LA REPATRIACIÓN DEL DIRIGENTE DE NUEVAS GENERACIONES

Carromero quedará en libertad tras su llegada a España, con un leve control por parte de Interior

Prisiones estudia tres opciones: imponerle simplemente la obligación de comparecer periódicamente ante la Comisión de Asistencia Social penitenciaria (CAS), colocarle una pulsera de control telemático o clasificarle en régimen abierto para que sólo acuda a prisión a dormir de lunes a jueves. Todo depende de la interpretación que haga la Audiencia Naclonal de la sentencia de Cuba.

El Ministerio del Interior estudia ya qué medidas de control penitenciario aplicará a Ángel Carromero, el dirigente de Nuevas Generaciones condenado a cuatro años de cárcel en Cuba por el accidente de tráfico que costó la vida a los opositores cubanos Oswaldo Payá y Harold Cepero, cuando sea repatriado. Por ahora, y a la espera de que la Audiencia Nacional interprete con la legislación española la sentencia de las autoridades de La Habana, el departamento que dirige Jorge Fernández Díez tiene sobre la mesas tres opciones.

La primera, dejarle en libertad condicional con la única obligación de comparecer periódicamente ante la Comisión de Asistencia Social penitenciaria (CAS). La segunda, colocarle una pulsera de control telemático. Y, en último lugar, hacer que acuda a dormir de lunes a jueves a un centro penitenciario de régimen abierto, los llamados Centros de Inserción Social (CIS). Cualquiera de las tres debe ser aprobada por un juez y pasar previamente por su clasificación en tercer grado penitenciario.

Fuentes penitenciarias insisten en que el joven político cumple los requisitos para la libertad condicional: es la primera vez que delinque, no hubo mala fe y su condena no supera los cuatro años

En este sentido, estas mismas fuentes insisten que, antes de tomar una decisión, Prisiones debe esperar a que la Audiencia Nacional, competente en los casos de repatriaciones de españoles condenados en otros países, 'traduzca' a la legislación española la sentencia impuesta al dirigente de Nuevas Generaciones por la justicia cubana por dos homicidios involuntarios. Será el texto de este fallo el que marque el 'futuro' penitenciario de Carromero, que varias fuentes consultadas en los últimos días por este diario creen que será "breve" y "fugaz". "Casi seguro que se tomará las uvas en su casa", aventuraba una de ellas. 

Como primer paso para ello está la intención de Interior de no enviar a Carromero, cuando llegue a España, a ningun centro de cumplimiento cerrado sino a uno de los tres Centros de Inserción Social que hay en la comunidad de Madrid, lugar de residencia del jóven político, mientras se aclara su situación judicial. Sin embargo, si a Carromero se le aplica la opción de las comparecencias o se le coloca una pulsera telemátic ni siquiera tendria que volver a pisar estos centros penitenciarios de régimen abierto. 

En el primer caso, simplemente comparecería periódicamente (cada quince días o cada mes es lo más habitual, aunque eso lo determina también un juez) ante la Comisión de Asistencia Social penitenciaria, donde sería sometido por un trabajador social a una rutinaria entrevista y debería firmar como prueba de que comparece. En el caso de la pulsera telemática, sería el centro de control de estos dispositivos que posee Instituciones Penitenciaria el que vigilaría 'a distancia' los pasos de político.

Cinco meses encarcelado

Con ello, el Gobierno dará por cerrado un caso que se inició tras la detención de Carromero el pasado 22 de julio después de que el vehículo que conducía se accidentara a 750 kilómetros de La Habana y resultaran muertos dos de sus ocupantes, Osvaldo Payá y Harold Cepero. Desde entonces, hasta cuatro ministerios (Interior, Asuntos Exteriores, Presidencia y Justicia) se han visto involucrados para conseguir la repatriación del jóven político y evitar una crisis diplomática con las autoridades cubanas. El dirigente de NNGG fue finalmente juzgado el pasado 5 de cotubre, en una vista en la que la Fiscalía pidió para él siete años de cárcel y en la que Carromero, al que se le había retirado el carné de conducir en España poco antes al perder todos lo puntos, justificó el accidente en una pérdida de control del automóvil por el mal estado de la carretera.

Con la sentencia a cuatro años de cárcel ya en la mano, las gestiones del gobierno español se intensificaron y el pasado 6 de diciembre el joven político firmó la preceptiva solicitud para cumplir su condena en España. Poco después, el Ejecutivo de Mariano Rajoy remitía toda la documentación necesaria a las autoridades cubanas, y el pasado 12 de diciembre miembros del Ministerio de Asuntos Exteriores español se reunían con representantes del departamento de Justicia de La Habana para ultimar los trámites. Cuba puso como condición para acceder a la repatriación que Madrid, por mediación del cónsul español en la capital cubana, firmará un memorándum en el que reconocía que el proceso judicial seguido contra el joven político había sido justo y con todas las garantías. 

El 14 de diciembre, la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría anunciaba en la rueda de prensa posterior al Consejo de Ministro que la vuelta de su correligionario a España ya había sido acordada con el país caribeño pero sin concretar qué día se haría efectiva. Con él, también serán repatriados otros dos españoles que cumplían condena en cárceles de la isla caribeña. En un primer momento, se esperaba la llegada de Carromero a España para el pasado lunes o martes, según confirmaron ayer fuentes de su familia a Europa Press y como ya había adelantado Vozpópuli. Sin embargo, problemas burocráticos de última hora han retrasado su llegada, la cual se producirá en las próximas horas. 


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