguido arrastrarles hasta abrazar la independencia y vamos a apurar todas las posibilidades”, dicen en Esquerra, conscientes de que las encuestas les sonríen, sobre todo ahora que el ala soberanista de CiU ha perdido una de sus banderas con la caída en desgracia, no sabemos aún si definitiva, de Oriol Pujol, imputado en el escándalo de las ITV.


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