El presidente no se encontrará con Mas en las jornadas de Sitges

Rajoy vuelve al Círculo de Economía dispuesto a reforzar su discurso de firmeza ante el empresariado catalán

Rajoy regresa a Barcelona tras el paréntesis electoral. Mañana habla en las jornadas del Círculo de Economía. Será una vuelta de tuerca a su 'discurso de la firmeza'. En resumen, a Artur Mas, ni agua, hasta que no se apee del plebiscito.

El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, atiende a los medios
El presidente del Gobierno, Mariano Rajoy, atiende a los medios Efe

Mariano Rajoy efectuó un viaje relámpago a Cataluña durante la campaña electoral. Un mitin y vuelta. Mañana regresa para cerrar las jornadas que organiza cada primavera el Círculo de Economía en Sitges. Artur Mas abrió la sesión y Alfredo Pérez Rubalcaba interviene en el ecuador de las jornadas. Pero no coincidirán ni para la foto.

Mensajes en paralelo del jefe del Gobierno y el de la oposición con una audiencia común, el empresariado catalán y algún invitado de prestigio del resto de España en unos momentos clave para el futuro de Cataluña. El desafío soberanista vuelve a ocupar un puesto de privilegio en la agenda presidencial, junto a la recuperación económica. A cinco meses de la fecha fijada para la celebración del referéndum independentista, la Moncloa ya ha desistido de hacer recapacitar al presidente de la Generalitat. Las ofertas de diálogo se mantienen en lo estrictamente formal pero ni un resquicio a la ambigüedad.

El presidente del Gobierno quiere dejar bien claro que no hay nada de qué hablar con Mas, pese a que lo ha intentado durante meses. En su 'mensaje de la firmeza', según fuentes de Moncloa, Rajoy insistirá en que Cataluña carece de futuro fuera de España y que la Constitución cierra el paso a todo tipo de planteamiento en esta dirección, como evidenciaron tanto el Pleno del Parlamento como el TC. El tono, dicen en su equipo, será contundente y diáfano, directamente proporcional a la preocupación que hay en el Gobierno. Artur Mas ayer, en ese foro, reveló que contempla celebrar la consulta aunque no haya acuerdo con el Gobierno. "Lo que queremos es que nos dejen hacer", insistió el president en su línea. El presidente del Círculo, Antón Costas, consideró lógico que se 'consulte' a la gente en un clima de demanda de más autogobierno en Cataluña, siempre que sea de forma legal y con una buena información sobre las consecuencias que este paso puede acarrear. Es norma que los empresarios catalanes se muestren siempre de perfil o camplacientes con la Generalitat al abordar estos asuntos.

Revés electoral

Persisten las dudas sobre si este escenario desembocará en un 'referéndum interruptus' o en la convocatoria de unas elecciones plebiscitarias a celebrar después de las generales. O las dos cosas. El análisis del PP catalán es que el independentismo no ha salido reforzado de las europeas, que mantiene el porcentaje que se refleja ahora en el Parlamento de Cataluña y que sólo han cambiado los puestos en el ranking, esto es, ERC ha pasado por encima de CiU, algo totalmente previsto. Este detalle no carece de importancia ya que Mas no pudo aparecer la noche electoral como un triunfador, sino que se mostró ante sus fieles algo 'tocado'.

El secesionismo no retrocedió pero el president Mas recibió un correctivo. ERC sin embargo, sin comerse ningún 'marrón' como dijo el propio Mas, sigue en su línea ascendente y sin ningún contratiempo. No se gasta con la gestión de gobierno ni con los recortes ni con los ajustes que conlleva la crisis. Aparece como el mirlo blanco de la creación de la 'patria catalana', con su mensaje unívoco y sin matices. Eso le funciona. Y deja que sea CiU quien baje al barro de lo cotidiano para que se enlode la chaquetilla. Una estrategia con réditos electorales.

Los olvidados de la Moncloa

El voto no nacionalista retrocedió en forma notable el domingo. El PP catalán lleva organizando estrategias conjuntas con Moncloa desde hace meses sin que apenas se concrete alguna. La vicepresidenta Sáenz de Santamaría había agarrado el timón de esta travesía pero apenas se observan pasos de importancia. Su simpatizante se siente preterido o ignorado. Algo que ahora se pretende cambiar, pero se necesita mucho más que discursos de firmeza, como los que a partir de ahora se dispone a esgrimir Rajoy, para enmendar el camino. Y no basta con el desplazamiento de algunos ministros o con los gestos amables de Ana Pastor. "Hay que movilizarse si no queremos encontrarnos con una sorpresa. Es la hora de la verdad", dicen en Moncloa.

 


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