Pedro Sánchez confiaba en que el PP retuviera a la actual alcaldesa y a Ignacio González en el cartel electoral

El adiós de Botella empuja al PSOE a buscar candidatos de mayor peso para Madrid

Los socialistas madrileños siguen mirándose al ombligo mientras el PP, después del adiós de Ana Botella, prepara candidatos consistentes al Ayuntamiento y la Comunidad. El nuevo líder del PSOE, Pedro Sánchez, está atento a la jugada y su equipo no se resigna a que ambos carteles electorales vayan a ventilarse solo entre Tomás Gómez, Jaime Lissavetzky y Antonio Carmona.

La despedida de Ana Botella del cartel electoral madrileño ha sido una muy mala noticia para el PSOE, como lo será también el previsible adiós de Ignacio González cuando éste se produzca, aseguran en la sede federal del partido. En el equipo que rodea a Pedro Sánchez nadie duda de que Soraya Sáenz de Santamaría, Esperanza Aguirre o Cristina Cifuentes, tres de los nombres que se barajan dentro del PP para jugar fuerte en Madrid en las elecciones de mayo, son candidatas de mucho más fuste que Jaime Lissavetzky o Antonio Carmona. “Sólo esta comparación es una broma, es desolador”, admite un dirigente socialista esperanzado en que el nuevo líder del PSOE imponga su influencia y haga todas las maniobras imaginables dentro de su partido en Madrid para que pueda disputar la batalla municipal en la capital y en la Comunidad con ciertas posibilidades de éxito.

Comparar a Gómez, Lissavetzky o Carmona con Sáenz de Santamaría, Aguirre o Cifuentes es desolador, se admite en el PSOE

Las cosas no se le ponen fáciles a Pedro Sánchez para pensar en candidaturas alternativas si se tiene en cuenta que, a pesar de que nunca ha tenido química con el líder del PSM, Tomás Gómez, éste le dio su apoyo en la carrera que el pasado julio le aupó a la secretaría general, enterrando las aspiraciones de Eduardo Madina. Como “notaria” de este respaldo actuó la presidenta andaluza, Susana Díaz.

Fracasos sucesivos frente al PP

La realidad es que el PSOE ve una oportunidad decisiva en mayo para recuperar la Alcaldía y la Presidencia de la comunidad de Madrid, después de haber vegetado durante 25 y 19 años, respectivamente, en los bancos de la oposición. Y puede echarla de nuevo a perder dando una nueva oportunidad a candidatos de tres al cuarto: en las últimas elecciones autonómicas, Esperanza Aguirre, cabeza de cartel del PP, sacó a Tomás Gómez casi 25 puntos de diferencia, mientras el suelo electoral del PSM caía hasta un porcentaje de apoyos, nunca visto, del 26%. En las municipales de 2011, Lissavetzky también fracasó en su aventura al verse batido por Alberto Ruiz Gallardón por 26 puntos de distancia.

Si, finalmente, el adiós forzado de Ana Botella facilita el acceso al cartel electoral del Ayuntamiento de la vicepresidenta Soraya Sáenz de Santamaría, la más deseada por un amplio sector de la organización madrileña, de la expresidenta Esperanza Aguirre o de la delegada del Gobierno, Cristina Cifuentes, en el PSOE se teme que esta ventaja del PP se mantenga y le aporte otra holgada victoria, fortalecida, quizás, por la entrada en juego de Podemos y el debilitamiento del partido de Rosa Díez.

Rubalcaba pensaba en otros candidatos

Mientras en el PSOE se reconoce que en estos momentos no tiene a nadie entrenándose en la banda con posibilidades de medirse en igualdad de condiciones con Sáenz de Santamaría, Aguirre o Cifuentes, tanto Tomás Gómez como Lissavetzky y Carmona se preparan para salir airosos de las primarias de octubre, aprovechado para sus intereses el paréntesis que ha dejado abierto el relevo de Alfredo Pérez Rubalcaba. Éste último tenía pensado en sacar al terreno de juego, como candidato alternativo a Tomás Gómez, al exministro de Educación Ángel Gabilondo, pues no se resignaba a facilitar otros cuatro años de cómoda hibernación al exalcalde de Parla en la Asamblea de Madrid.

Una nueva derrota de los socialistas en Madrid evidenciaría las dificultades de Pedro Sánchez para desalojar a Rajoy de La Moncloa

En la nueva dirección federal del partido y también en su filial madrileña se mira lo que ocurre en Madrid con un visible enojo, no solo porque con la sangría sufrida por el PP durante el mandato de Botella podría ponerse a tiro una victoria electoral, sino también porque una nueva derrota en mayo evidenciaría las dificultades que encontrará Pedro Sánchez para desalojar a Mariano Rajoy de La Moncloa en las legislativas previstas para seis meses después.


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