CONDENADO EN CUBA POR LA MUERTE DE DOS DISIDENTES EN ACCIDENTE DE TRÁFICO

El PP aumenta la presión para lograr el indulto de un Carromero dispuesto a trepar en las listas electorales

Aunque la decisión final depende del Gobierno, el entorno del nuevo número 2 de NNGG en Madrid intenta que los informes penitenciarios sean favorables para el asesor de Ana Botella. Carromero se dio de alta como abogado hace mes y medio.  

Carromero el pasado sábado junto a la nueva presidenta de NNGG-Madrid, Ana Isabel Pérez.
Carromero el pasado sábado junto a la nueva presidenta de NNGG-Madrid, Ana Isabel Pérez. Paco Campos (EFE)

A punto de cumplir los 28 años, a Ángel Carromero Barrios ya solo le queda ser elegido en alguna lista electoral del Partido Popular para culminar su vertiginosa carrera política. El pasado fin de semana, el asesor del Ayuntamiento de Madrid repatriado las pasadas Navidades de Cuba tras ser condenado a 4 años por la muerte accidental de los disidentes anticastristas, Oswaldo Payá y Harold Cepero, escaló un puesto en Nuevas Generaciones de Madrid tras pasar a ser nombrado secretario general, ergo teórico número dos. Y ahora su círculo más próximo dentro del PP, el partido que copa los Ejecutivos nacional y madrileño, está redoblando la presión para que el Gobierno de Mariano Rajoy le conceda de una vez el indulto, ya que Carromero todavía sigue en libertad condicional y lleva puesta una pulsera telemática de control penitenciario.

Apoyado por dirigentes de la talla de Esperanza Aguirre, Carromero nunca ha dejado de reclamar el indulto. Pero ahora explora nuevas vías. Según fuentes del Ministerio del Interior, el joven dirigente intenta que las autoridades penitenciarias emitan informes favorables sobre su conducta. Para ello tira de contactos en la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias, en la que hay altos cargos proclives a la demanda del asesor de Ana Botella.

El indulto depende del Gobierno, pero a él se han opuesto ya tanto la Audiencia Nacional como la Fiscalía, y, además, en más de una ocasión. Y Carromero de quien depende aún del Centro de Inserción Social Victoria Kent, en el barrio de Legazpi, por lo que necesita esos informes cuanto antes para recobrar la libertad absoluta y desprenderse de la pulsera que se le instaló cuando se le concedió el beneficio penitenciario.

Colegiado desde septiembre

Entretanto, continúa su labor de asesor del Grupo Popular en el Ayuntamiento cobrando más de 50.000 euros brutos al año... y ascendiendo lentamente. Pese a que intentó alzarse con la presidencia de Nuevas Generaciones de Madrid (antes de ser disuadido por Génova y por Aguirre, según varias personas), Carromero al menos ha logrado pasar de ser el número tres al dos, parapetado tras la lista de la nueva responsable de la formación, Ana Isabel Pérez.

De Pérez, técnica de Recursos Humanos en el Instituto Cervantes y edil de Torrejón de Ardoz (renunció a su sueldo), hablan bien todas las fuentes consultadas en NNGG. Por eso choca que la recién elegida presidenta haya elegido a alguien como Carromero, liberado del partido desde los 23 años y sin profesión conocida anteriormente. Uno de los tweets de Ana Isabel Pérez durante la campaña fue: “Queremos dar ejemplo, por eso en @nngg_ilusiona todos tenemos profesión fuera de la política o son estudiantes”.   

Una situación que el segundo de a bordo intenta cambiar. Según ha sabido este medio, Carromero se colegió como abogado el pasado 4 de septiembre, tras terminar por fin Derecho en la Universidad Católica de Ávila. Varias fuentes aseguran que hace tiempo que aireaba la posesión del título universitario sin haber terminado la carrera. Ahora ya lo tiene.

A punto de ser expulsado

El calvario de Carromero empezó a finales de julio de 2012, cuando un vehículo conducido por él se estrelló en la cubana provincia de Granma, falleciendo dos de sus cuatro ocupantes, los opositores Payá y Cepero. La Justicia cubana condenó al cachorro popular a cuatro años de prisión, de los que apenas cumplió cuatro meses. El 29 de diciembre se le repatrió a España e ingresó efímeramente en la cárcel de Segovia. Menos de dos semanas después abandonó la prisión castellano-leonesa por el menos áspero CIS Victoria Kent, donde pernoctaba de lunes a jueves. Al cabo de un mes recibió la condicional, en una galopada presidiaria que sería la envidia de cualquier recluso.

Pero Carromero no lo ve así: un año después del desgraciado accidente, empezó a difundir por todos los medios de comunicación su teoría de la conspiración, según la cual las muertes de Payá y Cepero fueron “asesinatos de Estado”. Ha recibido el respaldo de muchos militantes pero irritado al Ministerio de Exteriores, que entiende que las negociaciones fueron muy difíciles para conseguir que Carromero pudiera volver a casa por Navidad. La semana pasada, la Cadena Ser reveló que estuvo a punto de ser expulsado de NNGG en 2009 por trasladar militantes de un distrito a otro sin consentimiento.     


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