TRAS EL ESCÁNDALO DE LOS VIAJES DEL PRESIDENTE DE LOS JUECES

El CGPJ se toma con mucha calma la búsqueda del sustituto de Carlos Dívar

La sucesión del dimitido presidente del Consejo no se aborda en el pleno de ayer con la excusa de que el cese aún no se ha publicado en el BOE. Un sector de la institución tantea en el Tribunal Supremo en busca de un magistrado de consenso cercano a la jubilación.

Carlos Dívar aún no tiene quien le suceda.. Los 20 vocales del Consejo General del Poder Judicial (CGPJ) han decidido tomarse con calma la búsqueda del relevo del dimitido presidente, cuyo cese se publicará casi con toda seguridad en el BOE de mañana sábado. De hecho, en el pleno del órgano de gobierno de los jueces que se celebró ayer, el primero en el que Dívar no asistió y cuyo puesto fue ocupado por el vicepresidente, Fernando de Rosa, la sustitución ni siquiera estuvo entre los temas tratados. Lo confirmó la propia portavoz del Consejo, Gabriela Bravo, en la rueda de prensa posterior: "No ha sido el momento oportuno", dijo antes de poner como excusa, precisamente, el hecho de que Dívar sea aún formalmente el presidente de la institución.

Todos coinciden en que el candidato ideal debe ser magistrado del Tribunal Supremo y estar cercano a la jubilación

Sin embargo, fuentes del Consejo aseguraron ayer a este diario que aunque el trámite burocrático del cese oficial se hubiera producido ya, el tema del relevo no se hubiera discutido en la reunión del jueves. "La inmensa mayoría de los vocales están convencidos de que el sustituto debe conseguir el mayor consenso posible y, para ello, aún hay mucho trabajo de trastienda que hacer antes de llevar un nombre al pleno", señala un vocal que prefiere mantener el anonimato. De hecho, esta misma fuentes considera que "en las actuales circunstancias, con el descrédito que ha sufrido el Consejo, ni siquiera sería suficiente los tres quintos de los votos. Si no se logra la unanimidad, al menos hay que intentar un respaldo aún mayor de los doce votos que marca la mayoría necesaria".

Una cifra de votos que, en estos momentos, parece lejos de conseguirse, entre otros motivos porque las distancias en el seno del propio Consejo aún son muy grandes, como dejó de manifiesto la reunión del pleno de ayer, en el que se vivieron momentos de tensión e, incluso, alguna descalificación después de que cinco vocales (Margarita Robles, Carles Cruz, Félix Azón, Inmaculada Montalbán y Margarita Uría), los conocidos como 'indignados', propusieran que el ofrecimiento de dar explicaciones al Congreso y al Senado no se quedara en una simple declaración de principios, sino que fuera el propio CGPJ quien tomara la iniciativa. Los otros quince vocales se abstuvieron y tumbaron la iniciativa, en una demostración más de que la crisis en el órgano de gobierno de los jueces no está, ni mucho menos, cerrada. 

Mientras esto ocurre, en los últimos días no han dejado de aparecer los primeros nombres de candidatos. Se ha hablado de Juan Antonio Xiol, magistrado del Tribunal Supremo y sustituto interino de Dívar en este organismo cuando se produzca el cese formal del mismo, Xiol tienes un gran prestigio en la judicatura, pero su gran handicap es su marcado perfil progresista y nacionalista. El segundo señalado como posible relevo es otro miembro de este órgano, José Manuel Sieira, presidente de la Sala de lo Contencioso, un magistrado de talante moderadamente progresista que fue uno de los siete que en marzo de 2011 votaron a favor de la legalización de Sortu como partido. A estos dos se han unido recientemente los de otros tres miembros del Supremo: Rafael Fernández Montalvo, Roberto HenríquezCarlos Granados. Este último fue Fiscal General del Estado en los últimos gobiernos de Felipe González y en 1984 participó en la fundación de la Asociación Judicial Francisco de Vitoria, de tendencia moderada, aunque en los últimos tiempos se le ha situado en el ala más conservadora de la judicatura.

Sólo quince meses de mandato

Lo único que todos tienen claro en el Consejo es que el futuro presidente del CGPJ debe proceder, precisamente, al tribunal al que pertenecen estos cinco posibles candidatos, el Supremo, una institución que se sintió ninguneada cuando se eligió a Carlos Dívar, proveniente de la Audiencia Nacional. Ahora, sus magistrados creen imprescindible que el presidente del Consejo, y por tanto del propio Supremo, salga de esta última institución. Junto a la procedencia, también ha calado con fuerza la idea de que quien sea elegido debería ser un magistrado cuyo acceso a la jubilación coincida con los 15 meses de mandato que le quedan al actual Consejo, que cesa en octubre de 2013. "Si no, es difícil que alguien acepte el puesto teniendo en cuenta que va a llegar en su momento más convulso, con mayor desprestigio y, además, por un periodo de tiempo tan corto", apunta uno de los vocales consultados.

De hecho, todos coinciden en que el puesto de presidente del órgano de gobierno de los jueces y, por extensión, del Tribunal Supremo es en la actualidad un puesto poco apetecible. "Y la postura del Ministerio de Justicia hacía él lo hacen aún menos", señalan fuentes de la institución. Alberto Ruiz-Gallardón y el secretario de Estado de Justicia, Fernando Román, los principales valedores de Dívar durante todo el escándalo, ya dejaron ver en privado que si se producía la caída de Dívar, lo considerarían un acto hostil. El dimitido presidente del CGPJ era su principal apoyo dentro de la judicatura en un momento en el que ya han planteado numerosas reformas legislativas polémicas.

Una de ellas es, precisamente, la reforma del propio Consejo. Ruiz-Gallardón ya ha planteado que la llevará a cabo a la vuelta de las vacaciones de verano y que en ella planteará que solo cinco de los 20 vocales del órgano cobren por dedicación exclusiva. El resto de integrantes recibiría una asignación por su asistencia a los plenos o por las actividades que desarrollen en el órgano. Una reforma de calado a la que un Consejo con un presidente en 'funciones' no podrá plantar cara. De hecho, para recuperar el prestigio, el CGPJ plantea renovar también el puesto de vicepresidente, hasta ahora en manos de Fernando de Rosa, un juez muy marcado por su amistad con el expresidente de la Generalitat valenciana, Francisco Camps, del que llegó a ser consejero. "Si logramos elegir un presidente del consenso, lo lógico es que también se elijande entre los 20 vocales un nuevo vicepresidente y hayas cambios en los otros puestos de peso dentro del órgano de gobierno de los jueces", apuntan desde dentro. Pero mientras ese momento llega, la búsqueda del sustituto de Dívar continúa sin prisas.


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