En el Grupo Parlamentario preocupa la actitud “excesivamente institucional” del líder de la oposición y que deje todo el espacio a Rosa Díez

El sector crítico del PSOE presiona a Rubalcaba para que se lance a la yugular de Rajoy en el debate sobre Bárcenas

El ‘caso Bárcenas’ no solo examinará mañana en el Senado a Mariano Rajoy, también pasará un reconocimiento exhaustivo al líder de la oposición, al que su grupo parlamentario está exigiendo que acorrale al presidente del Gobierno ante la sospecha de que ésta será su última oportunidad para hacerlo. En el PSOE, que hoy reúne a su ejecutiva federal, se teme que Alfredo Pérez Rubalcaba sobreactúe y adopte una actitud demasiado institucional, ampliando el espacio de juego a Rosa Díez (UPyD) y a Cayo Lara (IU).

Rubalcaba ha intercambiado opiniones con la dirección de su grupo parlamentario sobre la orientación que debe darle a su intervención de este jueves en el Senado y hoy solemniza el momento reuniendo a su ejecutiva. Pero a quien realmente ha confiado el contenido de su discurso es al diputado José Enrique Serrano, quien trabajó como jefe de Gabinete de Felipe González y de José Luis Rodríguez Zapatero en La Moncloa, y también a su excolaborador Enrique Guerrero, diputado del Parlamento Europeo y artífice de muchas de sus alocuciones. Ambos tienen un perfil “demasiado institucional”, comentan fuentes del Grupo Parlamentario Socialista, y pueden llevar a Rubalcaba a sobreactuar de cara a la galería, limitándose a pedir la dimisión de Mariano Rajoy, como ha hecho hasta ahora, “sin rematar políticamente al presidente”.

“Lo peor que podría ocurrirnos el jueves es que los ciudadanos interpretaran que nos prestamos al pasteleo, que vamos por detrás de los medios de comunicación y también de la justicia”, comenta un diputado socialista que intuye el peligro de que Rubalcaba amplíe los espacios de juego en los que, probablemente, van a moverse como peces en el agua Rosa Díez y Cayo Lara, con nada que perder y mucho que ganar en la entente cordial que muchos votantes perciben entre los dos grandes partidos en el abordaje de los casos de corrupción.

"Lo peor que podría ocurrirnos es que los ciudadanos interpretaran que nos prestamos al pasteleo, que vamos por detrás de los medios y de la justicia", comenta un diputado socialista

Algunos diputados han enviado mensajes al móvil de Rubalcaba pidiéndole que sea “duro” con Rajoy y no le deje escapatoria “pues ésta será la última oportunidad para hacerlo”. Es también lo que opina el joven diputado vasco Eduardo Madina, al que muchos miran ya como el futuro cartel electoral socialista, y los líderes territoriales de las federaciones más alérgicas a la templanza que hasta ahora han visto en el líder socialista a la hora de conducir su forma de hacer oposición. El madrileño Tomás Gómez es uno de ellos y comulga con el criterio de Emiliano García-Page, de Castilla-La Mancha, del valenciano Ximo Puig y de numerosos diputados convencidos de que si Rubalcaba estuviera este jueves a la altura de las circunstancias, obligaría a Rajoy a ceder el testigo en la Presidencia del Gobierno a otro dirigente del PP.

Hasta el último minuto se viene especulando en el PSOE con la posibilidad de que la juez Mercedes Alaya impute al presidente de la Junta andaluza, José Antonio Griñán, y aporte este jueves al Gobierno un balón de oxígeno considerable para afrontar el debate del Senado. Sin embargo, entre los diputados socialistas se comenta que, incluso en ese supuesto, Rubalcaba tendría margen para convencer de que el caso de los ERE en Andalucía, un presunto fraude millonario a costa de los fondos para el desempleo, “no es en ningún modo equiparable al cobro de sobresueldos y a la financiación irregular en la que incurrió el PP con el conocimiento de Rajoy”.

Algunos diputados han enviado mensajes al móvil de Rubalcaba pidiéndole que sea “duro” con Rajoy y no le deje escapatoria “pues ésta será la última oportunidad para hacerlo”

Quienes en las últimas semanas han conversado con Rubalcaba sobre el color que tomaban las revelaciones sobre el ‘caso Bárcenas’ le han oído insistir en que, dado el momento tan “delicado” que atraviesa el país, “hay que obrar con responsabilidad”. Esta actitud le llevó a pactar con el presidente del Gobierno el mismo mensaje para Bruselas en el último Consejo Europeo, cinco meses después de que pidiera su dimisión, para después retornar al punto de partida cuando se conocieron los sms enviados por Rajoy a Luis Bárcenas. Fue entonces cuando, presionado también por los dirigentes territoriales y el sector crítico, Rubalcaba amagó con presentar una moción de censura, una carta que en el Grupo Parlamentario se opina que no debería enterrar este jueves si las explicaciones de Rajoy son todo lo etéreas que se presumen.

El pasado 14 de julio, el secretario general del PSOE se puso solemne para exigir la “inmediata dimisión” del presidente y acusarle de “connivencia con un delincuente”. “Después de lo que estamos conociendo, no se puede dar un paso atrás porque nos jugamos toda nuestra credibilidad como oposición. Si Alfredo no da la talla debe saber que en el arranque del nuevo curso volverá a pedirse su cabeza”, resume un parlamentario socialista con amplia experiencia y conocimiento del campo de minas sobre el que también transita el líder de la oposición.


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