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Las ONGs piden traslados más rápidos para evitar el colapso del CETI de Melilla

Afirman que la entrega de la dirección, personal y vigilantes del centro está evitando conflictos entre las más de dos mil personas de decenas de países, varias culturas y religiones.

Inmigrantes subsaharianos en el CETI de Melilla.
Inmigrantes subsaharianos en el CETI de Melilla.

Mas de dos mil doscientos hombres, mujeres y niños en un espacio preparado para 500. El CETI de Melilla está sobresaturado, a punto de estallar. No cabe un alma más y hay días que han tenido que ir a buscar comida rápidamente pues estaba preparada para 1.700 y han aparecido quinientos más de un solo salto. Y hasta la fecha no se han producido altercados graves como podría suponerse en un recinto cerrado donde conviven muchas nacionalidades, culturas y religiones.

 “Cuando hay un altercado o un problema entre los emigrantes tanto el director, como los funcionarios y el personal de seguridad, acuden rápidamente y ponen paz”, afirma José Palazón de la ONG Prodeim. También José Alonso, de Pro-Derechos Humanos, destaca el trabajo profesional de funcionarios y vigilantes, algunos de los cuales han estado sin cobrar y a pesar de ello no han dudado un segundo en mantenerse al límite de la capacidad.

Los emigrantes llegan gritando "¡Viva España!", pero a los pocos días se dan cuanta de la realidad y es la que no reciben ninguna información de qué va a ser de sus vidas. “Cuando les llaman por lista salen temerosos porque no saben dónde van a ir. A la península o si los van deportar a su país”, afirma Palazón. En las últimas semanas, coincidiendo con la llegada masivas, se han agilizado los traslados a la península donde son enviados a centros similares, “pero no les dicen nada por lo que están nerviosos”, afirman miembros de las ONGs.

Los primeros días también se producen problemas de convivencia con los antiguos refugiados, que temen perder algunos de sus privilegios, “pero se adaptan rápidamente”. “Hay agua y comida para todos”, añaden personas que colaboran con los emigrantes. Las organizaciones que apoyan a estos emigrantes niegan que se produzcan problemas con la población de Melilla, que ya se ha acostumbrado a convivir con el problemas de la emigración. Sólo se produjeron algunos problemas cuando hace unos años se manifestaron los emigrantes.

Salir a la península

“Lo que aquí no entienden –afirma otro de los cooperantes- es que no se les deje salir para la península”. “Deberían trasladarlos antes a la península; son refugiados de guerras como la de Siria, Mali, etc. Y deberían llevarles a otros lugares porque el CETI no debe ser un campo de refugiados”, afirma José Alonso de la Asociación de Pro Derechos Humanos.

Alonso cree que ésta es una táctica del Ministerio del Interior que pretende que los que llegan a Melilla informen a sus compatriotas que les dejan mucho tiempo en la ciudad.

El CETI, según Alonso, debería ser un lugar de paso y no donde una familia puede llegar a pasar tres años. Palazón recuerda que la situación precisa decisiones rápidas para estas personas, algunas de las cuales tienen profesiones como médicos, agricultores, técnicos, gente cualificada que también espera una oportunidad en Europa.

Las organizaciones no gubernamentales dicen que son gente que viene que guerras o situaciones límite y que deberían ser tratados de otra manera, especialmente en Marruecos “donde los machacan cada vez que pueden”.

José Alonso dice que la situación es difícil en el centro, un espacio muy reducido para esa gran cantidad de personas. “Lo que no puede ser es que después de llegar hasta aquí tener que pasar años para legalizar la situación”, afirma. Achaca estos problemas a la burocracia, que retrasa en Melilla meses a cientos de personas y sólo cuando se producen saltos de emigrantes se envía a emigrantes a la península.

El representante de Pro-Derechos Humanos habla de establecer límites para permanecer en el CETI y exige más rapidez en los traslados a la península. ‘Melilla Acoge’ rechaza y denuncia que no se respete la legislación, europea, e internacional. Exigen que se termine con las devoluciones irregulares “en caliente”. Denuncian la constante entrada en terreno español de la Policía Marroquí que emplean la violencia con los que han logrado cruzar. “Exigimos que se cumpla la legalidad vigente, como ha recordado la Defensora del Pueblo Soledad Becerril”, añaden.

Sylvia Koniecki, Presidenta de Andalucía Acoge, ha dicho: “no podemos olvidar que estamos hablando de personas, ciudadanos que viven una situación dramática y que intentan huir de un futuro incierto. Debemos encontrar soluciones a problemas como la sobresaturación de los CETIS, ya que las condiciones de hacinamiento no hacen sino acrecentar el sufrimiento que ya de por sí padecen aquellos que intentan acceder a territorio español”. 

Esta asociación exige una solución con un diálogo serio que aborde la problemática de los flujos migratorios en la que prevalezcan los derechos humanos, la transparencia y el respeto a las leyes nacionales e internacionales.

Los sirios

Otro problema son los sirios que provienen de aquel país huyendo de los campos de refugiados de Jordania donde la situación es crítica. Pasan desde Marruecos con pasaportes falsos y tardan años en solucionar su situación. Se calcula que han pasado unos 1.500, de los que la mitad están en el CETI. Utilizan sistemas diferentes al de los subsaharianos. Hace algunas semanas un policía nacional comentaba a vozpopuli.con que uno de los últimos que han detectado es entrar con una de las caravanas que comercian entre Marruecos y Melilla.

Los policías les paran y les hacen unas preguntas para saber si son marroquíes. Pero han montado ‘academias’ para saber contestar a las preguntas que les hacen los policías. “Ayer –comentaba- se me escapó a mí una que contestó correctamente a todo. ¿Qué como lo sé? Cuando habían pasado la frontera y ya estaba en España se echó a correr gritando de alegría”.  


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