Preocupación en el nacionalismo ante la posibilidad de que el nuevo Gobierno catalán tenga que apoyarse en Esquerra

CiU se resigna a quedarse sin mayoría absoluta, aunque confía en el milagro de los indecisos

El viaje a ninguna parte emprendido por Artur Mas en la campaña catalana puede acabar este domingo en accidente grave para su principal protagonista. Salvo que una parte importante del 20% de indecisos se decante finalmente por el voto a CiU, la coalición quedará lejos de la mayoría absoluta, según la última encuesta que se maneja en la Generalidad.

El sondeo llegado a CiU en la tarde del jueves refleja que Artur Mas no podrá contar en la próxima legislatura con muchos más diputados de los que ha tenido hasta ahora. La horquilla que ofrece la encuesta es muy estrecha, entre 62 y 63 escaños, escenario que de cumplirse dejaría al nuevo Gobierno catalán en manos de Esquerra Republicana, la fuerza política que este domingo puede rentabilizar  mejor la apuesta soberanista protagonizada por el nacionalismo después de la Diada celebrada el 11 de septiembre. Quienes dentro de CiU aspiraban a reabrir un pasillo de diálogo con el PP después de las elecciones, intuyen que va a ser muy difícil debido a las tensiones que han surgido entre las dos partes después de la tormenta que ha descargado con el caso de las cuentas suizas. En un principio, CiU aprovechó este escándalo para reforzar el enfoque identitario de la campaña, en la creencia de que con ello podría dispararse hasta la mayoría absoluta. Parece que este objetivo, si sus encuestas son buenas, se verá de nuevo frustrado.

La muestra de última hora que maneja CiU anticipa que obtendrá unos resultados muy parecidos a los de 2010, sin mayoría absoluta

En el sondeo de CiU se anticipa que los republicanos obtendrán más diputados que hace dos años, tendencia al alza que comparten con Iniciativa por Cataluña y Ciudadanos. ERC quedaría con 14/15 escaños, frente a los 10 actuales. Iniciativa con 13/15, hace dos años obtuvo 10, y Ciudadanos 7/8, lejos de los tres que tenía ahora en el Parlamento autonómico. Esta última fuerza es la que obstaculiza el avance del PP, por lo que el papel en estas elecciones de Alicia Sánchez Camacho no va a ser tan lucido como ella esperaba si se cumplen los pronósticos demoscópicos.

El desplome del PSC es otro de los aspectos esenciales de la muestra. La candidatura que encabeza Pere Navarro perdería entre 10 y 12 escaños, un descalabro que obligaría a los socialistas catalanes a sentarse en su suelo histórico. En las elecciones de 2010 consiguieron 28 representantes.

"Alguien ha querido dinamitar los puentes de entendimiento que había entre el Gobierno de Rajoy y nosotros", se afirma en CiU al comentar el escándalo de las 'cuentas suizas'

Vistas así las cosas, CiU se aferra como a un clavo ardiendo al 20% de indecisos que refleja este sondeo, voto que tal vez llegue a las urnas condicionado por el escándalo de las cuentas en Suiza. En la coalición nacionalista no solo preocupa cómo afectará este escándalo a los resultados del domingo sino también sus efectos sobre el día después. “Alguien ha querido dinamitar los puentes de entendimiento que había entre el Gobierno de Mariano Rajoy y nosotros”, aseguran fuentes nacionalistas.

Las tensiones, en cualquier caso, van a dilatar el acuerdo que el Gobierno y la Generalidad pensaban cerrar sobre la financiación catalana cuando se constituya el nuevo Gabinete autonómico. Sobre todo, si como adelanta la última encuesta de CiU, Artur Mas queda en manos de los republicanos y, por tanto, ve reducido el margen para recular en su apuesta independentista. "Ha levantado unas expectativas tan altas, que le va a ser muy difícil dar marcha atrás, en particular si nos toca gobernar gracias al apoyo de Esquerra Republicana", reflexiona una alta fuente de la coalición.


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