GOLPE AL CRIMEN ORGANIZADO

La Fiscalía adjudica a un sobrino de Juan Abelló un papel clave en la mafia china de Gao Ping

Vicente Gregorio Abelló es señalado en los informes policiales como un activo 'captador' de empresarios españoles interesados en utilizar los servicios de la trama para traer a España el dinero que ocultaban en paraísos fiscales. El día de su detención, el pasado 16 de octubre, los agentes registraron su domicilio y el de su madre, Beatriz Abelló, sede de una de sus compañías.

Vicente Gregorio Abelló, sobrino del financiero Juan Abelló y uno de los cerca de cien arrestados por la Policía en el transcurso del dispositivo que ha permitido asestar el mayor golpe dado en España a la mafia china, no era un simple peón de la misma. Un informe de la Fiscalía Anticorrupción y contra el Crimen Organizado presente en el sumario señala al familiar del conocido empresario como una pieza clave en la trama de blanqueo de dinero negro que dirigía el empresario Gao Ping y que era capaz de 'lavar' 300 millones de euros al año. Un informe policial incluso señala al familiar del conocido empresario como un integrante especialmente activo en la labor de buscar empresarios españoles interesados en utilizar los servicios de la trama para traer a España el dinero que tuvieran oculto en paraísos fiscales salvando los controles de Hacienda.

El sobrino del financiero mantenía contactos semanales con una de las jefas de la trama, la israelí Malka Mamman

Siempre según la causa que instruye el juez de la Audiencia Nacional Fernando Andreu, Vicente Gregorio mantenía una intensa elación con uno de los principales personajes de la trama, la ciudadana española de origen israelí Malka Mamman Levy, alias La Sobrina, auténtica cerebro, junto al empresario Rafael Pallardo Calatrava, de la estructura de 'lavado' de dinero negro que utilizaban los empresarios chinos liderados por Gao Ping. Según recogen textualmente los informes policiales, esta mujer era "el eje vertebrador de la organización criminal especializada en el blaqueo de capitales en nuestro país, sirviendo de nexo de unión entre la estructura internacional y los clientes donantes/receptores en nuestro país, siendo además 'enlace' de una serie de intermediarios de ámbito nacional dedicados al mercado del dinero negro y que a su vez disponen de sus propios clientes".

El sobrino de Juan Abello era, presuntamente, uno de estos "intermediarios de ámbito nacional" con sus propios clientes, según las investigaciones. De hecho, Vicente Gregorio mantenía "constante comunicación" con Malka Mamman, para la que captaba "nuevo clientes" a los que facilitaba "realizar todo tipo de transacciones económicas ilícitas con el fin de evadir capital de nuestro país". Dichas acusaciones son corroboradas en el sumario con la transcripción de dos conversaciones entre ambos personajes de la trama. En la primera, que se produce el 26 de octubre de 2011 a las 12:25, el sobrino del conocido financiero le reclama para un cliente la entrega de 60 hectáreas (expresión en clave que los miembros de la red utilizaban para referirse a 60.000 euros). Ese mismo día le envía un mensaje sms con el número de fax de su oficina y el nombre de su secretaria, Adela, para que le envíe un documento sobre dicha entrega.

"3.000 euros para arreglarme hoy"

Cinco días más tarde, también cerca del mediodía, se produce la segunda llamada recogida en la causa. De nuevo es Vicente Gregorio quien telefonea a la mujer de origen israelí, esta vez dando muestras de nerviosismo por no haber recibido una llamada de Malka. De hecho, el familiar del financiero le apremia para que le entrega una cantidad menor de lo hablado, de sólo 2.000 o 3.000 euros "para arreglarme hoy". La Sobrina le dice en un primer momento que aún tiene que hacer alguna llamada a alguien que no detalla y del que, se supone, debe recoger dinero. Finalmente, ambos quedan en verse en tres cuartos de hora "en la plaza" con esa cantidad de dinero.

En las conversaciones telefónicas, Vicente Gregorio Abelló habla en clave con los jefes de la trama: 60 'hectáreas' son 60.000 euros

Según las investigaciones de la Unidad de Delincuencia Económica y Fiscal (UDEF) y la Unidad de Drogas y Crimen Organizado (UDYCO) de la Policía, el sistema de blanqueo y evasión de dinero en el que supuestamente participaba el sobrino del financiero es el conocido en el argot policial como "de compensación". En él, participaban empresas y ciudadanos españoles a los que la red les entregaba en España dinero en efectivo y fuera del control del fisco después de que aquellos hubieran transferido desde sus cuentas abiertas en paraísos fiscales esa misma cantidad más una comisión a cuentas en bancos chinos controladas por el padre y la hermana de Ping. De esta manera, la red lavó millones de euros y ayudó a su vez a blanquear a los empresarios españoles sus fortunas.

Dos empresas a su nombre

Vicente de Gregorio, hijo de Beatriz Abelló Gallo y del fallecido Vicente Gregorio Colmenares, fue finalmente detenido el pasado 16 de octubre, el mismo día que la mayor parte de los imputados en laOperación Emperador-Cheqian. Tras su arresto, los agentes registraron al menos dos viviendas relacionados con él. Una, su domicilio en la calle Hoces de la Hermida, en Madrid. El segundo, un chalé situado en el número 6 de la Plaza María Guerrero, del elitista barrio de El Viso, también de la capital. Esta última dirección correspondía, en realidad, con el domicilio de su madre, pero en el sumario se destaca que es la sede de la empresa El Quejigo SL, cuyo objeto social es "la explotación, aprovechamiento y comercialización de los recursos agrícolas, ganaderos, cinegéticos y forestales de fincas rústicas".

Gregorio Abelló aparece también ligado en el sumario a la firma Gregorio & Baker, SL (rebautizada recientemente como Rústicas del Lugar SL y de la que él es socio único), con oficina en el número 4 de la calle Santa Engracia, de Madrid. Esta compañía, fundada según los datos registrales een 2003, tenía como objeto social el asesoramiento empresarial y “la adquisición por cualquier título de fincas rústicas o urbanas”. Con dos sucursales en Madrid, durante 2009, el último año del que aparecen datos en el registro mercantil, la compañía declaró pérdidas de más de 75.000 euros, después de reconocer haber ingresado únicamente 7.865 euros en ese ejercicio fiscal. Aparte de esta actividad, del sobrino de Juan Abelló sólo consta otra iniciativa empresarial en una compañía dedicada al desarrollo de franquicias en España y el “turismo cinegético”, de la que llegó a ser administrador y consejero, además de socio con un 15 por ciento del capital. Sin embargo, de esta compañía se desligó totalmente en 2007.


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