En La Moncloa se abre un compás de espera hasta ver qué dirección toma Artur Mas

A pesar de la bronca, La Generalitat negocia con seis ministerios reformas legislativas que afectan a Cataluña

Este miércoles, Josep Antoni Durán i Lleida le pedirá cuentas a Mariano Rajoy en el Congreso por el borrador policial sobre las cuentas suizas de Artur Mas. La relación es tensa, pero con el tiempo se superarán las heridas, se opina en CiU: La Generalitat tienen abiertas negociaciones con media docena de ministerios.

A Cataluña le va mucho en la reforma energética, de ahí que CiU y la propia Generalitat vengan manteniendo desde hace tiempo negociaciones con el ministro José Manuel Soria para saber qué le espera en la futura ley del Sector Eléctrico que entrará en el Congreso a mediados de febrero. Con la ministra de Fomento, Ana Pastor, La Generalitat también tiene abiertas conversaciones al más alto nivel para llevar a buen puerto la privatización de Aena, influir en las iniciativas que se preparan para incentivar el mercado de alquiler de viviendas y apurar todas las posibilidades de sacar adelante el corredor mediterráneo. El titular de Hacienda, Cristóbal Montoro, mantiene con su equipo contactos permanentes con los consejeros catalanes para gestionar la segunda parte del Fondo de Liquidez Autonómica, que entrará en vigor el año que viene, y de la que dependen las posibilidades de Cataluña para hacer frente a sus gastos corrientes.

Industria, Fomento, Hacienda, Economía, Trabajo y Agricultura mantienen contactos permanentes con la administración catalana sobre reformas legislativas en marcha

Son tres ejemplos que sirven de botón de muestra para concluir que los puentes de diálogo entre Cataluña y Madrid no solo permanecen activos sino que tampoco se han puesto en cuestión por ninguna de las dos partes en la cresta de las recientes tensiones vividas durante la campaña electoral, especialmente cuando estalló el escándalo de las presuntas cuentas suizas.

Pueden ponerse más ejemplos, según fuentes gubernamentales. Desde Economía, donde el diálogo de Luis de Guindos con el consejero Andreu Mas-Colell sobre el llamado ‘banco malo’ está a la orden del día, se están manteniendo también conversaciones sobre la próxima creación del regulador único y sobre la liberación del comercio. En Trabajo, el equipo de Fátima Báñez mantiene entrevistas frecuentes con los responsables de la Generalitat para analizar la próxima reforma de las pensiones y las medidas incluidas en la lucha contra el empleo irregular y el fraude a la Seguridad Social. En Agricultura, los nacionalistas negocian en estos días con Miguel Arias Cañete ayudas para los afectados por los incendios forestales del pasado verano, así como el respeto a las competencias autonómicas en la reforma de la ley de Costas.

La comunicación de Durán i LLeida con Mariano Rajoy y la vicepresidenta  Sáenz de Santamaría sigue siendo muy fluida

¿Puentes de entendimiento dinamitados? En la coalición nacionalista se niega con rotundidad este extremo y se hace ver la buena relación que hay también entre Josep Antoni Durán i Lleida con el presidente Mariano Rajoy, un extremo corroborado en La Moncloa, o la comunicación fluida que opera entre buena parte de los parlamentarios de CiU y de los consejeros catalanes con la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría.

Solo dos ministros, Alberto Ruiz Gallardón y José Ignacio Wert, escapan a esta entente cordial de la administración catalana con el Gobierno. Con el primero no ha habido apenas entendimiento en ninguna de las reformas que ha promovido desde que llegó a Justicia, incluida la de las tasas judiciales, y con el segundo se ha levantado un muro de incomunicación debido a su política lingüística y a su cerrazón a la hora de imponer una gestión de las becas que la Generalitat considera lesiva para sus intereses, confirman fuentes nacionalistas.

En CiU se opina que con estos antecedentes es lógico pensar que en las próximas semanas o meses se asista al deshielo formal de las relaciones con el Ejecutivo, aunque la campaña tan agresiva sufrida por el nacionalismo a cuenta de la supuesta utilización por parte de Artur Mas de paraísos fiscales haya dejado sus secuelas y la herida permanezca abierta. Este miércoles, Durán preguntará a Rajoy por el borrador policial en el que supuestamente se sustentan las sospechas sobre el patrimonio del presidente de la Generalitat, mientras CiU mantiene viva la petición de que el ministro del Interior, Jorge Fernández Díaz, comparezca en el Congreso para aclarar las circunstancias en las que la policía elaboró dicho informe. En las formas, pues, seguirá habiendo reproches, aunque el dialogo entre las dos partes, insisten fuentes de la coalición, seguirá circulando con normalidad como lo venía haciendo hasta ahora.

Los nacionalistas opinan que el margen del Gobierno para dejar caer a Cataluña es muy estrecho y se remiten a los compromisos contraídos por el presidente

Medios de CiU recuerdan las palabras pronunciadas en mayo por Mariano Rajoy ante Durán i Lleida –“El Gobierno no dejará caer a ninguna comunidad autónoma” –, para aludir también al limitado margen de maniobra del que dispondría el presidente para taponar las vías de dialogo con el nuevo Gabinete presidido por Mas, con independencia de qué fuerzas políticas lo formen o le presten colaboración desde fuera. La profusión de noticias sobre la debilidad contable de las comunidades autónomas perjudica el crédito de España a nivel internacional y esa fue una de las razones, no la única, por la que el Gobierno decidió crear el Fondo de Liquidez para auxiliar a las administraciones regionales con problemas de liquidez para abonar las nóminas y atender los gastos corrientes.

“Estamos obligados a entendernos”, se concluye en CiU, donde solo un día después del batacazo electoral se hace hincapié en las muchas diferencias que hay con Esquerra Republicana, principal beneficiaria de la apuesta independentista de Mas, sobre los recortes de gasto que necesariamente habrá que encarar en Cataluña en la próxima legislatura. Los republicanos dejaron claro este lunes que el freno a estos ajustes y la continuidad de la apuesta soberanista son condiciones insalvables para llegar a cualquier tipo de acuerdo con CiU.

Mientras tanto, en el Gobierno se ha abierto un compás de espera para ver como decide gestionar la cúpula de CiU el difícil callejón en el que le ha introducido el anticipo electoral de Mas y el desenlace conocido el domingo.


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