EL SUMARIO DE LA OPERACIÓN EMPERADOR

La Policía recaba datos de 41 empresarios que tuvieron tratos con la mafia china de blanqueo

Los informes policiales incorporados a la causa incluyen los nombres y apellidos de decenas de supuestos clientes de la red de 'lavado' de dinero negro identificados en los últimos meses gracias a los pinchazos telefónicos y los seguimientos. El juez Fernando Andreu estudia llamarlos en las próximas semanas para que aclaren su relación con la organización delictiva.

El sumario de la operación ha permitido poner nombre y apellidos a 41 acaudalados personajes relacionados
El sumario de la operación ha permitido poner nombre y apellidos a 41 acaudalados personajes relacionados Vozpópuli

Empresarios de renombre y otros desconocidos. Algunos con pequeñas compañías y varios presentes en los consejos de dirección de más de diez. Padres e hijos, pero también matrimonios. Un notario y varios miembros de la nobleza. Muchos, deseosos de sacar dinero de España. La mayoría, de rescatarlo de los paraísos fiscales donde lo habían ocultado. El sumario de la Operación Emperador, el golpe policial que desmanteló las diferentes tramas de blanqueo y evasión de dinero que utilizaba la mafia china en España, no sólo ha permitido detener a cerca de un centenar de personas presuntamente implicadas en la actividad de la misma, sino también poner nombre y apellidos a 41 acaudalados personajes que en los últimos meses tuvieron tratos sospechosos con ellos. La Policía ha incorporado al sumario centenares de conversaciones telefónicas en las que estos últimos aparecen hablando con miembros de la red. En algunos casos, incluso, imágenes de sus encuentros en la puerta de sus casas, en el hall de hoteles o en concurridas cafeterías para recibir, supuestamente, voluminosos fajos de billetes.

Algunos de los citados en el sumario se enteraron por este diario de este hecho. Otros rechazaron contestar a 'Vozpópuli'. Algunos insistieron en que ningún juez los ha citado

El juez de la Audiencia Nacional, Fernando Andreu, baraja llamar a gran parte de ellos en las próximas semanas para que aclaren su relación con la misma y decidir si los imputa o los deja al margen de la investigación judicial, según confirmaron a este diario fuentes jurídicas. Para ello, ha pedido a los responsables de las pesquisas que crucen los datos obtenidos en estos comprometedores seguimientos e intervenciones telefónicas con la voluminosa documentación incautada durante los registros. Sobre todo, con la localizada en el domicilio en Barcelona de uno de los presuntos integrantes de la trama, Mesod Muyal Pinto, El Abuelo, quien consiguió eludir el pasado 16 de octubre su detención al encontrarse fuera de España. La información que guardaba en su vivienda está siendo "una auténtica mina" para aclarar quienes de todos ellos realmente utilizaron la nombres y apellidos a estos supuestos blanqueadores.

La labor es compleja, según pudo constatar este diario tras analizar con detalles los numerosos tomos de los que ya consta la causa. No obstante, en sus informes, la Policía identifica plenamente a estas 41 personas, sobre la mayoría de las cuales los agentes hicieron indagaciones sobre su situación empresarial o patrimonial. Durante los últimos días, Vozpópuli se ha puesto en contacto con varios de los empresarios que aparecen mencionados expresamente en el sumario. Algunos de ellos se negaron a atender a este diario. Otros negaron cualquier relación con ninguna red de blanqueo de dinero y recalcaron que la Audiencia Nacional no se había puesto en contacto con ellos. Bastantes  mostraron su sorpresa al conocer el motivo de la llamada. Por todo ello, y hasta que el juez Fernando Andreu no tome una decisión sobre llamarles a declarar en la causa, este diario ha decidido no facilitar las identidades completas de ellos, aunque sí sus iniciales.

Filmados con miembros de la trama

Entre los 41, hay varios casos en los que los agentes de la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) obtuvo imágenes de sus encuentros con destacados dirigentes de la trama de blanqueo en los que, deducen los policías, supuestamente recibieron dinero negro. Así, por ejemplo, en el sumario aparecen imágenes del notario R.M.O., del empresario A.B.F. y de P.A.E., De la mayoría, sin embargo, son conversaciones telefónicas las que han servido a los agentes para deducir que utilizaban de un modo más o menos habitual los 'servicios' de la trama según se desprende de sus explícitas conversaciones. Es el caso, en concreto, del banquero E.L.P.A., al que la Policía grabó varias llamadas en las que hablar abiertamente de transferencias a China y que él ha justificado a este diario con una supuesta deuda que un amigo tenía contraída con él. En otro caso, en concreto el del empresario extremeño, A.M.B., los agentes le escucharon quejarse abiertamente porque el dinero que supuestamente le entregaron no coincidía con la cantidad que había pactado.

