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La inestabilidad mantiene vacías 3,4 millones de casas: los jóvenes no se atreven a comprar

El sentimiento tradicional de propiedad, muy arraigado, está perdiendo terreno en favor del alquiler de forma considerable en los últimos años. Los que compran lo hacen únicamente como inversión a largo plazo y para aumentar su patrimonio.

Jóvenes buscando su nueva vivienda
Jóvenes buscando su nueva vivienda Gtres

Fue quizás la mecha que prendió la crisis financiera en 2008: el pinchazo de la burbuja inmobiliaria. El mercado no pudo absorber la enorme oferta de vivienda construida -y vacía- disponible, y desde entonces los precios no han parado de caer, hasta superar el 40% de recorte, el mayor en toda la historia de la democracia en España. Tras seis años consecutivos de descensos, en 2014 la valoración volvió a subir casi un 2%, según el Índice de Precios de Vivienda (IPV) publicado el pasado mes de marzo por el Instituto Nacional de Estadística. Estos datos demuestran que el sector se estabiliza tras tocar fondo y comienzan a aparecer las primeras tasas positivas, tanto en compraventa de inmuebles, como en su valor.

Seguramente ya nada volverá a ser igual, porque España ha dejado de ser un país de propietarios. El sentimiento tradicional de propiedad, muy arraigado entre los españoles, parece estar perdiendo terreno en favor del alquiler en los últimos años. Y así lo muestra un estudio elaborado por Fotocasa, que refleja que el 38% de las personas que eligen alquilar lo hacen porque se sienten más libres y les permite una mayor movilidad laboral.

"La idea de que alquilar es tirar el dinero está perdiendo adeptos en España"

“La crisis está abriendo la mente de los españoles hacia el alquiler. No solo más gente opta por alquilar antes de comprar una casa, sino que los españoles están empezando a tener una visión más positiva sobre el alquiler. Poco a poco la idea de que alquilar es tirar el dinero está perdiendo adeptos en España”, reza el documento efectuado por los expertos del portal inmobiliario. En este sentido, el 24% de los encuestados afirman que vivir de alquiler les proporciona la libertad que buscan para su día a día, ya que permite no ligarse a un gasto durante un largo tiempo, como una hipoteca, y un lugar determinado.

Roberto tiene 28 años y trabaja como ingeniero en Madrid: “Vivo de alquiler porque me da la libertad que quiero y puedo estar pendiente de otras ofertas laborales. Hoy en día, si no eres funcionario no tienes el puesto de trabajo asegurado. Además te libras de pagar las escrituras, registrar la vivienda y otros impuestos derivados”.

En el otro extremo, el 25% de los arrendatarios asegura que lo hace por obligación y porque su situación económica le impide comprar un apartamento. Es el caso de David y Leticia, una pareja de 30 años, que lleva viviendo cuatro años juntos: “El trabajo no es estable y no podemos permitirnos pagar una hipoteca. Si te despiden hay que seguir pagando todos los meses, es una carga”.

Ambos casos reflejan las ideas recogidas en el estudio, en el que el 40% de los inquilinos se encuentran en un perfil entre los 18 y 34 años, seguidos del 32% integrados en el intervalo que va entre los 35 y 42 años, el 19% entre los 45 y 54 y, por último, con una representación mínima del 8% tiene entre 55 y 65 años. Por lo tanto, son los más jóvenes los que están estimulando el cambio de mentalidad a favor del alquiler.

Los que compraron un piso en 2014 invirtieron una media de 246.000 euros

¿Y los compradores?

En España aún quedan 3,4 millones de viviendas vacías, mientras que en países como Francia o Italia se estima que hay alrededor de dos millones con casi un 50% más de población. El perfil mayoritario (38%) de los españoles que se decantaron por comprar su casa en 2014 atiende al grupo de edad comprendido entre los 35 y 44 años. Estos adquirieron el inmueble porque lo consideran una inversión a largo plazo, así como una manera de hacer patrimonio. Más concretamente, entre los motivos que les empujaron a tomar esta decisión, destacan con un 36% las aspiraciones personales o el hecho de querer cambiar su vivienda actual por otra mejor y más grande. Otros de los argumentos utilizados fueron la idea de ampliar la familia (34%) o abrir una nueva etapa en sus vidas, como independizarse o irse a vivir con sus parejas (18%).

En cuanto a la cantidad gastada para adquirir su vivienda, los propietarios que compraron un piso invirtieron una media de 246.000 euros, por los 142.000 que pagaron los que obtuvieron un apartamento. Cifras que contrastan con los 333.000 euros de aquellos que se decantaron por elegir un adosado.

De momento los servicios de estudios más prestigiosos del país no hacen más que mejorar la previsión de crecimiento esperada para 2015. Las viviendas más comercializadas son las usadas, ocupando más del 70% por ciento del total, por el 34% de las casas de nueva construcción. Lo que sí queda reflejado es que los jóvenes españoles ya no consideran que vivir de alquiler es tirar el dinero. La crisis ha cambiado sus prioridades, ahora rehúyen de atarse hasta encontrar una estabilidad que les permita dilucidar si están dispuestos a dar el paso.  


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