CiU aspira a contener su hemorragia electoral

La ofensiva de Mas hunde al PSC y aboca a un Parlamento catalán de mayoría soberanista

Es improbable que Artur Mas alcance la mayoría absoluta con su cruzada a favor de la independencia, según los sondeos que manejan las principales fuerzas catalanas. Pero hay algo que los socialistas, principales perjudicados por el anticipo electoral, anticipan como un escenario todavía peor, como es el nacimiento de un Parlamento autónomo cautivo de una mayoría soberanista.

Los socialistas catalanes serán, muy posiblemente, los más castigados por la deriva independentista de CiU. Las encuestas a las que atribuyen mayor seriedad reflejan que pueden llegar a caer hasta cinco escaños. Alfredo Pérez Rubalcaba ha analizado a fondo con la dirección del PSC el complejo mapa abierto en Cataluña y ambas partes han llegado a la conclusión de que hay que ganar tiempo hasta que los nacionalistas definan con claridad hacia donde quieren ir, en el bien entendido de que los socialistas descartan de antemano un frente común con el PP. En otras palabras, se abre el juego, nada nuevo en política, de la equidistancia.

Los socialistas optan por la equidistancia entre CiU y el PP, pero asumen que tendrán un fuerte castigo electoral en los comicios catalanes

La táctica que ensaya el PSOE para conciliarse con el PSC, que Rubalcaba resumió este lunes como una apuesta a favor de la España federal, seguramente no va a salvarle en las urnas pues, si se cumplen los pronósticos de las encuestas más sesudas, los socialistas van a ser, en pleno proceso de recomposición interna, los que paguen el pato del previsible adelanto electoral. Pero lo que reflejan estas encuestas es algo mucho más serio: es muy difícil que CiU alcance la mayoría absoluta, pero es altamente probable que en el futuro Parlamento se forme una mayoría parlamentaria de tinte soberanista que traerá más inestabilidad para Cataluña y, por extensión, para el resto del Estado.

Según los sondeos que maneja el PSC, con la actual cruzada soberanista las fuerzas que ganarían espacio electoral serían CiU y Esquerra Republicana, en un extremo, y el PP en el otro, en una clara tendencia a la polarización del voto. La lista que volverá a encabezar Artur Mas tiene ahora 62 escaños y ninguna encuesta le ofrece los 68 necesarios para la mayoría absoluta. Esquerra puede pasar de los 18 escaños actuales a 19, Iniciativa de 10 a 13 y el PP de 10 a 16. El PSC de Pere Navarro es el más castigado, pues de los 28 diputados actuales podría quedarse en 23. En las filas socialistas se extrae la conclusión de que los principales beneficiarios de la aventura rupturista de Mas serán los “independentistas profesionales”, tendencia que, a juicio de sus dirigentes, se irá asentando a medida que evolucione la campaña.

Tanto en el PP como en el PSC pesa la convicción de que después de las elecciones catalanas podemos asistir a un nuevo choque de trenes entre Cataluña y el resto de España, similar al que centró la atención sobre el País Vasco durante los cinco años que estuvo vivo el ‘plan Ibarretxe’. Choque de trenes y situación límite. Estas son algunas de las frases que estos días se escuchan entre los diputados catalanes que frecuentan el Congreso y que permanecen distanciados de cualquier aventura soberanista.

Las principales fuerzas anticipan un duro choque de trenes entre Cataluña y el resto de España después de las elecciones autonómicas

Entre ellos está instalada también la convicción de que Artur Mas ha iniciado esta huida hacia delante porque CiU ha sufrido un fuerte desplome en las encuestas como consecuencia de los últimos ajustes y no quiere caer al vacío con los nuevos recortes que tendría que anunciar en caso de elaborar unos nuevos Presupuestos para 2013. De esta forma, confirman fuentes nacionalistas, CiU se sitúa ahora en mejores condiciones para contener su hemorragia electoral, utilizando el éxito de la Diada como vía de escape hacia no se sabe donde.

En una comunidad con cerca de 800.000 parados, donde este año hay 20.000 alumnos más y 2.000 profesores menos, el nacionalismo ha elegido, comentan en el PP y en el PSC, el camino más fácil y, al mismo tiempo, el más peligroso. Y todo por un mero cálculo electoral que lleva implícito el fracaso que supone dar por terminada una legislatura que todavía no ha superado ni siquiera el paso del Ecuador.


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