Un empresario extremeño se queja abiertamente en las conversaciones telefónicas intervenidas de que le han entregado menos dinero del pactado

Sin embargo, los supuestos 'clientes' que hablan abiertamente de dinero y entregas son los menos. En la mayoría de los casos los interlocutores son más discretos y utilizan palabras claves. Hablan de “fincas”, “camisetas”, “carpetas”, “parcelas”, “hectáreas”, “libros” o “botellas de vino”, términos que, como destaca la Policía en sus escritos, tienen un significado muy distinto: dinero. Así, por ejemplo, las hermanas M. y P.V.M. citaron a la cabecilla de la organización en el garaje de su domicilio, muy próximo a la sede del propio Ministerio del Interior, para que una de las piezas claves de la trama, Malka Maman LevyLa Sobrina, les entregara “el vino de la boda”. De esta última, sin embargo, no consta en todo el sumario que se dedique a la enología.

En otros casos, sin embargo, los agentes localizaron a empleados haciendo el recado. Es el caso de José Antonio, un trabajador ligado a un conocido empresario cuyos apellidos no aparecen aún en el sumario, aunque sí su número de teléfono y la abreviatura de su nombre, Kike. También se dan casos de hijos que supuestamente se involucran en la recogida física de cantidades para sus progenitores. Son los casos de F.O.C., hijo de F.O.Z.R.; J. T.C., hijo de J.M.T.F., fallecido la pasada primavera, y de M.I.G.S.B.D.S., familiar lejano de la familia real y que presuntamente intermediaba por su madre, M.I.B.D.S.L. y su tía M.M.B.D.S.L. en una entrega en el exclusivo barrio madrileño de La Moraleja.

¿Algo más que 'clientes'?

En algunos casos, los investigadores apuntan a que los empresarios se implican más allá de la figura de cliente e, incluso, algunos se dedican a captar a otros que pudieran estar interesados en los servicios de la trama. En concreto, los agentes señalan a E.M.T.G., J.V.M.E.O.C.S.C.Q. y su mujer P.R.B., y un empresario que tiene su oficina justo al lado de la sede del PP en Madrid, J.A.G.G. También señala a J.A.M., un empresario que se cita con La Sobrina en el aparcamiento de un Outlet de las afuera de Madrid para recibir supuestamente 100.000 euros y que es la persona que pone en contacto a la trama con el industrial extremeño que termina por quejarse de la cantidad recibida.

Aunque Madrid es el principal foco de clientes, la Policía también ha identificado a algunos en otras comunidades, principalmente Cataluña, Andalucía y Valencia

En otros casos, los informes policiales destacan la condición de “clientes habituales”. Es el caso de I.M.B.E., del empresario valenciano J.G.A. y de F.M.G. Curiosamente, son muchas las mujeres que aparecen señaladas por los seguimientos. Además de las ya mencionadas, el sumario recoge las identidades de M.A.B., a quien la trama hace una entrega en su domicilio de la calle Serrano de Madrid, J.E. Ll., identificada gracias a que el teléfono por el que habla con la trama está a nombre de una empresa en la que ocupó un cargo directivo, P.T., con academias de idiomas en Cataluña, M.P.C.M., a la que la Policía fotografió en una supuesta entrega realizada en un hotel céntrico de la capital, y J.V.C., quien en sus conversaciones con la trama habla de “monturas” en lugar de euros.

Aunque la mayoría de los empresarios identificados por la Policía residen en Madrid (se llega a citar, incluso, el elitista barrio de La Moraleja como "fuente de clientes muy significativa"), la trama también había extendido sus tentáculos a otros lugares de España. Así, en Andalucía, los agentes identificaron a A.S.B., un empresario barcelonés que viajó hasta Málaga para un encuentro con un intermediario; I.O.D. y J.C.A.S.. De este último, en concreto, la Policía le puso nombre y apellidos tras un viaje desde Córdoba a Madrid para tener recibir supuestamente 80.000 euros en el Hotel Wellington, de la capital, punto de encuentro muy utilizado por los miembros de la trama.

Los empresarios ya imputados

De la Comunidad Valenciana se cita a V.S.M.G.J.G.S. y R.J. Los dos últimos, de origen hindú, son señalados en los informes como empresarios del sector de la joyería que supuestamente querían sacar de España importantes cantidades de dinero negro generados en sus negocios. Un sector éste del que, curiosamente, aparecen más representantes en las investigaciones, como M.C.C. y R.A.C. De este último, los investigadores dicen abiertamente en sus informes que se dedica al “tráfico de metales preciosos”.

Hay un caso, incluso, que sus supuestos tratos con la organización son descubiertos por la relación familiar que mantiene con un miembro de la red. Es el caso de A.H.A., cuyo primo Vicente María Gregorio Abelló fue detenido por ser uno de los intermediarios que presuntamente buscaban clientes para la trama de blanqueo de dinero. Éste último, como Javier Eduardo Rosón Boix, hijo del que fuera ministro del Interior con la UCD, Juan José Rosón, y los hermanos Fermín e Ignacio Lecanda, y Patxi y Pedro Garmendia, también empresarios, la Policía los detuvo el pasado 16 de octubre supuestamente por realizar labores de intermediación. Otros empresarios españoles arrestados entonces fueron Rafael Pallardó, su novia, María José Jordá, y el hermano de ésta, el actor porno Nacho Vidal, así como el fabricante catalán de edredones José Sánchez Moya, De todos ellos, la Policía ya recabó pruebas para imputarlos. Ahora será el juez Fernando Andreu quien decida si los otros 41 empresarios que aparecen mencionados en la causa siguen o no sus pasos. 


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