Las amenazas de Crespo se dirigen contra el ‘número dos’ del partido en Galicia

El PP teme que la conexión gallega de la trama Gürtel acabe salpicando a Feijóo

La ‘bomba Bárcenas’ tiene sucedáneos repartidos por la geografía nacional y el que quedó instalado en Galicia en la etapa de José Cuiña como hombre fuerte del PP pasa ahora su factura. Pablo Crespo, compañero de fatigas de Francisco Correa en la trama Gürtel, siembra ahora sus amenazas contra el ‘número dos’ del partido y actual consejero de Infraestructuras en la Xunta, Agustín Hernández.

Pablo Crespo, exsecretario de Organización del PP gallego y antiguo ‘número dos’ de José Cuiña cuando éste ocupó hasta 2003 la cartera de Obras Públicas, salió de la cárcel el pasado febrero y su abogado le ha recomendado que mida bien los tiempos en su afán de tirar de la manta. En sus paseos por varios medios de comunicación no ha desvelado ningún nombre propio, pero dentro de su partido se cree que ha puesto en la diana al actual consejero de Infraestructuras de la Xunta, Agustín Hernández, al queAlberto Núñez Feijóo también hizo vicesecretario general del PP en esta comunidad en el congreso celebrado el pasado febrero.

En el PP se opina que Crespo ha puesto en la diana al actual consejero de Infraestructuras en Galicia, Agustín Hernández

Cuiña, fallecido hace seis años, era íntimo de Francisco Correa,  principal cabecilla de la trama Gürtel, y el sector de la construcción en Galicia conoce al dedillo cómo se la gastaban ambos en todo el manejo de las adjudicaciones de obra pública en la región. Según fuentes del PP, en esa época, que abarca toda la década de los noventa, el que ejecutaba las decisiones de Cuiña era Agustín Hernández, desde su puesto de director general de Obras Públicas de la Xunta, tarea en la que estuvo volcado desde 1998 a 2005. En el PP se cree que una parte de las amenazas de Crespo van dirigidas contra él, en una maniobra orientada también a salpicar a Alberto Núñez Feijóo, pues ha sido quien le ha nombrado consejero de Infraestructuras de la Xunta y, en clave orgánica de partido, vicesecretario general en el último congreso.

Lo que Pablo Crespo amenaza con ventilar, aseguran las mismas fuentes, no es ni más ni menos que la conexión gallega de la trama Gürtel, a la que se ha prestado escasa atención en el ámbito nacional pese a las numerosas huellas dejadas en esa comunidad. En el partido y también entre los constructores gallegos, llegaron a hacerse famosas las comidas que mantenían los primeros viernes de mes Cuiña, Correa y el propio Pablo Crespo para abordar las operaciones en las que se decidían las principales adjudicaciones de obra pública.

Crespo, que desde su salida de prisión se mueve con gran aplomo y seguridad, declaró esta semana a Faro de Vigo que en un año electoral, fácilmente entraban en el PP gallego más de dos millones de euros en dinero B y que, después de permanecer tres años en la cárcel, lo que le piden el cuerpo y su defensa es tirar de la manta.

Cuiña, fallecido en 2007, Francisco Correa y Pablo Crespo comían los primeros viernes de mes para decidir las principales adjudicaciones de obras

Afirma también en esta entrevista que ha recomendado al extesorero del PP Luis Bárcenas, alguien “que conoce los cuartos más oscuros del partido”, que diga “toda la verdad”, aunque él esperará a dar nombres y documentación al comienzo del juicio. El exnúmero dos de Cuiña concluye afirmando que Bárcenas era una persona “extremadamente respetada” en su partido “por la pulcritud con que llevaba las cuentas” y que por el PP circulan dirigentes que “dan buena imagen pública, pero mantienen vicios privados”. Otra bomba de relojería, sucedáneo de la de Bárcenas, que en Madrid también están teniendo en cuenta.


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