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El calendario judicial de la infanta: Cristina no se asomará al banquillo como muy pronto hasta 2015

Nadie espera que la hermana del Rey acabe en el banquillo. Un testigo arrepentido hace un mes y un acusado que responde con una querella contra su acusador son los dos nuevos ingredientes que han terminado de embrollar el “caso Nóos”.

El abogado de Iñaki Urdangarín, Mario Pascual Vives, acompaña a su cliente a la entrada de los juzgados de Palma
El abogado de Iñaki Urdangarín, Mario Pascual Vives, acompaña a su cliente a la entrada de los juzgados de Palma EFE

Cuando la Casa Real pidió el 2 de enero al juez que cerrara ya la instrucción del Caso Nóos y terminara con lo que definió como un “martirio” para la Corona, no contaba con que los defensores de la institución iban a ser los que terminaran prologándolo. Pero ese es el efecto práctico que va a tener la última maniobra del fiscal del caso: dilatar de nuevo una instrucción que no llegará a la Audiencia de Palma hasta septiembre y que, previsiblemente, no llegará a jucio hasta el año 2015. Muy pocos creen que la hermana del rey terminará sentándose en el banquillo pero absolutamente nadie augura que lo haga ya este año.

El último actor que ha ganado tiempo ha sido el fiscal Pedro Horrach, quien ha pasado varios meses negociando con el contable del Instituto Nóos, Marco Antonio Tejeiro, un acuerdo de conformidad que cerró el pasado día 2 de junio con el abogado Cristóbal Martell, tal y como reveló Vozpópuli. Ese día remitió a los demás abogados un borrador de la confesión que ni las defensas ni la acusación quisieron aceptar. La negativa de las partes y los escasos detalles que aportaba el testimonio de Tejeiro dejaba sin valor su confesión. Pero la decisión del fiscal de seguir adelante con ella y de presentarla el día 3 de julio ante el juez ha forzado a reabrir la instrucción cuando ya se daba por cerrada.

El juez ha llamado el día 12 al contable de Noos a declarar

Para empezar, el primer retraso se producirá hasta el día 12 de julio, cuando Marco Antonio Tejeiro debe comparecer de nuevo ante el juez Castro. El magistrado volverá a interrogar al contable para ratificar su confesión. El juez tiene potestad en ese interrogatorio de ampliar sus preguntas e interrogar al contable por detalles que no ha esclarecido todavía. Esa “instrucción suplementaria” contemplada por la ley puede dar lugar a que Castro realice nuevos trámites si la colaboración con la Justicia del contable aporta nuevos extremos.

El segundo retraso es puramente técnico pero puede dilatar todavía más el proceso. El juez Castro ha dictado la suspensión de los 20 días de que disponen las acusaciones para presentar sus escritos de cargo. Esa suspensión es la segunda maniobra dilatoria de la fiscalía que pidió al juez que “suspenda el plazo de presentación de los escritos de acusación hasta que la Audiencia de Palma se pronuncie sobre los recursos pendientes”.

Eso significa que las acusaciones deberán esperar a que se resuelvan los 15 recursos que se han presentado en total antes de poder acusar: 4 de ellos de reforma (Gonzalo Bernal, Diego Torres, A.M. Tejeiro, Jaume Matas y el Grupo Municipal Socialista de Valencia) y 11 en apelación (Fiscalía, infanta, Luis Vela, Iñaki Urdangarín, Manos Limpias, Mercedes Coghen, Elisa Maldonado, Marco Antonio Tejeiro, Miguel Tejeiro, Luis Lobon y Miguel Aguilar).  

A ese lodazal jurídico se puede sumar una tercera traba.Los acusados por el contable amenazan con convertirse ahora en acusadores. Tejeiro ha culpado a Iñaki Urdangarín y Diego Torres de ser “los verdaderos jefes” de Nóos y de usar la sociedad como una “pantalla” para desviar fondos. Sus abogados, Manuel González-Peeters y Mario Pascual Vives han amenazado con querellarse contra el contable por falso testimonio. Esa amenaza es, de momento, más dialéctica que real puesto la ley permite a Tejeiro mentir para defenderse y, en principio una nueva querella discurriría por una jurisdicción diferente a la del instructor. Pero la mera presentación de la querella, la posibilidad de que requiera documentos enviados al instructor y la eventualidad de que las declaraciones en ambas causas puedan coincidir pueden dilatar todavía más el caso.

Con esa maraña de trabas judiciales, tras más de tres años de instrucción, puede pasar otro medio año antes de que una causa que mezcla palacios reales, palacetes y tribunales llegue a juicio.


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