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El 'caso Beti-Jai': Botella incumple su promesa de rescatar este edificio histórico con 8 millones de euros

El Consistorio incluyó en sus presupuestos para 2014 una partida para expropiar este lugar que se declaró bien de interés cultural en 2011. Sin embargo, la legislatura expira y nadie se acuerda de esta parcela de 4.000 metros cuadrados sita junto a la Castellana... 

En el centro de Madrid, en el número 7 de la calle Marqués de Riscal (distrito de Chamberí) se ubica una joya arquitectónica del deporte: el frontón Beti-Jai. Camuflado entre los edificios colindantes, avejentado y casi olvidado, este edificio posee una larga historia. En 2011 fue declarado Bien de Interés Cultural y se esfumó la posibilidad del pelotazo urbanístico que algunos deseaban. ¿Por qué no se ha rehabilitado? Porque el Ayuntamiento de Madrid que dirige Ana Botella ha incumplido su promesa. El Consistorio incluyó en sus presupuestos para 2014 una partida de 8,8 millones de euros para rescatar este lugar mediante la preceptiva expropiación, cifrada en 6 millones por los tribunales. Sin embargo, la legislatura expira y nadie se acuerda de esta parcela de 4.000 metros cuadrados sita a pocos metros del Paseo de la Castellana.

La ubicación del frontón es una muestra de su solera. El Beti-Jai está situado entre la Castellana y la calle Almagro, cerca de la sede de la Mutua Madrileña o la embajada de Alemania, por citar algunos sitios de la zona. Pasan los años y este edificio va deteriorándose a marchas forzadas, casi abandonado como está, sin que muchos de los que pasen por al lado lleguen a sospechar que allí se encuentra un verdadero templo de la pelota mano que se empezó a construir en 1893 a imagen y semejanza de un frontón similar sito en San Sebastián. Durante unos años se utilizó para lo que había sido creado, aunque de forma intermitente, hasta que en los años veinte del siglo XX pasó a tener otros usos comerciales. Durante la Guerra Civil se utilizó como cárcel. 

En 2008 el frontón pasó a ser propiedad de TARCOSUL GESTIÓN S.L., empresa cuyo único activo es precisamente este edificio y que tiene su sede social en San Sebastián

Con el paso de los años, el Beti-Jai tuvo otras muchas utilidades y fue cambiando de manos. Hasta que en 2008 pasó a ser propiedad de TARCOSUL GESTIÓN S.L., empresa cuyo único activo es precisamente este edificio, según las fuentes consultadas. El administrador único de la compañía es Fernando Antunez Villanueva y son apoderados Iñigo Arruti y José Antonio Lopetegui, según consta en el registro mercantil. La empresa tiene su sede social en San Sebastián y su actividad es el "alquiler de bienes inmobiliarios por cuenta propia". Es una incógnita saber si los propietarios donostiarras pretendían o no hacer un gran negocio con la venta del edificio. Pero en 2011, cuando se declaró Bien de Interés Cultural, ya no quedaban muchas opciones.

El precio, en los juzgados

El caso es que se ha librado una batalla en los tribunales por el precio del Beti-Jai. Aunque los dueños reclamaban cantidades que, según se ha publicado, alcanzaban los 12 millones de euros, finalmente el Juzgado Territorial de Expropiación, dependiente de la Comunidad de Madrid, estableció un justiprecio de algo más de 6 millones. Es ahí cuando entró en juego la promesa de un Ayuntamiento, el de la capital de España, cuyos regidores parecen haber olvidado lo que prometieron. Y es que, como ya se ha dicho, en las cuentas públicas para 2014 -previstas, por tanto, a finales de 2013- se incluyó una partida de 8,8 millones que se destinarían a la expropiación y a las obras posteriores para la rehabilitación. Sin embargo, pasan los meses y no hay solución a la vista para estos 4.000 metros cuadrados protegidos por su interés cultural. 

Una plataforma lucha en las redes sociales para que esta joya arquitectónica escondida entre las calles y casi olvidada por las instituciones se recupere y restaure cuanto antes

No obstante, hay quienes pelean contra la inacción de los políticos. Se trata de la plataforma Salvemos el frontón Beti-Jai, que se puede definir, en palabras de uno de sus miembros, como "un núcleo reducido de personas más activo: vecinos, pelotaris, arquitectos, etc, apoyados puntualmente a su vez por un gran número de simpatizantes de los ámbitos ciudadano, deportivo, cultural, político, etc ... y además con un respaldo de unas 8000 firmas recogidas tanto en papel como por internet". Este colectivo lucha desde las redes sociales -tienen página web, blog y cuenta en Twitter- para que esta joya arquitectónica escondida entre las calles y casi olvidada por las instituciones se recupere y restaure cuanto antes. 

El 24-M y el futuro

Eso sí, fuentes de la plataforma expresan a Vozpópuli su desazón por lo ocurrido en los últimos meses. Esperaban una solución por parte del Ayuntamiento que dirige Ana Botella, pero no ha llegado. Esa ausencia de novedades irrita a los miembros de este colectivo, que recuerdan cómo el Consistorio se comprometió con ellos a llevar a cabo la expropiación, así como "a hacer obras de consolidación una vez expropiado y un estudio en profundidad del estado del Beti-Jai y los costes de una restauración". Ahora mismo, en cambio, no son optimistas y consideran que ya no hay tiempo para arreglar el problema antes del 24-M. "Esperemos que en la próxima legislatura, gane quien gane en Madrid, alguien sí resuelva este asunto y se pueda recuperar el último gran frontón que queda en la ciudad", concluyen. 


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