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El día que Ana Botella se levantó y dejó plantados a los empresarios de Madrid

Un encuentro la víspera de Navidad entre una quincena de representantes y la alcaldesa terminó como el rosario de la aurora: Botella llegó tarde, cortó todas las críticas y se largó irritada a los 15 minutos, dejando a los asistentes boquiabiertos.

Botella posa en el Foro Económico de Davos (Suiza) el pasado miércoles.
Botella posa en el Foro Económico de Davos (Suiza) el pasado miércoles. Eva Iraola Postigo (EFE)

Los hoteleros, los agentes municipales, los taxistasy ahora los empresarios de toda la vida, comerciantes, restauradores, reposteros. Todos contra Ana Botella. La capital (y la comunidad) fue de las escasas ciudades que perdieron turismo en 2013, y ahora Madrid ha pasado a encabezar la lista de regiones donde más sube el paro y menos empleo se crea, de acuerdo con la EPA publicada el jueves. Un desastre, aliñado por esperpentos como el que padecieron los representantes de varias asociaciones empresariales en su último encuentro con la alcaldesa la víspera de las pasadas Navidades.

Ocurrió a mediados de diciembre, con los ecos festivos a la vuelta de la esquina y el Ayuntamiento de Madrid capeando la resaca de la huelga de limpieza viaria que duró 13 días. La quincena de portavoces empresariales llevaba tiempo posponiendo la reunión, precisamente debido a los problemas laborales del Consistorio. Finalmente, fueron invitados el 13 de diciembre a ver a la alcaldesa en la Sala de Juntas del hermoso Palacio de Cibeles, sede del Ayuntamiento. Y lo que ocurrió no se les olvidará fácilmente, según varios de los asistentes aquel día.

Botella se presentó media hora tarde en la sala (“algo que entendemos por tratarse de la regidora de la capital de España”, cuenta un testigo). Tras un breve coloquio introductorio, los emprendedores fueron al grano: “La presentamos el informe realizado por 11 asociaciones relativo a algunos de los problemas más graves que tiene nuestra ciudad y que, entendemos, se han agravado”. El texto consta de una treintena de páginas, muchas de ellas atestadas de fotografías, en las que se repasan varias cuestiones: limpieza, turismo, sanidad, seguridad, mantenimiento, licencias, circulación y movilidad, medio ambiente, hostelería y comercio.

Cuando los invitados sacaron fotos para demostrar que la ciudad estaba sucia antes de la huelga, Botella estalló

Al meterse en los detalles, las chispas empezaron a saltar. “Le comentamos algunas de nuestras dificultades cotidianas más urgentes, como la mala pavimentación de algunas calles, el empeoramiento de la seguridad, la contaminación o las huelgas, que siempre nos afectan directamente a los mismos”. Según esta versión, la cara de la alcaldesa se iba haciendo un cromo. Pero fue al entrar en el tema de la suciedad cuando Botella terminó por estallar.

Los portavoces fueron comprensivos con la situación excepcional durante la huelga de limpieza, pero alegaron que Madrid estaba sucia antes del conflicto laboral, algo de lo que ya se hizo eco Vozpópuli. “Eso no es verdad”, respondió secamente la regidora. “Y le enseñamos fotos tomadas en los meses anteriores a la protesta en las que se ven contenedores desbordados, graffitis por todas partes o directamente basura sin recoger”. La reunión se tensó, ella cortó toda objeción y los invitados decidieron cambiar de tercio. “Entonces le señalamos que no entendíamos muchos de los puntos de la nueva ordenanza municipal, como que te multen por fumar a 50 metros de un parque y se permita con tanta manga ancha la exhibición de la prostitución en la vía pública”.

“He conocido a todos los alcaldes de Madrid desde la democracia y nunca había visto nada igual”

Pero Ana Botella ya estaba fuera de sí. No escuchaba, soltó un último ‘eso no es así’ y se levantó y se dirigió a la puerta. “Pensábamos que nos iba a rebatir con datos, o a pedir ayuda al concejal allí presente, David Erguido. Pero no, sencillamente se largó de la Sala de Juntas y nos dejó a los 15 solos”. El encuentro no había durado ni un cuarto de hora.

Erguido, concejal jefe del Distrito Centro, estaba descompuesto y puso cara de póker. “Él después nos trató estupendamente, se disculpó por lo ocurrido y nos invitó a tomar un café. Consiguió coser un poco el roto”. El pasmo de los asistentes ya se había acabado. Después vendría la indignación.

“He conocido a todos los alcaldes de Madrid desde la democracia y nunca había visto una situación como esta”, concluye una de las fuentes consultadas. “Estamos ante un Ayuntamiento en descomposición. Un auténtico desgobierno. Madrid necesita nuevos aires. Nosotros fuimos comprensivos con la alcaldesa, asumimos que la caída del turismo no solo se debe a la política municipal. Pero esto no tiene nombre”. La regidora se encuentra ahora mismo en Davos, junto a la crême de la economía mundial.


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