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Así han recibido a Blesa, Rato y Barcoj en la Audiencia Nacional: "Con nuestro dinero, borrachos y puteros"

Un grupo de 50 preferentistas esperaba desde las 13:00 la llegada de los tres imputados por las tarjetas opacas de Caja Madrid. La tranquilidad de Blesa contrastó con los nervios de Barcoj durante la espera antes de comparecer ante Andreu.

Miguel Blesa llegó a la Audiencia Nacional con dos horas de antelación.
Miguel Blesa llegó a la Audiencia Nacional con dos horas de antelación. EP

Entró en la Audiencia Nacional con gesto relajado. Ajeno a los gritos de medio centenar de preferentistas que clamaban justicia por el escándalo de las tarjetas opacas. Miguel Blesa, expresidente de Caja Madrid, llegó en un coche más modesto que en su última comparecencia ante la Justicia. Cambió el Mercedes Clase A, que utilizó en su última visita a la Audiencia Nacional, por un Nissan Juke, un pequeño todoterreno. Ildefonso Sánchez-Barcoj, exdirector financiero de Caja Madrid y Bankia, se trasladó en taxi. Con un rostro mucho más serio. Más tenso. Con la cabeza baja, evitando las miradas de los abogados de las diferentes acusaciones particulares que esperaban su declaración. 

Blesa entró en la Audiencia Nacional cerca de dos horas antes de su comparecencia ante el juez Fernando Andreu. Alrededor de las dos de la tarde. Menos madrugador fue Barcoj, pese a que era el primero de los tres imputados por el asunto de las visas opacas en prestar declaración.

Rodrigo Rato, sin embargo, se lo tomó con más calma. Llegó junto a su abogado una vez que el juez Andreu comenzó la toma de declaraciones a bordo de un Renault Laguna de color marrón provisto de cortinillas para evitar que los fotógrafos captaran la preciada imagen. En ese momento, los gritos de todos los que allí se agolpaban se intensificaron y el coche de Rato se saltó un semáfaro para evitar que los preferentistas se abalanzaran sobre él. Instantes antes de la llegada de Rato, a las 16:20 horas, Barcoj terminó de declarar y abandonó la Audiencia Nacional sin la compañía de su abogado. Tal como llegó, tomó un taxi y se marchó. 

Y es que fuera de la Audiencia Nacional, un fuerte despliegue policial tenía tomada toda la calle Prim. Los efectivos antidisturbios contenían al medio centenar de preferentistas que esperaban, al comienzo de esta céntrica calle, desde las 13:00 horas la llegada de los imputados. No en vano, la última presencia de Blesa ante Andreu acabó en altercado con los manifestantes. Aquel día, el pasado 3 de marzo, un grupo de afectados por las preferentes que se habían concentrado en el lugar golpearon el vehículo en el que Blesa abandonaba el lugar en compañía de su abogado mientras proferían todo tipo de insultos. "Hay que matarle", gritaban algunos. 

Este jueves, sin embargo, el escándalo de las visas 'b' cambió los gritos de protesta. "Lo de la tarjeta, peor que lo de ETA" o "Con nuestro dinero, borrachos y puteros". Las estrofas multiplicaron sus decibelios ante las llegadas de los tres imputados. Dentro, sin embargo, Blesa seguía impasible. Se apostó junto a la máquina de 'vending', que, por cierto, no admite el pago con tarjetas de crédito, durante toda la declaración de Sánchez Barcoj. Incluso repartía sonrisas a todo aquel que se acercaba a sacar un café o un sandwich de la máquina para soportar la espera. 

En la calle, sin embargo, el enfado era monumental. Muchos de los manifestantes son veteranos en sus protestas ante Blesa y Rato en la Audiencia Nacional. Incluso algunos, además de preferentistas también compraron acciones de Bankia en la salida a Bolsa de Bankia.


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